Los partidos políticos buscan financiadores. 
 La Banca también juega  :   
 De los 10.000 millones de pesetas necesarios para la campaña electoral, el Estado aportará 2.000. 
 Pueblo.    27/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

Los partidos políticos buscan financiadores

LA BANCA TAMBIÉN JUEGA

De los 10.000 millones dé pesetas necesarios para la campaña electoral, el Estado aportará 2.000

MADRID. (PUEBLO.) — Cuanto más próxima está la fecha de las elecciones, más importancia cobra un

matiz que, dentro de este complicado tinglado, a nadie se le escapa: su financiación. Si, después de

cuarenta años, estrenamos democracia, no puede olvidarse ese estreno a nivel económico. Porque hace

falta dinero y porque ese dinero tiene un gran poder decisorio a la hora de conquistar votos. Existe una

corriente de reciprocidad: cuánto necesitan los partidos y quiénes y cómo están dispuestos a prestárselo.

Vayamos por partes.

LA POSTUBA OFICIAL — De momento no existe ninguna norma para la forma de concesión de cré-

ditos a los partidos políticos por parte de las entidades bancarias. En ese sentido, el Consejo Superior no

ha dado ninguna norma y ha comunicado que cada banco podrá conceder los créditos conforme estime

conveniente. Tampoco la Administración concretó en su día este tema.

DISPOSICIÓN BANCA-RIA. — Recogemos de un informe publicado en el último número de «Cambio

16» diversos comentarios al respecto. «Los partidos que nos ofrezcan garantías de contar con el respaldo

del electorado y —por consiguiente— de recibir la financiación estatal, no tendrán ningún obstáculo para

venir a nosotros», dicen en círculos del Hispano Americano.

El grupo Banesto está ligado a través de José María Aguirre Gonzalo con las fuerzas vivas del neofran-

quismo de Fraga. Pero no es muy seguro que el primer banco del país apueste todas sus cartas a Alianza

Popular y se rumorea en medios bancarios que don José María alternará el apoyo a Silva Muñoz con otro

apoyo no menos importante al Centro Democrático. Sobre todo, si se tiene en cuenta la influencia en

Banesto de personas como Alfonso Osorio y Landelino Lavilla,

Los bancos vascos —Bilbao y Vizcaya— parecen más ajenos a la toma de compromisos políticos direc-

tos. Otro tanto ocurre con e! Central, que «no tiene ideología» a la hora de conceder créditos, según fuen-

tes próximas a la entidad.

El Banco Popular no contribuirá a !as ayudas «a fondo perdido». La entidad, ligada a personas como Juan

Manuel Fanjul o Fernández de la Mora, parece resistirse a ser e] banquero de Alianza Popular y ha ma-

nifestado que «en el ejercicio de esta función (la concesión de créditos a los partidos) hay que prescindir

de la manera de pensar y de los criterios políticos personales de los directivos del banco.

Quien parece estar dispuesto a jugar un papel especial en la escena política es Ruiz Mateos, que se en-

cuentra en condiciones inmejorables para apoyar con la red bancaria de Rumasa al Opus, algunos de

cuyos miembros militan en las filas de Alianza Popular.

LO QUE NECESITAN LOS PARTIDOS. — La financiación fijada por la Administración total izará

unos 1.800 ó 2.000 millones de pesetas (un millón de pesetas por escaño,. 45 pesetas oor voto en el

Congreso y 15 por cada voto en el Senado). Pero, según los expertos, los gastos globales de los partidos

oscilarán en torno a los 10.000 millones de pesetas.

Se calcula, como presupuesto mínimo por partido. desde 100 a 500 millones de pesetas. La campaña de

Alianza Popular. sin embargo, está calculada en unos 2 000 millones de pesetas Es la formación política

con mayor apoyo bancario.

El Centro Democrático ha recurrido, por una cuantía indeterminada, a la solicitud de préstamos con

garantia personal de algunos dirigentes. El costo de la campaña está calculado en unos 500 millones de

pesetas. Según los cálculos de Alianza Socialista Democrática, su campaña costará unos 100 ó 150

millones de pesetas, con financiación basada en las aportaciones de los candidatos.

La Federación Demócrata Cristiana formará un comité electoral que abarque los partidos pertenecientes a

la nueva federación (I. D. y F. P. D.). No llegarán a los 500 millones de pesetas. Han establecido

contactos con diversas entidades bancarias.

La Federación Socialdemócrata considera que la cifra óptima para cubrir la campaña serían los 700

millones, calculando una inversión de 30 pesetas por elector. Podría apoyarla el Urquijo.

El P. S. O. E. necesitaría unos 1.200 millones, aunque Felipe González ha comentado públicamente que

solamente se emplearán 400. Podría encontrar apoyo en el Hispano Americano.

Para el Partido Comunista «es difícil calcular el coste de la campaña electoral». El peso económico

recaerá sobre los militantes y simpatizantes, para lo cual ya se ha comenzado la emisión de bonos.

También se espera la aportación de algunas personalidades.

OTROS PROTAGONISTAS: LAS AGENCIAS PUBLICITARIAS. — Por otra parte, la mayoría de las

agencias publicitarias españolas piensan participar, si se presenta la ocasión, en las campañas políticas de

cara a las próximas elecciones, según se pone de manifiesto en una encuesta promovida por la revista «En

Punta».

La citada encuesta, elaborada a través de consultas a una veintena de medios publicitarios, pone de relieve

la importancia del nuevo panorama político para las agencias.

El primer problema de cara a la participación de la publicidad en las elecciones es el ético, según la

encuesta de «En Punta». La mayor parte de los encuesta-dos considera ética la participación si son éticos

los programas, partidos o candidatos. Una minoria piensa que no es ético forzar a unos profesionales a

colaborar en una campaña con cuyo contenido ideológico no están de acuerdo.

Muy contadas agencias ´ tienen ya contratos en firme de cara a las elecciones. En algunas —

según"´ citada encuesta— se aceptará cualquier tipo de clientes; pero la mayoría considera que la

contratación de clientes será selectiva, de acuerdo con la postura política de la propia sociedad

económico-publicitaria.

Por lo que respecta a los medios informativos, ¡a totalidad de los encuestados por «En Punta» coincide en

que la inserción de páginas o «cuñas» publicitarias no condiciona la independencia de los mismos. La

mayor parte de los encuestados considera que no seleccionará la publicidad, excepto en algunos casos

extremos.

Finalmente, los representantes de los medios preguntados por la citada revista manifiestan que este tipo

de campañas son interesantes desde el punto de vista económico, y que el medio más importante para la

realización de una campaña política es la televisión.

 

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