Autor: Fernández-Villamea, Luis. 
   Réplica de Fuerza Nueva     
 
 ABC.    23/02/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Réplica de Fuerza Nueva

Señor director: En el número de ABC del domingo pasado, día 17 de febrero, el colaborador político del

diario que dirige, Pedro J. Ramírez, firmaba un artículo bajo el título de «Fuerza Nueva» que no puede

«quedar sin contestación por mi parte.

Poca importancia tendría que el señor Ramírez emitiese su particular opinión aobre una agrupación

política. Está en su derecho y en su deber. Pero cuando se hace con publicidad de una imagen

proporcionada por factores extrañes al espíritu y al contenido de la propia agrupación, ésta se- deteriora y

aparece ante la opinión pública como enemigo social capaz de merecer se «extrañamiento moral» de que

habla el articulista.

Son rechazables, en su conjunto, todos los argumentos expuestos. Si los analizamos por partes podríamos

sacar conclusiones que acreditan falta de interés por comprender esta asociación de hombres y de

mujeres, unido a una presunta animadversión «a priori» por parte de quien escribe. Su falta de

información, junto con la lectura exclusiva de la página de sucesos de Fuerza Nueva, ha conjugado y

compuesto un conjunto literario francamente ofensivo. Cuando se llevan trece años en el ruedo político y

se han llenado locales públicos, cosos taurinos y plazas de Oriente es porque la anécdota ha dejado de eer

tal y el suceso se ha convertido en acontecimiento. Ese servicio a España, refrendado por la calle y por las

urnas, no solo ha hecho posible a Fuerza Nueva la apertura parlamentarla; también le ha abierto la puerta

del corazón y de la inteligencia de muchos españoles que de verdad, aunque sólo fuere por respeto a sus

ideales y creencias, no merecían el juicio •accluyente de Pedro J. Ramírez.

Ahora, señor director, vamos a seguir hablando claro. Vamos con ABC. Ya sabemos que este ilustre

periódico no tiene por qué hacerse solidario con la opinión de sus colaboradores. Pero el marco siempre

pese,, y ABC no tenía por qué arrastrar culpas ajenas. La Casa de Prensa Española ha sido siempre

independíente y ha sufrido embates con todos los regímenes. Ha salido airosa porque su línea editorial de

la que muchas veces discrepo— no cargaba con ninguna servidumbre. ¿Podría decir ahora lo mismo?

ABC no dudo que, como tal. prosigue con su viejo espíritu, pero sus nuevas plumas, concretamente la del

señor Ramírez, parece como si, utill-üando palabras del ministro del Interior el día 14 pasado en el Pleno

del Congreso de los Diputados, no le «implicase», pero al le «relacionase» con reclamos que pudieran

afectar a su independencia informativa.

Creo que A B C no gana nada con un articulista que afirma desde sus páginas Que «todo ciudadano tiene

derecho a defender públicamente cualquier tipo de creencias, ya se trate de la independencia del País

Vasco, la albanizaoión de España o el retorno a los usos morales Impulsados por el Concilio de Trento».

La última afirmación no afecta a nada sustantivo: Trén-to y el Concilio Vaticano n, dentro del orden

moral de la Iglesia, son idénticos. La Palabra de Dios, como tal, no cambia. Y loe usos morales, según esa

palabra divina, poco debieran de cambiar para ser fieles a Cristo, fundador de la Iglesia de Trento, de la

de Juan Pablo n y de la nuestra. Pero que se pueda defender, desde la tribuna de ABC, la opinión de quien

solicite la independencia del País Vasco o la albanización de España son palabras que ya entran estimo—

en el terreno de lo opinable; Inciden en la traición. Ni siquiera 9a Constitución lo contempla. Y estoy

seguro de que ABC no lo consentiría.

Señor director: loe elementos utilizados, so pretexto de abordar un análisis político de Fuerza Nueva, son

tan superficiales. quedan tan anclados en la anécdota y en el suceso, que, lejos de contribuir a esa,

«limpieza» que el señor Ramírez opina debe realizar esta agrupación,"ayuda a que los ánimos se

encrespen y quienes han militado y militan con honradez —que son miles y miles— se sientan ofendidos.

En nombre de estos ofendidos pido la palabra en las páginas dé A B C con el derecho que puede otorgar y

otorga la ley de Prensa a los que son arrojados al «ghetto» del extrañamiento Por los que se llenan la

pluma de democracia y de Pueblo soberano.

No debemos hablar de usos morales cuando, con la vista puesta en la purificación política, estamos

arrojando al infierno a los que, hasta hoy, sólo tienen en su haber mucha sangre derramada con

generosidad y nobleza y muchos servicios a España prestados sin retribución material de ningún tipo.

Desde su presidente, Blas Pinar, el hombre que profesionalmente defendió la libertad de expresión de A B

C en situaciones comprometidas para el periodi-co, hasta los afiliados a Fuerza Nueva que han dejado su

vida o su sangre lo mismo en las Vascongadas que en Andalucía, piden un poco de respeto en el trato y

un mucho de rigor cuando se hable de aquellos que, a título personal, han cometido un hecho reprobable.

En el propio reconocimiento de la afiliación de los suyos ya debería ver Pedro J. Ramírez un uso ético

aceptable para no poner a Fuerza Nueva en trance de «extrañamiento moral». Ni todos los delincuentes

están en Fuerza Nueva—como parece desprenderse de alguna de sus preguntas— ni todos los demócratas

se encuadran en los restantes partidos. Rigor y documentación, por favor. Aquí estamos para prestarlos.

Sin otro particular se despide atentamente.

Luis PERNANDEZ-VILLAMEA. Secretarlo de Prensa de Fuerza Nueva

 

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