Autor: Montejano, Isabel. 
 Crónica viva del dolor de España.. 
 ¡Aguantad, que viene Franco! ...Aguantaremos ahora el dolor     
 
 ABC.    22/11/1975.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

"¡AGUANTAD, QUE VIENE FRANCO!" "...AGUANTAREMOS AHORA EL DOLOR"

Hay emoción y tristeza en los rostros de las personas que forman en estas largas colas para estar, un

segundo apenas, frente a su Generalísimo muerto. Pero no les importa. Desde el pretil de la calle

Noblejas, donde está el viejo cuartel de Alabarderos del Rey, se ve la esplanada de la plaza de Oriente Y

se escucha el gregoriano solemne y funerario. La gente se ha apostado también por aquí, «para estar

cerca». Se oyen unas campanas tocando a muerto Y las salvas, las salvas del cañón.

Mercedes Nuñez.—Yo estuve escondida, en el dominio rojo de Madrid, en una habitación. Cuando salí de

allí» al liberarnos Franco, no sabía correr, no sabía andar. Mi hijo nació el mismo día que él, el 4 de

diciembre. Soy franquista y moriré franquista toda la vida. Era un hombre excepcional, y la buena escuela

la dejó.

Pedro del Olmo.—Estuve a sus órdenes cuando tenía dieciséis años. A los veintiséis me hizo alcalde de

mi pueblo, Sayatón, en la provincia de Guadalajara. Yo no podré olvidar nunca a Francisco Franco, ese

español que está ahí. muerto, y al que yo vengo a rendir mi último homenaje.

Crisanto del Olmo (de Sayatón) y Adrián Carrillo (de Torrijos, Toledo).—Somos excomibatientes.

Luchamos junto a él y volveríamos a hacerlo. Ahora vamos a ponernos a sus órdenes, a lo que él quiera

mandar.

Zacarías Bautista.—Se nos ha muerto el mejor hombre de España. José Moreno.—Cuando estalló la

guerra, los jefes y oficiales del Ejército nos decían cuando una posición se tambaleaba: «¡Aguantad, que

viene Franco!»... Ahora, con nuestro dolor y nuestra pena, aquí, yo digo: «¡Aguanta el dolor, José, que se

te ha muerto el Jefe!»... Para no llorar. ¿Sabe usted?... Porque un hombre no debe llorar. (Sollozando.)

Esperanza Buendía.—Lo dio todo por nosotros. Hasta el tiempo Que le exigía sus deberes de padre de

familia. Hemos venido desde Zaragoza a decirle: «Adiós, Generalísimo.»

Luis Sanz.—«Estoy lleno de dolor. Soy excombatiente de Franco.»

Josefa Pariente.—«La hombría de bien, la generosidad y el buen hacer se llamaban Francisco Franco

Bahamonde.»

José Ruiz Ruiz.—Yo pensaba: «Franco se puede morir. Bien está que tengamos pronto un Rey, ya que él

lo quiso así, y que se ha hecho en su propia escuela. Pero Franco no se puede morir... Y mire usted, se nos

ha ido, el padre de España, el caballero Franco.»

Luz Uriarte.—Soy hija de caído. Mataron a mí padre en Bilbao y a todos mis hermanos en el frente del

Ebro. Soy la única de la familia que queda en pie para venir a decirle: «¡Viva España, mi General!»

José Domingo Luque.—He venido desde mi provincia, Zamora, a decirle a Franco que para siempre va a

tener un altar en el corazón de mi familia.

José Estella.—Vine desde Navarra y vendría desde el otro lado del mundo. Franco ¿no se merece esto y

mucho más?

Alaría Rosa Leandro.—Mí motivo es muy grande. Franco salvó a España y perdonó a los exiliados, que

pudieron volver a su patria. Mi padre era uno de ellos. Le tengo toda, la gratitud.

Antonia Ramírez.—Yo tenía muy pocos años, apenas cinco o seis, cuando empezó la guerra. Estaba en el

Colegio de El Pilar cuando lo quemaron. La guerra fue dura y cruel y él nos liberó. He sido franquista

toda la vida y lo seguiré siendo. Admiro y respeto a un hombre que ha muerto con su último pensamiento

puesto en España.

Juan Fonseca.—«Este es un momento de dolor profundo para todos los que servimos a sus órdenes.»

José Manrique Esperabé.—Pero ¿cómo no habíamos pensado nunca que Franco se nos podía morir?

Soledad Martín.—Franco libró a España de la guerra y del comunismo. Yo se lo agradezco.—I . M.

 

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