Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   El resurgir de los valores hispánicos  :   
 Con la Virgen por Capitana espiritual del pueblo hecho ejército, argentinos y españoles, los iberoamericanos todos, ganaremos la victoria final para la patria común asediada desde dentro y desde fuera, por el enemigo materialista. 
 El Alcázar.    06/06/1982.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

Crónica de España

El resurgir de los valores hispánicos

Con la Virgen por Capitana espiritual del pueblo hecho ejército, argentinos y españoles, los

iberoamericanos todos, ganaremos la victoria final para la patria común asediada desde dentro

v desde fuera, por el enemigo materialista

Me ha hecho meditar mucho sobre las claves de la crítica situación porque atraviesa España

una crónica transmitida desde Buenos Aires por Giorgio Torchia, enviado especial del diario

romano // Tempo. Escribé Torchia: «Anaya ha precisado para la Argentina un papel sobre el

que los ambientes militares insisten en estos días: El de promover el renacimiento de los

valores auténticos del Occidente. Valores estos que se resumen en el mensaje cristiano, los

cuales han transformado las potencias anglosajonas en la defensa de sucios intereses

económicos. Y esta revitalización moral del Occidente, esta filosofía de vida inspirada en la

cristiandad, o más exactamente en su componente católica, debe conmover a toda la parte

latina del continente. América Latina debe asumir la función de fuerza de renovación moral y

política de Occidente.»

Dos culturas inconciliables

LAS llamativa la coincidencia entre la tesis argentina y el penetrante ensayo de Vintila Horía

sobre el espíritu prusiano. También Vintila Horía propone esa misma colisión entre dos

concepciones inconciliables de la existencia: la europea de corte protestante y la europea de

tipo hispánico; la racionalista que diviniza la utilidad, o adoración del becerro de oro, y la

católica en que reside la máxima dimensión moral de la libertad personal; la absolutista,

disfrazada de democracia, y la verdaderamente democrática, enraizada en formas espontáneas

de personalización del poder. Volvió a explicarlo también el otro día Eduardo Adsuara, en uno

de sus más brillantes artículos sobre la trascendental cuestión política de la singularidad de la

cultura hispánica. En realidad, ese resurgimiento místico, ese renacimiento de la doctrina de la

congruencia que le estalla naturalmente a la Argentina en esta coyuntura crítica de su historia,

cuando de verdad va a fraguarse con dolor su entidad nacional, no es otra cosa que el

universalismo católico español, ahora abatido simbólicamente con el exilio del águila de San

Juan del Escudo y de la Bandera nactonales.

El día 30 de mayo, festividad de San Fernando, se celebró en Zaragoza el Día de las Fuerzas

Armadas. Fue notorio el calculado interés político por desacra/izar los actos, conforme

conviene al rabioso compromiso laicista sobre el que se construyó la Constitución de 1978.

Veinticuatro horas antes había restallado, cual grito de rebeldía del pueblo, la jota en que se

consagra la identidad entre España y la Virgen del Pilar, como símbolos indelebles de la

independencia y de la comunión entre pueblo y Ejército para defenderla a toda costa. Mientras

ante la basílica se telebraba el ambiguo acto de homenaje a la Bandera, la Virgen del Pilar

estaba sola en el interior, escoltada por antiguas y gloriosas banderas de los fastos heroicos de

nuestro pueblo y por las enseñas de todos los pueblos hispánicos. Naturalmente, la España

oficial eludió la ceremonia de renovar la consagración antiquísima de los Ejércitos a la Virgen

María.

Cuando Carlos V repudió a Carlomagno

A HORA, merced a la democracia, España ha renunciado a los fundamentos morales de su

conciencia nacional, aquellos mismos que reverdecen en Iberoamérica bajo la agresión

anglosajona de los sucios intereses económicos, para acatarla servidumbre a la Europa

materialista. No es lo malo que España haya entrado en la OTAN, aliado de las naciones y los

ejércitos en guerra con Iberoamérica. Lo más grave, lo más brutal, lo más satánico, es que el

despotismo democrático ha roto con la europeidad de tipo hispánico, que dice Vintila Horia,

para esclavizarse en esa otra Europa antitética de la conciencia hispánica que el Emperador

Carlos repudió, ante el escándalo del Papado y de toda Europa, en su famoso discurso de

Roma. En aquella sonada y trascendental ocasión, Carlos I de España yV de Alemania,

converso definitivamente al espíritu hispánico, renunció al Imperio militar que le ofrecían, se

negó a reencarnar a Carlomagno, arquetipo europeo inconcebible para los españoles.

Nada de lo que vibra ahora en Iberoamérica será comprensible sin la aceptación de la

inconciliabilidad entre esas dos concepciones de la existencia, que hacían ininteligible a

Carlomagno para los españoles de su tiempo, que hacían incomprensibles a los Reyes

Católicos, a Carlos I ya Felipe II para los europeos coetáneos, que hacen indigeribles para los

españoles de hoy el prusianismo de la Alemania comunista y el democristianismo de la

Alemania del Oeste, y que mantienen viva, pese a los esfuerzos de la tiranía partitocrática, la

beligerancia entre la conciencia hispánica y el colonialismo anglosajón, dueño efectivo de

Europa y de la OTAN.

No se invoca a Dios en vano

NO caí en la fácil tentación de un oportunista juego retórico cuando, hace unos diez días, puse

de relieve la comunión entre el magisterio católico del cardenal primado, ejercido en el club

Siglo XXI con caridad y sabiduría evangélicas, y las penetrantes invocaciones a Dios, hechas

con reciedumbre y convicción de soldados españoles del siglo XVI, de los procesados por el 23

de febrero cuando les Hegó el tumo procesal de su ultime declaración de hombres honrados.

