Autor: Codón Fernández, José María. 
   ¿Burgos, de cabeza a cola de Castilla?     
 
 El Alcázar.    09/07/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

¿Burgos, de cabeza a cola de Castilla?

TRANSFORMAR a Tordesillas en capital de Castilla y León, no sólo es un error histórico sino

un imposible jurídico y práctico, es el germen atípico de la descomposición de las regiones

leonesa y castellana, que integraron la Corona de Castilla. Volveremos sobre las razones de

esta sinrazón. Si se consuma tal absurdo ser el «Finís Castellde» y por lo tanto el «Finis

Hispaniae».

«¿Callaremos ahora para llorar después?» No luchemos, para que no asistamos a otro solsticio

de verano tan amargo como el que se presenta, yendo a hincar los hinojos «y el corazón

rogando» ante el cadáver o la piltrafa de Castilla a la luz de dos cirios góticos, rompeolas de

eternidades que son las agujas de la catedral. La decadencia es la penitencia bíblica de los

sumisos. Recordémosla imprecación de Jeremías en el Salmo 22 «Super flumina Babilonis»,

sobre las ciudades, culpables «desvendurada ciudad de Burgos»... si seguimos como hasta

ahora. Pero no. Arriba el ánimo. «Burgos y Castilla en pie.»

Es hora de que no vuelva a repetirse lo sucedido en el penoso rosario de desmembraciones,

logradas o fallidas y frustraciones burgalesas: La Audiencia Territorial, Treviño, Arzobispado,

Universidad, Santander, Logroño y Segovia. Burgos ha estado en tales ocasiones sola,

indefensa y desastida por las estructuras competentes (salvo honrosas excepciones) y sólo

defendida por el clamor popular encauzado por algunas entidades culturales y profesionales y

una guerrilla de periodistas y escritores. Y así nos ha ido: nos quitan todo y no nos dan nada.

No se trata ahora de perder una institución o un servicio. Castilla se juega la cabeza, la testa

rectora, «el Caput», derecho adquirido a través de once siglos de haberes cumplidos. Y no

solamente es el fuero. Irían desfilando todas las instituciones regionales que tienen su razón de

estar en la cabeza.

¡Por Dios,... corporaciones, instituciones y parlamentarios! Esperamos una declaración

enérgica y una acción rápida. Ya hace cuatro años que las vecinas oligarquías de la C. del

Duero, en libros y medios audiovisuales, recabaron la capitalidad. Lo refleja el Atlas Geográfico

de Aguilar, 1979: «Burgos, Cabeza y Corte de Castilla, la primera en la Voz y en la Fe, todavía

en 1979, sin Universidad. Bella Ciudad, Cabeza de Castilla hoy controvertida, a pesar de la

actividad de su Colegio de Abogados. »

En ninguna época de toda la historia de España se le ha ocurrido a nadie cercenar la cabeza

de Castilla: Ni en las monarquías, ni en las repúblicas, ni en las regencias, ni en los regímenes

autoritarios.

Coordenadas de tiempo, esa Historia y de espacio revelan el absurdo: Ninguna de las demás

regiones españolas se han decapitado ni ha perdido una sola provincia.

Y es que la organización natural e histórica de Castilla no puede pactarse ni negociarse. Es

inalienable y no está en el comercio de los hombres.

¿Qué quiere decir la «Primera en la Voz y en la Fe»? Que durante siete siglos hasta 1830,

Burgos llevaba el papel decisivo en la función legislativa: «Fable Burgos primero» y podía

convocar Cortes extraordinarias. ¿Qué signif ica «Cámara Regia»? Que era corte gubernativa y

sede del poder judicial.

Cuando vino el centralismo traído por los mismos ideólogos que ahora están haciendo el

«descentrismo», conservando Burgos la primacía de Castilla, en todos los decretos y leyes

decimonónicos, y de 1900 para acá, en la práctica se le reconoció en la Asamblea de 1918 y en

los Milenarios de 1943 y en el de 1970. Incluso en el Decreto Ley de Preautonomías de 1978

siguen agrupadas las seis provincias de Castilla la Vieja y las cinco de León.

Lo que se hizo es, estructural mal, como han dicho Segovia y Guadalajara y ahora se ve

diáfanamente claro.

No se siguió el modelo de la Castilla histórica utilizado con la desastrosa desamortización

política de 1833: Entonces tenía la Corona de Castilla y treinta y seis provincias, agrupadas en

dos reinos: El reino de Castilla y el reino de León. Era bicéfala en principio, y con tal eficacia

que la bandera cuartelada de los castillos y leones, puede verse aún en toda América y en

buena parte de Europa. En la declaración de Sepúlveda, de ha,ce poco más de un mes

acordamos los juristas castellanos que Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y Avila,

constituyan una jurisdicción territorial, con capitalidad en Burgos. Es lo sencillo. Es lo

geográfico. Es lo histórico, y León por otra parte, formando una estructura distinta, aunque

unida por lazos familiares, y con Castilla, amigables, identificadas en la unidad de España.

Desde antes del año 884, cuando la ciudad de Burgos (Brigo), se asentaba en parte en la Nuez

de Abajo, en el siglo I ya tenía rango capitalino. Este es un tema sugerente. Vamos hacia el XI

Centenario de la ciudad. ¿Le celebraremos de luto, mientras nietos recitan de carrerilla

«España su capital Madrid», «Burgos su capital Tordesillas»? Algún satírico amargo puede

decir: «¡Qué tomadura de pelo, al Conde Diego Porcelo!»

Hablando más que en serio, no nos dejemos seducir por las dos musas de la derrota: La

inmovilista de la comodidad y la temblorosa musa de la cobardía.

José María CODON

 

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