Autor: Santos, Roberto. 
 En portada. En marcha el tercer "round" sociolaboral de la democracia. 
 La consolidación del mapa sindical está en juego     
 
 ABC.    24/05/1982.  Página: IV-VI. Páginas: 3. Párrafos: 28. 

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24 MAYO 1982

La consolidación del mapa sindical está en juego

Roberto SANTOS

De ahora hasta el 31 de diciembre las urnas volverán a hacer su aparición en las fábricas, convirtiéndose

en los silenciosos depositarios de la confianza y voluntad de los trabajadores. La democracia, necesitada

de organizaciones sindicales fuertes y representativas, dará este año su tercera oportunidad a los

sindicatos.

EL pasado 15 de marzo se levantó la bandera, a nivel formal, para la renovación de los representantes de

los trabajadores en las empresas: los comicios sindicales. La nueva carrera electoral, sin embargo, no

alcanzará su máximo exponente hasta el último trimestre del año, período que en el ejercicio80 centró el

grueso de las votaciones. Este tercer «round» electoral a nivel sindical que, para alguno de los

contendientes se presenta como «determinante» del mapa sociolaboral, ha tenido y tiene una polémica

previa: su aplazamiento, solicitado por UGT en función de una previsible coincidencia con los comicios

legislativos.

La mencionada polémica que enfrenta, aunque sin estridencias, a la central socialista con las demás

partes, parece que se va a decantar por el «cumplimiento de la Ley», es decir, el Estatuto de los

Trabajadores, que fija la renovación cada dos años, aunque tanto CC OO y USO, por la escena sindical,

como CEOE por la patronal, no descartan que tras estos comicios se pueda plantear una reforma de lo

preceptuado para extender el mandato sindical al menos durante tres años. La Administración, por su

parte, guarda un escrupuloso silencio sobre el tema, ya que dicha modificación «tiene que venir por vía

parlamentaria».

«Antes de la aprobación del Estatuto, ya significó CEOE que el plazo de dos años era demasiado corto»,

recuerda Fabián Márquez . Por su parte, Manuel Zaguirre, secretario general de USO, señala también la

necesidad de ir a procesos más espaciados, tal y como imperan en la Europa comunitaria, de al menos tres

años.

Antonio Gutiérrez, de CC OO, señala.´ por el contrario, que la actividad sindical produce un fuerte

desgaste y que «los representantes de los trabajadores no son homologables a los representantes

políticos». «Al año de celebrarse los comicios sindicales —continúa— un índice muy elevado de

representantes ha dimitido, ha cambiado de opción o pertenece ya a otro colegio electoral». Considera,

por otra parte, que la renovación sindical es una de las claves para el fortalecimiento del sindicalismo

cuando éste no está consolidado, como es el caso español. Sin embargo, desde la óptica de que estos

comicios van a ser «determinantes», no descarta que de cara al futuro se pudieran estudiar periodos de

mandato más largos, «con un máximo de tres años, porque el desgaste va a seguir».

Tanto CC OO como USO rechazan el argumento de UGT de la improcedencia de celebrarse si coinciden

con otros comicios de mayor relieve en la escena nacional, ya que «las sindicales son otra cosa». Por su

parte, Antón Saracibar, secretario de Organización de la central socialista, señala el temor de CC OO a

tener que realizar los comicios con / un hipotético Gobierno socialista o con un / ministro socialista.

«Nuestras razones´ —añade— no han sido comprendidas, como_ no lo fueron con el AMI y el Estatuto, o

el canon de negociación.» Asimismo manifiesta la intención de UGT, si no se pueden aplazar los

comicios, de negociar con CC OO como en las anteriores contiendas, para alcanzar un acuerdo cúpula de

cara a convocar las elecciones oficialmente y enmarcarlas en el tiempo.

El presunto temor» de la central socialista a concurrir este año en las elecciones, en función de que han

cambiado las circunstancias del 80, es desmentido categóricamente por Saracibar, quien manifiesta la

voluntad de su sindicato de propiciar las elecciones si no se consigue su aplazamiento. «Estamos

interesados en generar una mayor participación, y a pesar del tópico de la debilidad sindical la UGT está

mejor organizada y consolidada que en el 80.»

LA CONSOLIDACIÓN DEL MAPA .SINDICAL

Tras estos comicios, todos apuestan por la ampliación del mandato de los delegados.