Aquellas apelaciones bien habrían valido la reflexión por algunos sobre el milagro del Cristo de

la Vega. De alguna manera se produjo éste unos días después, cuando un sacerdote, durante

la Consagración, ofreció a Dios su vida por los procesados, consciente de que nunca el Señor

rechaza estas máximas ofertas de amor.

En realidad, el actual conflicto político español se sustancia en análogos términos de

trascendencia que el conflicto abierto so pretexto de las Malvinas entre el mundo hispánico y el

mundo anglosajón.

No se equivoca Torchia. Un sacerdote español escribe desde Argentina: «Me alienta una gran

esperanza de hallar una paz honrosa, con sentido cristiano que respete nuestros derechos

fundamentales. Ininterrumpidamente, millones y millones de argentinos estamos rezando el

Santo Rosario. La Virgen nos escuchará (...). El día de Pascua fueron consagradas las

Malvinas al Corazón de María. Hemos enviado para los soldados 6.000 estampas con la

consagración e inmediatamente el capellán mayor nos pidió otras 4.000 más, pues no

alcanzaron para todos los soldados y todos las quieren /levar consigo en el combate (...).

No sé si acabaremos todos con muletas. Pero ha y un sentido de unión nacional y cristiana que

no teníamos. ..». Otro sacerdote me cuenta con emoción: «Igual que sucedió en España hace

medio siglo, hay conventos de monjas que no dan abasto haciendo detentes. También desde

España nos llegan muchos más consuelos y demostraciones de hermandad en Cristo de lo que

hacen suponer la ambigüedad oficial de nuestro pobre país y su entrega a los enemigos de

nuestra fe y de nuestros pueblos. »

Consagración hispánica a la Virgen Capitana

NO me resisto a reproducir el texto de la consagración de las Malvinas al Corazón de María.

Constituye, a mi parecer, un grave motivo de meditación para nosotros y un providencial

emplazamiento, en las actuales circunstancias, para la renovación de un antiquísimo voto

parigual del pueblo y de los Ejércitos españoles, encarcelado por el orden constitucional.

Cada cual podrá cambiarlas concreciones geográficas y hacer suya la oración como prenda de

nuevo amanecer para la Patria en agonía:

«Omnipotente Señor de las batallas que con tu poder y providencia eres Rey de Reyes de los

Cielos, la tierra y el mar.

Porque nos ordenaste honrar al padre y a la madre en el cobijo de la patria terrena...

Porque nos enseñaste a dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César...

"Porque nos aseguraste que no estar Contigo es estar contra Ti."

«Porque nos aconsejaste buscar primero el reino de Dios y su justicia...

«Porque caíste en la tierra como semilla para morir y dar con ello abundante fruto...

» Porque nos diste una Patria grande que va desde la Quiaca a la Antártida y desde la

Cordillera al Atlántico, donde nuestras son esas islas que hoy bollan con orgullo nuestros pies

de argentinos bien nacidos...

» Y porque nuestras madres nos parieron varones y valientes, por eso estamos aquí, porque no

amamos tanto la vida que temamos la muerte y porque si morimos en tu Gracia resucitaremos

contigo para la Vida Eterna.

»Es por eso que en esta Pascua de Resurrección nos consagramos al Corazón de María bajo

la advocación de la Virgen tfal Rosario, con cuyo nombre fuera designado este operativo y en

recordación de la otra gesta heroica de Liniers y la victoriosa batalla de Lepanto.

»Reina y Madre de la nación argentina:

»De hoy en más depositamos en tus manos nuestros cuerpos y nuestras almas, nuestra

juventud y nuestra garra criolla, nuestra vida y nuestra muerie, para que dispongas de ellas lo

mejor que convenga.

» Te consagramos también desde hoy estas Malvinas argentinas pidiéndote que alejes para

siempre todo signo de pecado, de error y de herejía aquí existentes. Queremos que —como en

el continente— seas honrada con la devoción que más te agrada: el Santo Rosario, porque

solamente así mostraremos al mundo que somos una nación invencible.

«Finalmente, a partir de este momento, te reconocemos como Comandante en Jefe espiritual

de nuestros hombres de tierra, mar y aire, y desde lo profundo de nuestro corazón de

argentinos damos respuesta a la voz que nos dice:

»A la Virgen del Rosario subordinación y valor para servir a Dios y a la Patria.»

La fotografía de ese soldado argentino de reemplazo que pasa devoto las cuentas del Rosario,

con el fusil a la mano, en un puesto avanzado, a la espera del choque con el Ejército invasor de

mercenarios, compone la imagen cierta de lo que cuenta Torchia a sus lectores italianos. Y de

lo que escriben esos sacerdotes argentinísimos, de tan españoles, así como de la hondura de

la fe de que nace la consagración.

El viejo espíritu de España renace en Argentina, con una projimidad aleccionadora entre su

actual Guerra de Liberación Nacional y nuestra Guerra de Liberación Nacional, cuya Victoria,

de la que volvió a ser Capitana espiritual la Virgen María, hemos convertido mansa y

cobardemente en derrota. Nuestros enemigos ideológicos, religiosos e históricos de entonces

son los mismos que hoy hacen la guerra a la hispanidad en las Malvinas. Es natural que allí y

aquí los soldados de la común estirpe pongan a Dios por testigo de su empeño en servir con

honor a la Patria, sin que el superior poder del enemigo ni el peligro o la desventura de ser

circunstancialmente vencidos les arredre ni haga decaer su espíritu.

Ismael MEDINA

 

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