Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   La fuerza de los Extremos     
 
 El Alcázar.    26/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA FUERZA DE LOS EXTREMOS

VOY a establecer una hipótesis; España corre el riesgo de ser secuestrada por uno u otro extremismo. En

derecha o izquierda se polarizan dos fuerzas que tratan de establecer una forma totalitaria de Estado y de

Gobierno. Lo acepto sin reparos y para entendernos, vamos a singularizar la cuestión con dos nombres

perfectamente conocidos por sus actividades: en la extrema izquierda, Santiago Canillo; en la extrema

derecha, Mariano Sánchez Covisa. Como no estoy ni en una ni en otra posición, puedo contemplar con

sereno decoro al fenónemo y puntualizar, a título de observación, algunos hechos. Santiago Carrillo tiene

una historia amplísima, de la que existe una notable bibliografía. Mariano Sánchez Covisa tiene una

historia menor. Se empezó a saber de él hacia 1.970 en que acudía, con una moto, a los entierros de los

policías asesinados y movilizaba a unos muchachos que ejercían una forma como otra cualquiera de

fuerza bruta: puñetazo y tentetieso.

Dentro de este análisis breve, informativo, desapasionado, paro la moviola en las detenciones de don

Santiago Carrillo y de don Mariano Sánchez Covisa, sin entrar en el análisis de lo que es materia de

jueces y no de periodistas. Los jueces juzgarán en Derecho. La Historia juzgará en perspectiva. Los

periodistas no juzgamos: relatamos lo que vemos. ¿Qué hemos visto en este asunto? Nada oculto: a las

seis horas de ser detenido don Santiago Carrillo, en Madrid,´sobre las paredes se habían inscrito millares

de exclamaciones solicitando su libertad; se habían originado manifestaciones en los barrios

periféricos»... Fue una operación perfecta, exahustiva, matemática. Luego se movilizaron los

intelectuales, con Victoria Vera al frente. Han pasado muchas horas desde que fue detenido y puesto a

disposición judicial don Mariano Sánchez Covisa. No he visto ni una sola pintada. Ni una sola firma re-

cabando su libertad. Sólo he leído una carta de unos familiares suyos en la que de algún modo se le acusa

más.

¿Conclusión?

Muy sencilla: la ultraderecha no tiene organización. No tiene fuerza. No tiene dinero. No tiene prensa y

no tiene intelectuales. Es decir: no tiene nada que hacer. La extrema izquierda lo tiene todo. Quiere

decirse que si el colchón amortiguador de la indeferencia colectiva no funciona, ganará la partida el

extremismo que capitaliza y representa don Santiago Carrillo, que acude a los entierros con un Cadillac y

no con una moto. Que tiene guardaespaldas y policías a su servicio, intelectuales fervorosos y hasta

Victoria Vera. En vista de lo cual no me parece un despropósito suponer que, de momento, es más temi-

ble el extremismo a siniestra que el otro, porque, es más fuerte .

Antonio IZQUIERDO

 

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