Plaza de Oriente. VI aniversario. Con prendas, modos militares y bandera en mano. 
 Los ultras no respetaron el pacto con el Gobierno     
 
 Diario 16.    23/11/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Con prendas, modos militares y bandera en mano

LOS ULTRAS NO RESPETARON EL PACTO CON EL GOBIERNO

La parafernalia ultra estuvo más presente que nunca este año en la plaza de Oriente con motivo del

aniversario de la muerte de Franco. Prendas y modos militares resaltaron durante toda la jornada.

Madrid — Los manifestantes y ios organizadores se saltaron a la torera las condiciones impuestas por el

Gobierno Civil para autorizar ia manifestación de la plaza de Oriente. Mariano Nicolás gobernador-civil

de Madrid, había dicho que nada de uso partidista de banderas ni uniformes paramilitares. Y sin embargo

la plaza de Oriente —que por cierto está en el occidente de la ciudad— se llenó de banderas incluso con

el escudo nacional— el antiguo, claro —y de jóvenes con botas y modos militares, pantalones noruegos

de camapaña, por no hablar de camisas y condecoraciones.

A lo largo de las calles Vergara y Carlos III, Arríela y Felipe V y sobre todo en pleno centro de la plaza

jóvenes señoritas, con la boina graciosamente ladeada, levantaban el brazo, coreaban los gritos y seguían

a los jóvenes que, con la mirada perdida, el brazo hacia el cielo o haciendo flamear las .banderas coreaban

a- sus líderes y gritaban.

Se repartieron panfletos y no faltó el dirigido a los militares, a quienes se les aseguraba que el honor

estaba en los castillos —en alusión a los presos por el 23-F— y que no había que tener miedo.

Viejos excombatientes lucían sus medallas y enseñas de glorias pasadas y algunos llevaban a los niños en

las espaldas para que pudiesen ver mejor a sus líderes. Todo ello entre un mar de banderas con los colores

de la enseña nacional en manos de hombres y mujeres que no se cansaban de agitarlas y de gritar bien a

favor de Tejero, -Blas Pinar, Girón o Fernández-Cues-ta, bien en contra de los líderes de la democracia y

también, en algunas ocasiones, contra el Rey.

Esta vez estaban, sin embargo, menos agresivos con los rojos. En lugar de mandarlos al paredón, como es

habitual, el grito más coreado era el de «¡Rojos, a Moscú!» Algo es algo.

Y los vendedores hicieron su «noviembre» en lugar de su agosto. Pegatinas, relicarios, llaveros, pósters

con toda la simbología fascista a la que también se une ahora la de los golpistas. Tejero era el gran líder

que, junto con José Antonio Primo de Rivera y Blas Pinar apareció fotografiado y dibujado en carteles y

panfletos. Y a vender. Algunos de los tenderetes montados corrían a cargo de jóvenes de distintas

agrupaciones de Fuerza Nueva, Falange o Tradicionalistas -de diversas regiones, pero otros no podían

ocultar que debajo de las pegati-nas que se habían colocado había la rnás pura y simple idea de ganar

unos duros —a cinco la pegati-na, no está mal— aprovechando la exaltación fascista.

Cortes de tráfico

La calle Arenal estaba cortada al tráfico y las laterales vigiladas por la Policía que impedía ia entrada y

salida. Alguien comentó que le recordaba la Estafeta pamplónica, antes de salir ios toros, pero con menos

gente y mejor trajeada.

 

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