Autor: Saiz, José Ramón. 
 La derecha y el centro, concretados; la izquierda, con dificultades. 
 El largo camino hacia las elecciones     
 
 Pueblo.    15/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

15 de marzo de 1977 PUEBLO

La derecha y el centro, concretados;

la izquierda, con dificultades

Crónica para un TIEMPO NUEVO

Por José RAMON SAIZ

EL LARGO CAMINO HACIA LAS ELECCIONES

Sin lugar a dudas, la proclamación de Don Juan Carlos como Rey de España el 22 de noviembre de 1975

marca «el punto cero de la nueva historia del país». Una tolerancia progresiva; después, una ley

comparable a las de Europa occidental abría el camino a los partidos políticos, tras de cuarenta años de

silencios. El país, abocado a una progresiva crisis económica, ha ido salvando las dificultades y lenta pero

decidimaente se inició el camino de la reforma en su idea de alternativa democrática.

Quince meses después hay un largo camino cumplido, mientras las aspiraciones de una democracia plena

se van concretando en una etapa que está próxima a abrirse, con la elección de unas Cortes que en la

práctica podrían resultar constituyentes. Posiblemente, uno de los pasos más significativos de estos

meses, dejando a un lado el propio de las libertades políticas, ha sido, sin duda, la superación de esa

antítesis franquismo-antifranquismo. Hasta hace unas semanas, una oposición aún ilegal tenía razones

poderosas para proclamarse antirrégimen anterior, pero una vez legalizados esos partidos, no cabe esa

expresión, sencillamente porque ya no hay franquismo.

TEAS LA REFORMA, ELECCIONES

En este largo camino hacia las elecciones y, principalmente, en la crisis de Gobierno que llevó a Adolfo

Suárez a la Presidencia, se han puesto de manifiesto dos cuestiones, cada cual más importante: la urgencia

de unas elecciones generales que muestren el peso que cada cual tiene en la realidad del país y la

inadecuación de algunas instituciones vigentes a las actuales y futuras necesidades políticas.

Para llegar al pórtico de las elecciones ha habido que superar una gran malla de problemas diversos que

plantea cualquier régimen de carácter autoritario. En principio, se hizo necesaria la salida a la superficie

de los partidos políticos y llegar más tarde a una tolerancia legal de éstos para moverse con libertad por el

país. Se puede decir que, si estas premisas no se consiguieron en toda su amplitud, sí es cierto que cada

autorización ha significado la conquista de nuevos espacios de libertad. Después, superados los trámites

de la reforma política que llevaría más tarde el mayor error de la oposición en los últimos tiempos, como

fue exigir —con el consiguiente fracaso— la abstención al pueblo, había que pasar por un pacto en el

sistema del sufragio, importante, sin duda, ya que determina que la composición de las fuerzas políticas

sea ésta o aquélla y que la estabilidad de los pueblos se mueva en una u otra dirección. Así, un sistema de

sufragio puede propiciar que un determinado partido con arraigo popular apenas consiga escaños o que

los partidos menores no encuentren asiento en las Cámaras y se les postre en la ilegalidad. De resultas de

todas las consultas y no sin un gran debate polémico, se llegó al sistema de elección proporcional para la

Cámara baja y mayoritario para el Senado.

Tampoco la reforma de las instituciones se detuvo. Las futuras Cortes, con la exclusiva y plena

competencia en materia legislativa, se vertebrarán en dos cámaras, según la fórmula tradicional de la

monarquía española: Congreso de diputados y Senado: es decir, se retorna al sistema bicameral, que es el

más recomendable para España. En este nuevo contexto político, el Senado, elegido por sufragio

universal, directo y secreto, prestará un gran servicio en el futuro inmediato. La reordenación territorial en

España es un problema endémico, urgente y grave, y los primeros senadores de la monarquía de don Juan

Carlos habrán de asumir un papel destacado en el planteamiento y solución de este asunto.

La nueva situación, que está próxima, superará nuevos imposibles. El nuevo sistema político español

tendrá la virtud de asimilar a los representantes de la oposición tradicional, cuestión para la que

prácticamente no estaba capacitado el régimen anterior.

Estas dos razones poderosas que han impulsado en gran manera el cambio político están a punto de

cumplirse. La convocatoria de unas elecciones libres deberá hacerse sin demora para cubrir la nueva

adecúa c i ó n de esa institución clave del país, que es la parlamentaria. Ello traerá posiblemente un

beneficioso corrimiento del poder hacia opciones más centristas, alejándose de situaciones y círculos en

los que se detentó en los últimos años. La adecuación de las instituciones, por otra parte, ha de traer una

perfecta rencia dentro del espacio ideológico que corresponde con la situación de la sociedad española en

1977. Como hemos apuntado en numerosas ocasiones, parece que ha terminado la eclosión de siglas,

muchas de las cuales no ocultaban más que intereses o vanidades puramente personales. En cambio, ha

sonado ya la hora de las unificaciones, de los pactos electorales, de las grandes coaliciones que presenten

al país opciones claras y simples. Creemos que sintonía con el pulso de la calle, y si ese cambio que se

acerca se hace con la participación real del pueblo español, meta ineludible, se habrá conseguido una

situación claramente democrática y aquello que es imprescindible para la estabilidad de la propia Corona.

Si estas metas válidas y consecuentes para la nueva España se consiguen, el Gobierno de Suárez habrá

cumplido su ineludible compromiso histórico con la democracia.

