Queman la bandera nacional y zarandean a las autoridades. 
 La ultraderecha reventó la Diada valenciana     
 
 Diario 16.    10/10/1979.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Queman la bandera nacional y zarandean a las autoridades

La ultraderecha reventó la Diada valenciana

VALENCIA (Corresponsal).- La actitud violenta de ios grupos ultras y anticata-lanistas, impidieron la

celebración de los actos oficiales convocados con motivo del 9 de octubre, aniversario de la conquista de

Valencia por el rey Jaime I, la más importante conmemoración autonómica de! País Valenciano.

Hacia las once de la mañana varios miles de personas, portadores de la senyera con Franja azul de la

ciudad de Valencia, y opuestos a la adopción de la aandera de cuatro barras jara e! País Valenciano, se

reunieron en las inmedia-:ipnes del Ayuntamiento, atizando gritos´insultantes contra el alcalde y el

presidente del Consell, ambos socialistas.

La tensión subió de tono, nientras se concentraban en los alrededores importantes contingentes de la

Policía Nacional, y llegaba un piquete del Ejército encargado dedar la escolta protocolaria de la senyera

histórica, que se guarda en el Ayuntamiento, y a la que se rinden honores militares.

Hacia las doce de la mañana, repreesentantesde os Grupos de Acción Valencianista, organización

legalizada que engloba a una parte de los comandos «ultras anticatalanistas», entraron en el

Ayuntamiento, con objeto de negociar el cese de su actitud perturbadora, en el caso de que las autoridades

municipales retiraran del balcón la bandera de cuatro barras del Consell, que ondeaba junto a la de í´ranja

azul y la nacional.

Queman banderas

Mientras las conversaciones tenían lugar, y entre los aplausos de los manifestantes, uno de ellos lanzó un

proyectil de fósforo encendido contra los mástiles del Ayuntamiento, ardiendo seguidamente las tres

banderas, incluida la española.

Tampoco en este momento .«intervinola F´uer-, za Pública, al tiempo que se retiraba inmediatamente el

piquete del Ejército ante el ultraje a la bandera, protagonizado por los grupos derechistas.

Poco después fue sacada del Ayuntamiento la senyera histórica en medio de una gran confusión,

arreciando los insultos de los manifestantes hacia los concejales socialistas y el presidente Albiñana, que

no han cesado hasta la concentración ante el monumento al rey Jaime I.

El gobernador militar, que iba a representar al capitán general en la ceremonia, durante el trayecto tuvo

conocimiento de los hechos y regresó a su despacho

En la calle se mantenían los gritos contra el alcalde y contra los concejales y se exhibían senyeras y una

bandera nacional con la inscripción: «Visca Valencia espanyola», así como una enorme pancarta que

decía: «De Madrid a Barcelona. De Herodes a Pílalos. Antes moros».

Golpes y zarándeos

En el monumento a Jaime 1 se impidió dirigir la palabra al alcalde de Valencia, entre fuertes abucheos,

realizándose únicamente la tradicional ofrenda de coronas de laurel por parte de las diversas entidades

culturales.

La vuelta de la comitiva desde el monumento al Ayuntamiento se hizo en medio de una gran confusión.

Mientras los manifestantes anticatalanistas insultaban y arrojaban objetos contundentes al alcalde.

La primera autoridad local permaneció desprovista de toda protección de la Fuerza Pública, y tuvieron

que ser en algunos momentos los propios periodistas, los que le protegieran con cordones improvisados.

El presidente de la Diputación, el socialista Manuel Girona, y el rector de la Universidad, Joaquín

Colomer, recibieron golpes con mástiles de banderas, lo que motivó que la segunda parte de la comitiva

donde figuraban las personalidades citadas y ei alcade, Ricardo Pérez Casado, entre otros- regresara al

despacho de la Alcaldía.

El rector de la Universidad, doctor Colomer, tras señalar cómo había sido golpeado, declaró allí mismo, a

los informadores: «Hay que felicitar a las autoridades por la protección policial que hemos tenido y que

ha resultado inútil.»

Las primeras autoridades provinciales y locales accedieron finalmente de nuevo al Ayuntamiento a pesar

de que en sus inmediaciones continuaron las hostilidades hasta cerca de una hora más tarde.

Pido serenidad

Tras los incidentes, el alcalde socialista aseguró que «en este momento de crispación en la ciudad, creo

necesario, como alcalde, y en nombre de toda la Corporación, hacer un llamamiento a la concordia y

al diálogo», a través de una conferencia de prensa.

«He telefoneado al capitán general —dijo—, para excusar y exculpar a la Corporación de lo sucedido, y

el capitán general, lo ha. comprendido perfectamente. Decidimos que permanecieran las tres banderas,

porque así lo había acordado en Pleno la Corporación, y aceptamos la bandera del Consell, por respetar

un acuerdo y respetar las distintas opciones.»

Pérez Casado advirtió habe «expresado a la máxima autoridad provincial mi queja en el sentido de que

me han asegurado que el Orden Público estaba totalmente cubierto. Pero no contábamos con la suficiente

Fuerza Pública, como después se lo dijo también Girona, presidente de la Diputación».

«Los agentes —terminó— eran pocos, y no podían hacer más de lo que hicieron. Luego, ya en el parterre,

han tenido que ayudarme y me ha defendido mi propio servicio, la Policía Municipal. Aunque nosotros

tenemos Guardia Urbana, no nos corresponde el mantenimiento delOrden Público. No es que hayamos

pedido protección, sino solamente que se cumpla la Constitución.

Educación cívica

El gobernador civil de Valencia, José María Fernández del Rio, destacó, por su parte, que «la concordia

debe llegar a los valencianos, no por la acción de la Policía, sino por la comprensión, el diálogo y ¡a

educación cívica».

En declaraciones a la agencia Efe, la primera autoridad de la, provincia justifica «haber enviado al lugar

unos 200 integrantes de la Policía Nacional, entendiendo que eran suficientes para un acto normal de este

tipo».

José María Fernández, que anunció la apertura de una investigación sobre los hechos y la forma en que

se quemaron las banderas «unos dicen —que fue desde abajo y otros que fue desdi el interior del

Ayuntamiento»—, aseguró que «la Poli cía estaba allí para protege a las autoridades provincia les y

locales. Si fue impo tente es algo que hay qu-cargar al voluníen de ciuda danos y a la violencia».

 

< Volver