Todos parecen coincidir, a excepción de USO, en que los inminentes comicios van a servir para la

consolidación del mapa sindical. Tanto CC OO como UGT confían en la bipolarización en torno a sus

siglas, incrementando cuotas de representatividad, mientras descartan la aparición de nuevos brotes

nacionalistas y se cuestionan la propia pervivencia del sindicalismo gallego de la Intersindical.

No se discute por el contrario la presencia de ELA-STV con significación en el País Vasco. En relación

con la tercera fuerza sindical, los dos mayoritarios guardan celosamente su incógnita. Antonio Gutiérrez,

de CC OO, señala que puede haber intentonas de algún sector del empresariado «tratando de fomentar la

atomización con sindicatos de ámbito restringido, para romper la política de solidaridad global y, en

definitiva, sacar más beneficios en negociaciones parciales y delimitadas». Para CC OO, esta experiencia

está abocada al fracaso.

En marcha el tercer «round» sociolaboral de la democracia

24 mayo 1982 / V

ABC ECONÓMICO

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UGT, por su parte, señala que la tercera vía sindical parece difícil que se consolide «porque está

propiciada por fuerzas extrañas al movimiento obrero. No creemos que aparezca ninguna con suficiente

representativi-dad». Fabián Márquez, de CEOE, descarta una actuación específica de los empresarios en

busca de esa tercera fuerza sindical, «a lo mejor —señala— «los sindicatos independientes que existen a

niveles sectoriales encuentran un común denominador para constituirse ?n Confederación».

La abstención y la «debilidad» sindical, principales retos electorales.

USO, por el contrario, propietaria de la narca «tercera fuerza» sindical, en palabras Je Manuel Zaguirre,

señala que la situación Je pluralismo sindical en España va a durar lustros y que este periodo transitorio

inevitablemente se enmarca en las perspectiva de los tres sindicatos. Zaguirre descarta que se pueda

hablar de consolidación sindical tras estos comicios o incluso los próximos; «no consolidan nada. La vida

sindical funciona con otras fórmulas más directas y es a partir de un 40 por 100 de afiliación, no con el 15

bruto actual, cuando.se puede hablar de consolidación sindical. Nuestro éxito consistiría en mantener lo

que tenemos —15.000 delegados—, por cuanto el número total de éstos va a disminuir. El listón del 10

por 100 ya lo superamos en el 80».

La Administración, algunos de cuyos sectores estuvieron envueltos en tiempos pasados en la «fabricación

de la tercera fuerza», afirma categóricamente su «absoluta neutralidad en el proceso». Cuenca Valdivia.-

subsecretario de Empleo y Relaciones Laborates, manifiesta que el mapa sindical ya está bastante

clarificado. «Yo deseo —añade— la potenciación de los sindicatos al máximo. La democracia exige de

organizaciones empresariales y sindicales fuertes que representen aí mayor colectivo posible. En este

sentido, bienvenidos sean los sindicatos que hagan falta, siempre y-cuando su representatividad sea real y

efectiva». En relación con los sindicatos nacionalistas. Cuenca Valdivia ve como lógico el reforzamiento

de los ya existentes y descarta cualquier otra irrupción en la escena sindical porque «el mundo del

sindicalismo no va por ahí».

EL ANE Y LA OFERTA ELECTORAL

En el año del ANE. es obvio que la dimensión del acuerdo va a planear significativamente en tos

comicios, aunque las valoraciones que a priori realizan las partes son sustancialmente distintas. Así,

mierftras CEOE considera que UGT va a pagar negativamente la política del ANE, los sindicatos y la

Administración consideran, por el contrario, que significará un factor positivo.

Para Fabián Márquez, UGT rompió con el Acuerdo Nacional de Empleo una trayectoria sindical iniciada

en el 79 que le sirvió para «desmarque» de CC OO «Con el ANE —añade— se restablece la unidad de

acción.» Descarta por otra parte que la estrategia de CEOE haya cambiado tanto «como la gente se cree».

«Lo que ocurre es que han cambiado los condicionamientos externos. Nosotros seguimos creyendo en la

concertación, en el diálogo, pero desde un punto de vista normativo creemos en un sistema jurídico más

liberal. Somos el país de Europa más intervenido en el terreno laboral, el factor coste de trabajo lo

contraía mucho más el Ministerio de Trabajo que el empresario.» "Cuenca Valdivia

Por el contrario, considera que el ANE va a beneficiar a los sindicatos firmantes, «por muchos motivos,

fundamentalmente por la responsabilidad demostrada tanto por UGT como por CC OO». Por lo que se

refiere a los interlocutores de ambos sindicatos, sin escamotear la responsabilidad de que ha habido cosas

del ANE «que no hemos agarrado bien», consideran que el efecto sobre los comicios va a ser positivo,

porque los trabajadores han entendido que la única alternativa válida a la salida de la crisis pasa por Ja

solidaridad, por la concertación y, como botón de muestra, aluden a la «recuperación» en ia participación

del reciente 1 de mayo.

