Autor: García Serrano, Rafael. 
   Ni un hombre a la vista     
 
 El Alcázar.    30/05/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Ni un hombre a la vista

JUEVES, 29 DE MAYO.

NO es serio. Aquí se hacen y se deshacen mitos en veinticuatro horas, como los lutos en las tintorerías.

No más ayer, miércoles, Felipe González era un gigante y hoy por la mañana —incluso ayer mismo

después de su homilía de dos horas en el Congreso— era un puro estropajo. «Felipe destrozó su mito»,

comenta Pilar Urbano, y con un desdén que le va muy bien Fraga soltó su cohete: «Felipe González ha

logrado algo muy difícil. Ha superado a Suárez en longitud, en burocracia, en pesadez y en aburrimiento.

¡Todo un récord!»

CREO que resulté objetivo —y desde luego sincerísimo— al expresar mi personal deseo de que perdieran

los dos, como cuando juegan el Athletic of Bilbo y el mescunclú, y si en el caso deportivo esto no cuaja,

ha cuajado en cambio en et terreno político. De paso se ha hundido el mito Alfonso Guerra y ha emergido

el mito Rafael Arias Salgado. El simple hecho de saber hablar con cierta coherencia abona el amanecer de

Rafaelito y el ocaso de Alfonso, llamado el batallador. Aquí no estoy de acuerdo con la mayoría de los

cronistas, porque la capacidad de injuria parlamentaria siempre ha sido un gran aval para la carrera

política de un diputado. Azaña fue un gran injuriador que tuvo el talento y la discreción de envolver sus

salivazos menospreciantes e¡; un hermoso !enguaje literario. Alfonso Guerra no conoce mejor lenguaje

literario que el del teatro y la novelística de hogaño, sin darse cuenta de que en España.

Al menos en la España de la televisión, que coincide con la del censo electoral, todavía irritan las

palabrotas aunque las emplee un niño inocente y galdosiano. Basta leer la correspondencia de los lectores

a propósito de «Fortunata y Jacinta» en la mayor parte de los diarios madrileños, para percatarse de que e!

lenguaje parlamentario de Alfonso Guerra tropezará con los gustos de nuestro pueblo, igual que los

valores det relato televisivo han permanecido ocultos bajo la explosión de media docena de tacos. Si

Castelar pudo enmascarar su total oquedad fue porque manejaba el lenguaje como castillos de fuegos

artificiales, que tanto complacen a nuestras gentes. Y si fue tan considerado por la izquierda es porque

hablaba con e! idioma cursi de la derecha.

Yo, sin embargo, admiro a Alfonso Guerra, porque adivino en él a un sujeto que le pasa io mismo que a

mí: que le caen gordos el Parlamento, la democracia y e! régimen pluriparti-dista, si bien él queda del

lado intemacionalista y yo del nacional. El cree en Marx y yo en José Antonio Primo de Rivera. Del

mismo modo que aquel falangista hermano mío que me contaba cómo en el Madrid rojo se iba en

compañía de otros ca-maradas a mear en Cibeles, y yo le preguntaba: «Y, porqué?», «Por desmoralizarla

retaguardia», Alfonso Guerra se orina dialécticamente en los usos y modos parlamentarios por e! gusto

«de desmoralizar la democracia» o «desestabiüzar el sistema» .

Resulta que a fin de cuentas el señorito González nos ofrece lo mismo que sí señorito Suarez: «Hay que

construir un Estado nuevo con un esquema opuesto al anterior», y basta con hacer balance de lo positivo

del régimen anterior para comprender que su rentabilidad era infinitamente superior a la que nos

conseguirían Suárez por un lado, González por otro, e incluso ambos juntos y cogiditos de la mano.

Tuvo sus baches y puntos negros el franquismo, pero fundamentalmente dos: haber entregado el gobierno

de España a los tecnócratas, que es tanto como encomendar las tareas de reproducción a los eunucos o los

maricones, y haber hecho posible legalmente la actual situación, en gran parte impulsada y administrada

por los tecnócratas y sus flecos.

EL Congreso, ahora, es una lonja de votos, un mercado de voluntades. Los separatistas baskos, por

ejemplo, permanecen sentaditos en su casa, como las antiguas neskas a la espera de una buena propuesta

matrimonial que las lleve a vistas y luego a la cama, con Epístola previa, por supuesto. Aunque yo no sé

qué pensará el padre Arzallus de la Epístola a este propósito. Un vasco fundó la Compañía de Jesús, el

capitán Iñigo de Loyola, y otro basko la descrisma, Arrupe Arzallus, mendigoitzal de Deusto, está más

con el segundo que con e! primero

¿Quién puede creer que en ese caserón de la Carrera de San Jerónimo se arreglará nada?

Pero lo cierto es que fuera de él tampoco hay nadie capaz de ello.

He consultado las páginas amarillas, el quién es quién, el anuario militar, el escalafón de Correos. . Nada,

inútil, ni un hombre, ni un hombre.

Nos roban España, se nos llevan España..

Yo me limito a gritar:

¡Paisanos, se nos la llevan.. !

Por algo menos importante comenzó el 2 de Mayo.

Pero el calendario me canta implacablemente que ya es 29.

Rafael GARCÍA SERRANO

 

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