Autor: Peralta España, Luis. 
   "Amnistía"     
 
 El Alcázar.    11/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

«AMNISTÍA»

He deseado no hacer el menor comentario sobre el proceso de Atocha hasta la terminación del

mismo por sentencia judicial, por cierto condenatoria a 464 años de privación de libertad a los

encausados, reducidos, como es lógico, en los términos previstos por el Código Penal.

Sí me extrañó —lo conocí tan sólo a través de noticias de Prensa, pues el que escribe estas

líneas no ha asistido al juicio— el tono sarcástico o humorístico, que en alguna ocasión utilizó

—parece ser— el presidente del Tribunal con los acusados o los letrados de la defensa

Recuerdo otro tono, según los periódicos, cuando los reos eran de ta ETA, o del GRAPO, y

ofendían o dirigían soeces insultos a los miembros del tribunal competente.

Tengo una profunda admiración por la Magistratura española. No en balde pertenezco a una

familia de abogados en la que durante tres generaciones han existido varios decanos de un

ilustre Colegio, al que yo también me honro en pertenecer.

No quiero pues comentar la dura sentencia dictada, mas sí creo que andando el tiempo, la

misma será objeto de estudio comparándola con otras anteriores, por tos alumnos opositores

ae la carrera judicial.

Voy a referirme tan sólo y brevemente al tema de la amnistía inaplicada. Antes de seguir

adelante he de hacer una tajante declaración, confirmatoria de otra que ya efectué en la revista

Blanco y Negro, cuando ostentaba un alto cargo en el Ministerio de la Gobernación, allá por el

1 3 de septiembre de 1 975.

Aunque humano y lleno de defectos, deseo, sin embargo, inspirar mí vida en los principios

cristianos y éstos me impiden terminantemente justificar un frío asesinato, cualquiera que sea

la procedencja ideológica del criminal. Ello me lleva a la sincera condena del crimen de Atocha.

¿Mas no han podido ser amnistiados los culpables?

La sentencia con un estricto sentido de la justicia absoluta, concretamente no la aplica,

basándose para ello en el artículo 1,° B de la Ley de Amnistía de 25 de octubre de 1 977.

Reúnen los condenados algunos de los requisitos para poder gozar de la misma, pero no

concurren en ellos—«el móvil del restablecimiento de las libertades públicas o de revindicación

de las autonomías de los pueblos de España», como literalmente exige el aludido precepto.

Mas la gente se pregunta con indudable sentido común y al margen de esa «justicia absoluta»,

¿qué pasó con los de la ETA y el GRAPO?

En el caso de autos parece que no procede la amnistía: de acuerdo. Pero es que en estos años

anteriores —y me dirijo a la gente de sentido común que pregunta— se ha concedido la misma

a centenares de terroristas asesinos, crueles y cobardes de la ETA y del GRAPO, cuya

actuación no podía enmarcarse en el tan reiterado precepto legal. Los etarras no luchaban por

la autonomía, sino por la independencia, que es cosa bien distinta, ni defendían las «libertades

públicas», sino que querían y quieren implantar una «república popular de Euzkadi»,destructora

de todas las libertades e imponer la más feroz de las dictaduras. Los «grapos», brazo armado

del comunismo, querían y quieren convertir a España (les importa bien poco las autonomías)

en un inmenso campo de concentración a las órdenes de Moscú.

¿Qué razón hubo pues para que se les otorgase amnistía, pasajes de avión, millones, dándola

la posibilidad de regresar para que siguieran asesinando? Recuérdese et caso Bultó-Viola, y

tantos y tantos otros. La sentencia al parecer ha sido recurrida por las representaciones de los

condenados. ¡Que el Alto Tribunal acierte a no establecer diferencias entre aquéllos que

originariamente se han encontrado en la misma situación!

Aunque recordando la anterior alusión a los principios cristianos, con fe, tenemos la seguridad

de que las amnistías o condenas inapelables, sólo corresponde dictarlas al juez supremo, ante

quienes todos hemos de responder de nuestros actos. Luis PERALTA ESPAÑA

 

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