Sesenta mil banderas, contra las autonomías. 
 La manifestación de Falange Española fue un perfecto desfile militar     
 
 Diario 16.    03/05/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Sesenta mil ultras, contra las autonomías

La manifestación de Falange Española fue un perfecto desfile militar

Las banderas, los himnos, los uniformes y la perfecta organización convirtió la manifestación «ultra» por

la unidad nacional en un desfile militar de gran colorido y espectacularidad. Los oradores, al finalizar el

acto, que estuvo presidido por Pilar Primo de Rivera, atacaron duramente las autonomías, mientras los

manifestantes gritaban slogans contra el Gobierno.

Madrid — La manifestación por la unidad de España convocada por Falange Española, que recorrió las

calles de Madrid, desde la plaza de la Independencia hasta la plaza de la Lealtad, por Alfonso Xll y

Maura, más pareció un desfile militar, tanto por su perfecta organización como por la profusión de

banderas y uniformes. Se dirigieron graves insultos a Suárez y el Gobierno,

La organización Falange Española y de las JONS repartió entre sus militantes una «orden general

extraordinaria» en la que se especificaban las organizaciones que intervenían, y se hacía una llamada a la

«seriedad imperturbable» que debía caracterizar a los militantes.

Abrieron la manifestación dos pancartas que aludían a la unidad de España, grito que re repitió a lo largo

de toda la manifestación. Esta fue presidida por Pilar Primo de Rivera, hermana del fundador de la

Falange, a la que acompañaban Fernández-Cuesta y otros dirigentes de Fuerza Nueva y Falange Española

y de las JÜNS. Blas Pinar se sumó al final del acto.

Las aproximadamente 60.000 personas que participaron en la misma, agitaron banderas y pitaron al

helicóptero de la Policía, cada vez que sobrevoló la zona.

Insultos al Gobierno

Antes de que la manifestación comenzara, una banda de cornetas y tambores entonó el Himno Nacional.

Mientras la mayoría de los asistentes levantaban el brazo, otros permanecían en la posición militar de

firmes.

El orden de la manifestación, tras la presidencia, era: mandos provinciales, Falanges Juveniles de España,

Centurias del SEU, Unión Nacional del Trabajo,» bloque de jefaturas y distritos, Combatientes, Fuerza

Nueva, AJT, Fuerza Nacional del Trabajo y otras organizaciones.

A lo largo de toda la plaza de la Independencia diversos puestos vendían pegatinas e insignias con la

bandera española, la de Fuerza Nueva y Falange, emblemas hitlerianos y otras insignias.

«Ejército al poder»

Al pasar frente a la fachada del museo del Ejército los manifestantes profirieron gritos de «Ejército al

poder», mientras agitaban las banderas. Al llegar a la plaza de la Lealtad quemaron una Ikurriña.

Antes de que el grueso de la manifestación llegase a la plaza comenzaron los discursos que apenas ´podían

oírse ahogados por los gritos de los. manifestantes. Frente al hotel Ritz se encontraba un coche de la

Policía Nacional. El orden de la manifestación corrió a cargo de los servicios de Falange Española y de la

Policía Municipal.

Un toque de corneta anunció la intervención de Luis Peralta España, secretario de la Federación de

Combatientes, quién realizó una encendida alocución^en defensa de 4a unidad de España y de la bandera

roja y gualda.

Dijo que los comunistas habían aceptado esa bandera por motivos políticos, pero que realmente la odia

ban. Atacó duramente al marxismo y a Suárez e hizo una llamada a la juventud para defender la unidad de

España.

En otro momento, se refirió al acto de a Urinación de unidad nacional como un acto patriótico que iba

más allá del partido convocante. Aludió a las Fuerzas Armadas y se preguntó: «¿Cómo no van a

intervenir en política si tienen que defender la soberanía nacional?»

Entre gritos de ¡España! ¡España! y ¡Franco! ¡Franco!, comenzó su alocución el secretario de Falange

Española y de las JONS, Raimundo Fernández-Cuesta, quién se refirió a los «marxistas y sus cómplices»

que «están destruyendo España».

Defender la unidad

Dijo que entre los que habían sido vencidos en la guerra de liberación y otras fuerzas traidoras vencedoras

entonces, habían arrebatado la victoria y estaban disgregando la unidad de España. Dijo que Falange no

se ha rendido.

Se refirió a la gesta del 2 de mayo de 1808, en la que el pueblo de Madrid se levantó contra et enemigo

exterior, y manifestó que ahora hay que enfrentarse a otro enemigo no menos peligroso, que es el

separatismo.

Hizo una llamada a las acciones «pacíficas y no pacíficas» que sean necesarias para mantener la unidad

de España, y terminó con los gritos reglamentarios de Falange Española y de las JONS.

El acto terminó con el loque militar de «Oración» y el «Cara al Sol» que fue cantado por los presentes

con el brazo en alto.

 

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