En el capítulo de las ofertas electorales, Antonio Gutiérrez señala que no va a haber grandes diferencias

ewtre tos dos grandes; «Nuestra oferta es la estrategia diseñada en eí 78 de solidaridad frente a¿ pai» y la

crisis, que ha dado su primes pasito tímido con el ANE. Estamos tan convertcidos de qué está estrategia

es la única alternativa posible, que por encima de confrontaciones electorales es necesaria uña mayor

confluencia entre UGT y CC OO.» Antón Saracibar asegura que la oferta electoral de la central socialista

no está totalmente perfilada, tema del que se encargará un próximo Comité Confederal, aunque no va a

diferir sustancialmente de la imagen presentada" en los anteriores comicios, teniendo como eje básico la

concertación.

«No somos partidarios del travestismo sindical», mantiene Manuel Zaguire. «Nosotros vamos a afirmar

los valores de nuestro modelo, de un sindicalismo no subordinado o subsidario de los partidos políticos,

lo que a la postre implica un debilitamiento de la democracia. Vamos a ofertar un sindicalismo de clase e

independiente, con los pies en el suelo.»

LAS EXPECTATIVAS

El 31 de diciembre se cerrará oficialmente la «ventanilla» para el registro de representatividad.

El síndrome del desencanto no es ajeno a la esfera sindical. En este sentido, el aumento de la abstención

preocupa tanto a sindicatos como empresarios, a tenor de lo ocurrido en los rédenles comicios de Seat.

A juicio de Fabián Márquez, es precisamente éste uno de los datos que maneja UGT para justificar la

prórroga del mandato. «En época de crisis, la política sindical está más conectada con los problemas del

país que con los pequeños problemas de tos trabajadores, y esto, obvia-´ mente, tjene consecuencias

negativas a nivel electoral.»

Por otra parte y dado la estructura empresarial española, con una inmensa mayoría de pequeñas y

medianas empresas, «es necesario que las elecciones se motiven desde fuera, como ya se hizo en el 80».

Fabián Márquez cree que efectivamente la abstención pueda ser una de las grandes protagonistas de estos

comicios, por cuanto los sindicatos «están en horas bajas, como consecuencia lógica de la crisis

económica». Cree también que es previsible un descenso de la cuota de representati-vidad de los dos

grandes y considera que sería especialmente grave que entre CC OO y UGT no alcanzaran el 50 por 100

de los delegados. «El empresariado reconoce que existe un poder sindical con el que hay que entenderse y

es necesario que no se entrometa un tercero.».

Tanto CC OO como UGT consideran que la abstención no va a ser importante y confían en mejorar sus

cuotas de representatividad. Antonio Gutiérrez basa esas impresiones fundamentalmente en que la

situación de CC OO es sustancialmente distinta a la del 80, época en la que aparecía como el «malo de la

película» por su contestación al AMI y al Estatuto; «en las anteriores acudíamos en un contexto adverso,

en el que Gobierno y CEOE apostaron fuertemente por nuestro retroceso, y sin embargo continuamos

siendo la primera central del país».

Precisamente esta posición justifica uno de los argumentos de UGT, en el sentido que que no tienen nada

que perder y, por el contrario, sí mucho que ganar; «podemos pasar a ser los triunfadores en el 82». USO,

por su parte, considera que la «neutralidad de los empresarios en esta ocasión, tras su apoyo descarado a

UGT en ,el 80, va a suponer un cuadro distinto». Los dos grandes, independientemente de una pugna

electoral que no se presenta con la crispación de entonces, consideran que entre ambos van a ampliar la

cuota de representatividad alcanzada, tal y como demuestran las elecciones ya realizadas, en las que cada

una de ellas ha registrado un avance de cuatro puntos aproximadamente.

