La primavera D´Hont     
 
 Arriba.    20/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

La primavera D´Hont

ALGÚN día llegarán los arqueólogos y dirán que la Primavera española de 1977 fue "La Primavera

D´Hont´. Con D´Hont no contaba nadie, pero D´Hont va a ser el partero, el ginecólogo de la Democracia

que sale de cuentas —nueve meses de gobierno— en ía primera semana de Abril. Los partidos contratan

aprisa y corriendo a los matemáticos para que tiren los logaritmos neperianos, sistema D´Hont, y los

señores ministros, en el borde del muelle, sacan el pañuelo pan; despedir el último barco que sale para las

islas de la Democracia. Se quedan a conservar el fuego sagrado de la Administración. El Presidente es

mucho presidente. De todas formas, en ¡os próximos quince días un vendaval va a agitar el frondoso árbol

del «Boletín Oficiall». a cuya sombra crecieron en sabiduría y gobierno generaciones de políticos. De

doscientas n trescientos dimisiones se pueden producir Inmediatamente en lus cumbres del establishment,

y los ministerios pueden cobrar un aspecto de paisaje lunar. Hace poco, la Re-forma consiguió colgar en

las paredes del Ministerio de Trabajo los cuadros de todos los titulares. Entonces se ha descubierta que en

la Restauración o en la República hubo ministros de siete días. Y de menos. Por u n momento, e n 1977

ha e-siado a punto de haber ministros de veintiún dias, cruz de Carlos Tercero y pensión vitalicia. Suárez

no ha querido. Pero e! gran corrimiento de tierras del próximo mes producirá d i rectores generales de dos

meses y/o concentración de funciones en los supervivientes —pucos— yue prefieran seguir ocupándose

de mantener la presión en las cal-derss ministeriales.

Cuando por aquí haya pasado el señor D´Hont, ya será otra cosa, y un terremoto pluralista azotará el «Bo-

letín Oficial" La Izquierda sabe que no tiene hombres rodados en csntiilad para rellenar todo el «staff»

oficial del país QuÍ7á sólo «Alianza» pueda tirar d& carpeta y ocupar, logisticamente, hasta las trincheras

de los subdirectores generales. Lo que pasa es que "la Política hace extraños compañeros de cama». De

momento, en vísperas de la Gran Planta, en la calle española, cíe la Democracia, la llamada clase político

anota en la agenda estas cosas:

1) Ya hay reserva de asientos para el espectáculo. Nunca unas elecciones europeas conocerán tal cantidad

de enviados especiales.

2) Si usted dimite este mes y pierde la elección en Junio, corre el riesgo de no encontrar nunca ¡amas la

poltrona que abandonó

3) Previsiblemente, en el "Cupo de La Zarzuela» habrá poca repesca de náufragos electorales y si

mayoría de nombres nuevos.

4] Mire usted lo que ha pasado con Giscard y con Chirac.

5) Mire usted lo que ha pasado en Portugal: ¡o Revolución se fatiga siempre, sobre todo si hay crisis

económica, y la Derecha, agazapada, acaba volviendo, siempre, a la superficie.

6) Suárez no se ha aprovechado de las elecciones para mover el banco, supuesto que hubiera querido

hacerlo.

7) Si por una casualidad el Supremo no legalizara al Pecé —decisión no probable—. el Pecé conserva

una gatera que ya había pensado en aprovechar hace meses: las listas de Independientes.

8} La medalla de oro de esta olimpiada política es, de momento, para Suárez. A veces, imagino que ha

soportado como un ermitaño en las rocas de La Moncloa estes tentaciones sucesivas y luciferl-nas:

A) Neutralidad, y los partidos, agradecidos, le ratifican como presidente honoris causa.

B) No presentarse, pero, de alguna manera, indicar sus preferencias por una ideología en lucha electoral.

C¡ Bañarse pú büca y democráticamente en el Jordán de las urnas. D) Ya está bien de llevar el timón día y

noche: Cebre-ros-les-deux-eglises, nos espera, Presidente. El mansa/e de Suárez al país proclamando las

primeras elecciones generales en cuarenta años —hay cola de televisiones extranjeras— puede ser un

momento estelar de ¡a moderna historia de este país.

 

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