Enorme similitud en las tendencias generales entre los electorados de 1936 y 1977     
 
 Ya.    22/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Enorme similitud en las tendencias generales entre los electorados de 1936 y 1977.

Así piensa el historiador Javier Tusell, que acaba de sacar a la calle su libro «Oligarquía y caciquismo en

Andalucía, 1890-1923» • Es un estudio de la forma real de hacer las elecciones en España durante el

reinado de Alfonso XIII • Alguna de las trampas puede ser hoy fácilmente utilizada

"Oligarquía y caciquismo en Andalucía, 1890-1923", nuevo libro del historiador Javier Tusell, editado

por CUPSA, es, segun su autor, un estudio de la forma real de hacer las elecciones en España durante la

monarquía de Alfonso XIII, que utilizo por vez primera las comunicaciones correspondientes entre el

ministro de la Gobernación y los gobernadores civiles. Dos palabras resumen las maniobras: "En-

casillado" y "Pactado". El primer término es la operación por la que el Gobierno "coloca en «u casilla a

cada uno de loo diputados. Naturalmente, hay unos distritos libro» donde el candidato gubernamental no

tiene problemas; otro» son mas complicados porque un candidato no oficial puede tener organizado el

distrito. Para eetos último» distritos ee emplea el dinero, compra* de votos, obra» públicas, etc.

En los distritos "pactados", algunos puestos quedan para la oposición. Es, por tanto, una negociación en la

que el Gobierno expresa su deseo a través del gobernador civil; negociación de semanas o meses, que

concluye antes de comenzar la campaña electoral es» telegramas del ministro de la Gobernación a los

gobernadores civiles con el siguiente texto: "El Gobierno verá con gusto el triunfo de la siguiente

candidatura", después, las personas y distritos correspondientes. Normalmente —nos dice el señor Tusell-

—, a principios de siglo, y debido a la enorme apartía del electorado, la candidatura pactada salía sin

problemas. Si los hubiese, se pasaba al "pucherazo", que se llevaba a cabo de muchas forma*: tirotear al

candidato contrario, violencia más solapada, colocar el centro electoral a muchos kilómetros de la pobla-

ción, cambiar la hora del reloj del pueblo, sustituir al elector (los micos o embolados, votar quince o

veinte veces ia misma persona), la compra de votos y el pucherazo en sí, introducir en la urna doscientos

voto» en vez de uno. Normalmente—continúa el señor Tusell—no había que hacer trampas, basta con el

encasillado." MOVIMIENTO Y TELEVISION Preguntado sobre el "encasillado", el señor Tusell nos

dice que es un sistema típico de un país en el que no existen condiciones para la democracia. En el

momento actual, algo parecido al "-encasillado" se podría lograr en España por dos procedimientos: por

medio del aparato del Movimiento y con la televisión. No tendrían unas mayorías abrumadoras, pero

ganarían. Si hubiera claramente un partido del Gobierno, el electorado sería manejado más fácilmente. Si

a comienzos de siglo las zonas rurales eran dirigidas, las ciudades no eran manejables. Hoy la situación es

bastante parecida.

"Con «i paso del tiempo-—continúa Javier Tusell—cambia la posibilidad de ejercer la democracia. En los

años treinta, el electorado era más capaz que al comenzar el siglo y en los setenta confío lo sea

completamente. En cuanto a tendencias generales, er«o que hay una enorme similitud en el

comportamiento del electorado en 1936 y 1977." Izquierdas en la España mediterránea, Extremadura,

Asturias y País Vasco. Derechas en las dos Castillas, Navarra, Aragón partido y Galicia. Los mapas

electorales de ciudades como Madrid son muy clarificadores al respecto; es tónica general la existencia de

un anillo rojo que rodea la ciudad. Naturalmente, cuando cambia la geografía urbana cambia el

electorado. Para el señor Tusell, las dos Castillas, probablemente Extremadura y Galicia y, en medida

difícil de saber Andalucía, son las zonas de Alianza Popular y del Centro Democrático. Fraga haría muy

bien en presentarse por Lugo; Ruiz-Gimenez, por Alicante, zona izquierdista donde sería el candidato de

la tendencia más de orden. Las zonas más politizadas lo están en ambos sentidos. Así, Blas Pinar podría

salir, por ejemplo, por Madrid. Felipe González es muy posible que se arriesgara si se presenta por

Sevilla, cuando lo seguro para él son Asturias y Madrid. Santiago Carrillo sale con toda seguridad por

Madrid y por Asturias también.

Por lo que al Senado respecta, si la candidatura que gane se lleva tres escaños y el restante es para la

segunda, el Centro Democrático se vería muy favorecido y podría copar la mayoría de todas las pro-

vincias sin problemas nacionalistas. El PSOE solo es posible que no sacase un solo senador; lo mismo

ocurriría con la Federación Popular Democrática e Izquierda Democrática si concurren en solitario.

 

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