LA LIMPIEZA DE LOS COMICIOS

UGT y USO son a priori las más preocupadas por el control y la pureza democrática de los próximos

comicios. Para la central socialista, es necesario que la Administración negocie con los sindicatos los

criterios de normativa electoral, y que se constituyan todas las comisiones provinciales del IMAC, que en

este sentido actúa como receptor y homologa-dor de las actas. Cuenca Valdivia manifiesta al respecto que

lo más que hará la Administración, una vez llegado el mes de octubre, es dictar una norma reguladora de

los aspectos de gestión del IMAC, «algo puramente instrumental».

Manuel Zaguirre, que califica el proceso electoral del 80 como «sucio», piensa que en .esta ocasión, por

la neutralidad patronal «que no va a primar una determinada opción», no se va a repetir la historia,

«auténticamente re-cambolesca», de que sólo en el mes de diciembre del 80 se elegieron tantos delegados

como´ en los seis meses anteriores.

En definitiva, el proceso está en marcha, tras el primer gran «test» que fue Seat, en los primeros días de

junio se celebrarán en Ensi-desa y Fasa-Renault comicios que, en buena medida, van a servir de índice

para la futura configuración del mapa sindical que, a nivel de representatividad institucional, cerrará la

«ventanilla» el próximo 31 de diciembre, según confirmó Cuenca Valdivia. Las distintas opciones

empiezan ya a engrasar sus «entrate-gias», bien en busca de la hegemonía o del hueco legal de

representatividad. El «gong» ha sonado.

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ABC ECONÓMICO

24 mayo 1982

La concertación, eje de la oferta electoral

Por primera vez bajo un Gobierno socialista

CFDT: Un Congreso inédito

Roberto Santos

La construcción de una política sindical que se adapte a la nueva realidad del poder y de las evoluciones

sociales y económicas del país galo constituye uno de los retos fundamentales del Congreso de la segunda

fuerza sindical de Francia, que, por primera vez en su historia, se celebra con Gobierno socialista.

La CFDT francesa, el segundo sindicato del país vecino, se enfrenta durante esta semana a un «chequeo»

inédito —como ellos mismos lo califican—, como es su 39 Congreso nacional, que, del 25 al 29 de mayo,

se desarrollará en Metz. Ese contexto nuevo no es otro que el éxito electoral de F. Mitterrand en mayo del

81 y en el que tuvo bastante que ver la CFDT como sindicato.

La victoria socialista en Francia, tras un año de gestión, constituye uno de los ejes fundamentales del

Congreso que ahora se abre, por cuanto, y así lo reconocen los propios textos del sindicato, se ha abierto

una nueva fase de la acción sindical, «indispensable para operar un verdadero cambio social».

LA DESCONFESIONALIZACION

A pesar de los guarismos del Congreso —el 39—, la historia de la CFDT como tal en la escena sindical

francesa es bastante corta, con tan sólo dieciocho años de existencia. Fue en 1964 cuando un importante

núcleo de cuadros sindicales se separó de la CFDT (Confederación de inspiración cristiana) para

constituir la CFDT , con tan notable éxito que la excisión significó un golpe de muerte para los sindicatos

cristianos.

Su verdadera índentidad —más afín al socialismo autogestionario que pregonan—, se diseñó en 1968 a la

sombra del PSU de M. Rocard. Es también en ese año cuando iniciaron el proceso de desafiliación a la

Confederación Mundial del Trabajo (CMT), configurando una estrategia a nivel internacional, al margen

de los bloques sindicales, aunque, sin embargo, años más tarde participó de la CES (Confederación

Europea de Sindicatos), a la que está afiliada.

Su autonomía o independencia a nivel de cúpula de los grandes bloques sindicales no es óbice, no

obstante, para que bastantes de sus ramas industriales estén afiliadas a los SPI (Secretariados

Profesionales Industriales) de la CIOSL (Confederación Internacional de las Organizaciones Sindicales

Libres).

La estructura sindical francesa, con la notable implantación de la central comunista CGT durante la

década de los setenta, provoca o favorece una «luna de miel» entre ambas organizaciones a nivel de

unidad de acción, que se truncaría precisamente con la derrota de la izquierda política en los comicios de

1978. La ruptura de la unidad de la izquierda y del famoso «programa común» fueron los argumentos y el

arma arrojadiza que utilizó la CFDT para guillotinar casi un lustro de buenas relaciones con la CGT.

Para la Central Socialista, su hasta entonces aliada, demostró estar excesivamente supeditada al PCF y no

había dudado en resquebrajar la unidad de la izquierda por «razones partidistas». , Fiel reflejo de esa

situación fue el cambio, de actitud de la CFDT en el seno de la CES,

 

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