DOS EXIGENCIAS

Las inmediatas elecciones legislativas pasan para ser unos comicios que reflejen la verdadera voluntad

popular por dos exigencias importantes: la claridad que debe encontrar el electorado y el entorno de paz

ciudadana en el que se celebren.

Uno de los objetivos primordiales ha de ser el de la fluidez política a la búsqueda de los mínimos marcos

de cohe-a medida que vaya normalizándose la estructura política del país contemplaremos los ciudadanos

una tendencia progresiva hacia las concentraciones de partidos.

Sin embargo, muchas de estas aproximaciones entre partidos sólo serán provisionales, como lo es

precisamente el contexto político actual, sometido a importantes tensiones que poco a poco han ido

superándose. Indudablemente se presentan en las próximas semanas batallas políticas de gran

trascendencia, lo que contribuirá, paulatinamente, a un mayor esclarecimiento colectivo cuando las

deficiones comienzan a ser ya inexcusables.

A unos cien días de las elecciones —la fecha aún no ha sido fijada— se han constituido seis grandes

bloques de partidos políticos de cara a las primeras legislativas que se van a celebrar en nuestro país. Se

trata de Alianza Popular, Centro Democrático, «Equipo» de la D. C. española, Alianza Socialista

Democrática, Partido Socialista y Partido Comunista, Estos bloques —que cubren espectro que va desde

la derecha conservadora a la izquierda—, están aún en período constitucional, es decir, pueden integrar a

otras formaciones que todavía no se han decidido a jugar en la carrera electoral.

Parece que la opción al electorado es-tá más claras por la derecha y el centro mientras la izquierda es la

que, en estos momentos, atraviesa serias dificultades en su intento —casi fracasado— de la unión

electoral socialista. La formación de un centro-izquierda, con la participación del profesor Tierno Galvan,

puede llevar a un distinto reparto de los votos en -la izquierda que el pensado hace sólo unos meses.

ELECCIONES EN PAZ

Uno de los objetivos comunes y que debe presidir las elecciones ha sido la preocupación del Gobierno y

la oposi-ción envíos últimos meses: evitar el deterioro del orden público. En principio, podría decirse que

el tratamiento del orden en este tiempo de reforma ha puesto de manifiesto la voluntad de cambio

político.

Gobierno y oposición han coincidido, en lineas generales, en que un deteriore de la paz ciudadana podría

provocar una involución automática en el proceso hacia la normalización política. No obstante, el pulso

que a veces se han tomado el Ejecutivo y las fuerzas políticas (jornadas de lucha y de huelga) no ha

alcaazado a configurar una situación de asalto al poder constituido y ha presidido por encima de todo el

realismo político.

Un clima de paz ciudadana en la campaña electoral propiciará el voto real de los españoles y no el voto

del miedo. Por eso, no se harán esperar en caso de peligro las llamadas a la concordia y a la raíz por parte

de todos los partidos políticos interesados en unas elecciones normales. Para ello, los partidos tendrán que

contribuir con una campaña electoral limpia, sin ataques peligrosos a los rivales y sin enfrentamientos que

recuerden situaciones pasadas.

Abogamos por unas elecciones libres y auténticas, pero han de pedirse también unas elecciones en un

marco de paz suficiente para que la voluntad popular se exprese en su mayor realismo.

II REPUBLICA (1931-1936)

1931

Socialistas ..................... 320

Republicanos de izquierda ...... 80

Esquerra ........................ 30

Republicanos federales ......... 20

Radicales ........................ 100

Conservadores .................. 30

Agrarios ........................ 25

Lliga Catalana .................. 10

Nacionalistas vascos ............ 14

1933

Renovación Española y tradicionalistas... ..................... 38

Agrarios y C. E. D. A............. 152

Independientes de derecha ...... 20

Nacionalistas vascos ............ 11

Radicales ................................. 100

Lliga Catalana....... .................. 25

Conservadores mauristas ......... 19

Liberales demócratas (melquiadistas) ............ 8

Socialistas................................ 58

Acción Republicana ............... 5

Radicales socialistas ............... 5

Esquerra Catalana ................ 23

Orga .................................. 6

Federales ............................... 1

Comunistas...... ..................... 1

1936 DERECHA

C. E D. A...................... 86

Agrarios........................ 13

Lliga Nacionalista Catalana ... 12

Renovación Española ...... ...... 11

Monárquicos independienoes ... 2

Nacionalistas .................. 1

Tradicionalistas ................. 8

Independientes de derecha ...... 9

CENTRO

Progresistas ....................................... 6

Centristas Pórtela Valladares ...... 14

Republicanos conservadores ........ 3

Federales ........................................ 1

Liberales demócratas .............. 1

Radicales ........................ 6

IZQUIERDA

Izquierda Republicana ......... 30

Unión Republicana ........... 37

Socialistas ..................... 90

Comunistas ..................... 16

Sindicalistas ................. 2

Esquerra Catalana ............. 38

Independientes de izquierda ...... 8

Nacionalistas vascos ............ 9

Se pondrán al día las instituciones y la oposición tradicional se integrará en el nuevo sistema político

Ante la publicación de la normativa electoral, ha llegado la hora de las unificaciones y de los pactos

electorales

Si los comicios se celebran en un marco de paz ciudadana, las urnas reflejarán el voto real de los

españoles y no el voto del miedo

En las elecciones de 1919 se eligieron 404 diputados, de ellos 82 del artículo 29 de la ley electoral que

decía: «En los distritos donde no resultaren proclamados candidatos en mayor número de los llamados a

ser elegidos, la proclamación de candidatos equivaie a su elección, y les releva de la necesidad de

someterse a ella.»

(Servicio de Documentación)

 

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