Normalidad festiva en el resto de Madrid... desde el Retiro al Rastro. 
 El domingo de la gran mayoría     
 
 Diario 16.    23/11/1981.  Página: 8-9. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

NORMALIDAD FESTIVA EN EL RESTO DE MADRID...

23-noviembre-81/Diario16

En la cuesta de Moyano, los libros tuvieron su público

Familias enteras y sobre todo niños en el Retiro, disfrutando del guiñol.

Barcas en el agua y lectores en los bancos. El sol fue para todos la excusa de un buen día.

EL DOMINGO DE LA GRAN MAYORÍA

PESE al despliegue de banderas, de lazos con los colores nacionales, las cazadoras de cuero : y toda la

parafernalia que los ultras1-sacaron ayer en Madrid, la ciudad tuvo otros ecos: los de un domingo soleado

que se aprovecha para sentarse en un banco del Retiro y leer o conversar o montar en barca con los ^más

pequeños de la familia. También, en una escuela radicalmente distinta de aquellos que «engalanaron»

a sus hijos con prendas fascistas o les pusieron en la mano banderas para «jugar.», hubo padres que con

los pequeños al sol se divirtieron con los títeres o se sumaron a la cola de madrileños deseosos de ver el

«Guernica».

Diferencias

Diversión, sol, cultura y la típica búsqueda de los domingos en el Rastro. Puesto tras puesto: pantalones,

cerámica, periquitos o sillas de mimbre. Esto me pide, esto le ofrezco. Unos pinchitos en e! bar de la

esquina con jarra de cerveza incluida, el aperitivo andariego antes de comer en casa, o, como es festivo,

en el restaurante.

¡Qué diferencia entre la mano alzada y envuelta en el guante negro y 1a mano que sujeta el títere de

trapo! La primera invita, un año más, al miedo, al pasado, a volver a empezar un camino que todos

queremos dejar atrás y poder enfrentarnos con ese año 2000 tan cargado de problemas y de esperanzas.

La segunda es la imaginación, el sueño de esos niños que dan vida a esos cuerpos de madera y tela porque

a ellos les sobra.

NACIONAL

El «Guernica», de Picasso, atrajo la atención de cientos de madrileños.

... DESDE EL RETIRO AL RASTRO

Madrid, es claro, no fue sólo la plaza de Oriente, ni esas caravanas que se dedicaron a «quemar» gasolina

para dar vueltas y más vueltas a las calles;de la capital y decir que son muchos, para soñar ellos mismos

con su engaño.

La minoría intentó desnaturalizar un domingo cuando la mayoría natural se lo habia tomado con las

misma calma, paz, sosiego y cordura que los de resto del año.

Cuatro puntos

Los hombres de DIARIO 16 se acercaron sólo a cuatro puntos, clásicos en la geografía dominguera y

bulliciosa de la capital de España: El Rastro, con lleno hasta la bandera y placidez hasta la bandera y

normalidad bajo la estatua de Cas-corro; El Retiro, con los columpios de niños y niñas dedicados a jugar,

el estanque cubierto de barcas, y los bancos con mujeres, viejos y jóvenes que se cogían las manos, leían

un libro o un periódico o se contaban los últimos chistes de la vecindad; el Museo de Prado, y más

concretamente su anexo, dónde está instalado el «Guernica», que vio las mismas colas por admirar la obra

de Picasso; y la cuesta de Moyano, ese pequeño «Rastro» de libros en el que escrudiñar, descubrir y

comprar el título que se andaba buscando, o el libro del que nos habló un amigo y a buen precio.

Madrid tuvo su domingo normal, pese a la fanfarria y los deseos de los nostálgicos, de los violentos, de

los que miran al futuro en la posición del avestruz, con la cabeza y los ojos enterrados en el pasado, y aún

éste adulterado a su conveniencia.

 

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