Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   A título de observación     
 
 El Alcázar.    05/07/1981.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

A título de observación

HE dejado transcurrir el tiempo necesario para que esta observación resulte lo suficientemente serena,

desvaída e impersonal: sucedió a raíz de la operación ordenada por el ministro del Interior, señor Rosón, y

ejecutada puntualmente por la Policía, que dio como resultado la detención de cuatro jefes del Ejército y

de varios civiles, entre los que se encontraban un letrado, dos funcionarías de la Presidencia del Gobierno

y dos muchachos de corta edad. El Sindicato Profesional del Cuerpo Superior de Policía hizo pública una

nota de felicitación al Gobierno por la diligencia con que había operado ante una posible acción militar,

desestabilizadora, al tiempo que recordaba la eficacia operativa de los policías y el mal trato que esos

mismos policías recibieron en otras ocasiones y en particular tras la desdichada muerte del presunto etarra

Arregui: el comunicado del SPCSP patentizaba «el espíritu de servicio al orden constitucional, siendo

prueba de ello la brillante labor realizada por la Brigada Regional de Información, la misma que fue

calumniada y vilipendiada meses atrás a raíz de la detención del terrorista Arregui».

Leí la nota y guardé silencio. Y seguí viendo las noticias que, sin gran entusiasma, venían a demostrar que

aquella eficacísima operación hubiera sido digna de mejor causa, toda vez que los resultados judiciales

fueron negativos y las personas, en su inmensa mayoría, quedaron en libertad. El ministro del Interior

cumplió con su deber al dictar las órdenes necesarias para poner remedio a lo que primero fue

denominado como «golpe» y después como «operación desestabilizadora». Los policías cumplieron con

el suyo al ejecutar fas órdenes emanadas de la superioridad y el recitado sindicato tuvo una magnífica

ocasión de guardar silencio, como en otras ocasiones lo había hecho: dejando sin réplica adecuada a

torrenciales de injurias y calumnias vertidos, tantas veces impunemente, sobre la Institución que dicen

representar.

Esta observación, que ofrezco a toro pasado, no reduce, sin embargo, ni la respetuosa admiración que este

periódico mantiene por los hombresde las FOP, ni la conducta editorial reiterada desde estas páginas

cuando sobre aquellos hombres y sobre estas fuerzas se estableció el cerco inadmisible de una

información falaz, de unos confusos intereses políticos o de un simple guirigay parlamentario: desde

aquella primitiva sesión plenaria del Congreso de los Diputados que intentó montar una condena a las

FOP como consecuencia de la bofetada recibida por un diputado socialista, hasta las torvas

maquinaciones puestas en circulación después de la trágica y heroica muerte de la inspectora del CSP,

María José García Sánchez.

Este periódico estuvo siempre en primera fila. Este periódico estuvo casi siempre en solitario. Este

periódico y sus hombres han comparecido en alguna ocasión ante los jueces por defender contra viento y

marea política, la verdad que asiste a las FOP en general y en particular al Cuerpo Superior de Policía. Lo

hicimos —y lo haremos— bajo la óptica de nuestra absoluta independencia. Pero también bajo esa óptica

podemos considerar que el Sindicato Profesional del Cuerpo Superior de Policía jamás se enteró de

nuestras actitudes. O que nunca consideró que merecieran una nota pública o privada. Tal vez se dé el

caso de que el SPCSP no esté demasiado informado de los riesgos y penalidades sufridos por alguno de

sus hombres, en tanto que EL ALCÁZAR lo está. De ahí la diferencia. De ahí también ese permanente

silencio.

Antonio IZQUIERDO

 

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