Autor: García Serrano, Rafael. 
   Dietario personal     
 
 El Alcázar.    25/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

JUEVES, 24 DE FEBRERO

Debo reconocer que las fotos de la "fábrica de armas" clandestinas recién descubierta me han

impresionado menos que toda la literatura extraoficial sobre el tema. La literatura tiene de bueno que

excita la imaginación del lector, el cual aporta por si mismo, bajo (a sutil e importante batura del autor,

los paisajes, los rostros, la calidad de los gestos, la dimensión de los jardines y la belleza o la fealdad de

los seres. Por muy bien que alguien nos describa las cataratas del Niágara, siempre serán mayores, mas

salvajes y más potentes en nuestra imaginación; por el contrario, si después de esto vemos un documental

en la tele, las cataratas del Niágara no pasan de ser una cosa así como "la cola de caballo" del Monasterio

de Piedra, si bien un poco más a la americana.

De modo que la abundancia de información gráfica ha dañado la dimensión de la citada "fábrica de

armas", sin fundiciones a pie de obra, y la ha dejado en un modesto taller de artesanía, todo lo peligroso

que se quiera, sobre todo desde el punto de vista económico, pero nada semejante a la industria yanqui, la

cheka, la rusa y posiblemente ni siquiera a la española.

Si este descubrimiento de "fábrica de armas" se hubiera hecho hace unos años, la romántica circunstancia

de hallarse situado en unas dependencias en cierto modo conventuales, nada menos que de monjas ca-

latravas, hubiera desatado la imaginación de las gentes y desde luego no hubiesen faltado a la cita

periodística los nobles reporteros de "La Traca", el "Fray Lazo" o cualquier otra publicación semejante

aunque diaria, como el "Heraldo de Madrid" y "La Libertad".

Como todo este tipo de prensa ha sido fácilmente superado por infinidad de diarios y revistas que no

parecen encontrar

mayores dificultades en ello por parte del Ministerio de Información y Turismo, el problema no se

plantea, porque la sensibilidad del lector está curtida en mayores emociones literarias y gráficas, de modo

que tiene un callo que ya, ya... Por otra parte entonces la Iglesia era de derechas y es posible que el descu-

brimiento se hubiese concelebrado, que diríamos ahora, con alguna pequeña expansión piró-mana. Pero

hoy es todo tan distinto, que ni siquiera cabe sospechar con serio fundamento quien anda tras de ello. La

Iglesia ha virado hacia el marxismo; los capitalistas pagan mucha prensa demócrata de izquierdas y no

hacen oídos sordos a las llamadas comunistas; las pocas beatas que quedan siguen dando sus limosnas en

calderilla, las pobres, y no existe un sólo estado limítrofe cuya pureza democrática no esté garantizada

hasta el octavo apellido, y algunos de ellos, de ayudar a extremistas lo harían, lo han hecho y a veces lo

hacen con los de izquierdas o los rojoseparatistas, y a mucha honra, pues no faltaba más. De modo que

estos italianos han debido montar el taller a base de sus ahorros, porque lo que es Mariano Sánchez

Covisa no ha tenido nunca el dinero suficiente para hacer cantar a un ciego de garganta generosa.

Yo no sé cómo serán estos italianos, pero los primeros que anduvieron metidos en líos poli-ticos en

España durante este siglo, no le dieran el menor resultado al entonces coronel Macià, que pretendió hacer

una especie de marcha sobre Barcelona cuyas fotografías, vistas hace poco en una de las innumerables

revistas sobre Historia que ahora se editan, recordaban una columna de "giovanni fas-cisti" mandada por

un Di Bono más alto, casi con el mismo bigote, pero mucho más elegante, que no era otro que el coronel

Maciá. A mi no me extrañaría que nos los hubiese enviado por Valija Vaticana el

señor Leone, a cuyo lado Ma-quiavelo era un subnormal, con el fin de homologarnos.

Supongo que de un modo u otro Mariano Sánchez Covisa estará metido en el lío porque no creo que lo

hayan detenido por puro capricho —como se detuvo a Carrillo, pongo por ejemplo—, pero también

deduzco, por el contexto, que el lío no debe ser demasiado serio. ¡A quien se le ocurre fabricar armas con

lo baratas que están en el mercado! Se que Mariano soportará lo que le toque con humor, porque es

hombre de temple probado, un buen deportista. Hace años navegó a bordo de aquellas piraguas del S.E.U.

—otro rastro de culpabilidad— que desde Palma de Mallorca se fueron a Roma remontando el Tiber,

"Virgen de Icíar" se llamaba la suya, como quien da un paseo con la novia por el lago de la Casa de

Campo o por el del Retiro, que queda más civilizado. Esquiaba en la Sierra a poco de terminar la guerra,

cuando se decía que los nacionales habían vencido a los rojos y no como ha venido a ser, que los

republicanos han derrotado a los fascistas; no será fácil que su ánimo decaiga, pero seguro que le ha

dolido, como a mí, ver que en un periódico se hace el supuesto relato de sus supuestas acciones ilegales

comenzando por su prisión en "zona republicana" y continuándola con su alistamiento voluntario en la

División Azul, donde se batió como los buenos. Calculo yo que ambos antecedentes deberían contar a su

favor, y no en su contra, y más si se tiene en cuenta que se escabulló de Valencia para hacer la guerra con

Franco —más culpabilidad— y por si fuera poco después de haber sido dado inútil total por lesión cardía-

ca, que aún le dura. Yo hice mi pequeña guerra de España y no estuve en la División Azul, pero si

comienza a considerarse delito acción tan honorable, desde ahora pido que se me considere tan culpable

por ello» como a Mariano Sánchez Covisa, a tantos amigos y cantaradas míos y, sin ir más lejos, a dos o

tres de los actuales ministros militares del Gobierno presidido por Adolfo Suárez.

 

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