Autor: Vizcaíno Casas, Fernando. 
   El retablo     
 
 El Alcázar.    30/05/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

El retablo

Pues sí, señores; también yo, como todo ciudadano consciente, me pegué al televisor la tarde del

miércoles, ya que comprendí que no podía perderme el histórico acontecimiento. Incluso lo hice con

cierta ilusión, porque no me sustraje al ambiente general, que durante todo el día había estado preparando

la jornada. Era cierto que Europa entera (quizás medio mundo) tenía sus ojos pendientes en Madrid; ante

semejante expectación, acabé venciendo mis iniciales reservas y me dispuse a disfrutar del espectáculo.

Los prolegómenos ya me desilusionaron un tanto. Creí que se le daría mayor boato a la efemérides- pero

el protocolo fue del todo vulgar y rutinario. En fin; lo apasionante (imaginé) vendría luego. Me arrellané,

pues, en la butaca, subí el volumen del televisor y concentré toda mi atención en la pequeña pantalla.

La decepción fue en aumento. Salvo algunos momentos aislados, el tan esperado acontecimiento fue de

una vulgaridad aplastante y, digámoslo sin ambages, absolutamente aburrido. Ni destacó nadie de manera

clara, ni el conjunto mereció la pena en ningún momento.

Tanto el Nottingham como el Hemburgo lo hicieron muy requetemal y el solitario gol de aquél, que le

valió la Copa de Europa, no compensó la hora y media de sopor.

Lo otro

Lo otro tampoco fue manco. Alfonso Guerra, moderado en lo que en él cabe, nos colocó un recital de

topicazos y se pasó en la moción, porque, caramba, no dejó títere con cabeza y parecía que el PSOE

hubiese estado todo este tiempo en la clandestinidad, que era cuando lo pasaba bien. Pero resulta que la

mayoría de los errores, deficiencias y desastres que den unció el numbertwo del socialismo se han

cocinado con la complicidad, la cooperación o, cuando menos, la connivencia tolerante de Felipe y sus

muchachos. ¿O es que ya se han olvidado de! consenso?

La suerte que tuvo Guerra fue que Rafaelito Arias-Salgado, con su gesto de alumno aplicado del Pilar,

acreditó su nula capacidad para cualquier menester político importante. Este muchacho, como muchos

otros ucedistas aupados a puestos privilegiados por el misterio de los compromisos familiares internos del

equipo de don Adolfo, cree que hablar en e! Parla mentó es jugar golf y lo hace con displicencia, sosería y

vulgaridad Es un ministro de broma, pese a sus años cíe becario en Londres, donde bien pudo hacer

prácticas en la Cámara de los Comunes. Pero debió preferir las excursiones por el Támesis.

Carrillo se pasó también de acusica, ayudando a dar la penosa sensación de airamiento de trapos sucios en

que derivó la primera parte de la histórica sesión. Volvió el tristísimo señor Abril a confirmar sus cortas

dotes polémicas y el señor Suárez, más relajado y maquillado, esta vez de dominador (no como la semana

pasada, que iba en plan cansado y con ojeras resaltadas), se bandeó dentro de los ritmos que le son

habituales. El peloteo de responsabilidades, compadreos, tejemanejes y trapícheos resultó así deprimente

y los ingenuos que no estuvieran al cabo de la calle de la democracia que estamos padeciendo, espero que

quedasen debidamente informados y ya para los restos.

El señor aspiran te

El señor aspirante presentó un programa que, en el fondo, se parecía como una gota de agua al que Suárez

nos anunció cuando la famosa investidura. Y es que todos los programas de gobierno se parecen entre sí,

los proponga quien los proponga. O sea que siempre se promete erradicar el paro, hacer más justa la

distribución de los impuestos, salvar la economía, afirmar el orden público y terminar con el terrorismo,

aunque este último extremo, don Felipe lo pasó como sobre ascuas.

Los objetivos prioritarios, por tanto, fueron los de siempre y los de todos. Se metió en honduras de

Derecho Administrativo y tuvo ei gesto audaz de ofrecernos volver a la civilización del carbón, como

método eficaz para combatir el problema energético; a este paso, llegaremos otra vez a la diligencia, que

estaba al margen de la carestía o la escasez del petróleo. Tomarían ustedes nota, imagino, de la sutil

alusión del secretario del PSOE a unos Tribunales de Justicia, basados en la soberanía popular, que es lo

que nunca puede postular un hombre de Derecho y resulta que él lo es (al menos, por título y ejercicio en

pasados tiempos).

En definitiva, que como la honradez y eficacia del socialismo, en su ejercicio desde el poder, la estamos

comprobando todos los días a niveles de Administración Local, con sus insoportables Ayuntamientos, que

nos exprimen con tasas, multas y vejaciones, a cambio de no hacer absolutamente nada, tenemos ya hecha

una idea bastante clara de lo que resultarían esos mismos programas, aupados a la esfera de la

Administración Central del Estado. ¿Socialismo? No, gracias.

Visitantes ilustres

Curiosamente, estas jornadas memorables coinciden con una venida casi masiva de ilustres dignatarios

extranjeros, el presidente de Italia, el ministro de no sé qué de Inglaterra y hasta el señor Cárter, para

dentro de unos días, lo cual no deja de mosquearme, porque me da la sensación (y Dios quiera que me

equivoque) que el que más y el que menos viene a arrimar el ascua a su sardina y a derivar nuestra jo ven

democracia hacia sus respectivos intereses. Con patente olvido, claro está, de los intereses de los

españoles, que al final pagaremos el pato, como está mandado.

VIZCAÍNO CASAS

 

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