Autor: Montejano, Isabel. 
 Crónica viva del dolor de España.. 
 Por católico y por español     
 
 ABC.    22/11/1975.  Página: 38. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. SÁBADO 22 DE NOVIEMBRE DE 1975. PAG. 38.

CRÓNICA VIVA DEL DOLOR DE ESPAÑA

«POR CATÓLICO Y POR ESPAÑOL»

Dan la vuelta a Palacio, y se prolongan interminablemente. Madrid, aún más, España entera, se ha

volcado en esta espera» para pasar ante Franco, en su capilla ardiente, y decirle su adiós emocionado, que

a veces no puede salir de la garganta, porque lo ahoga la congoja. De una batería, llega la salva profunda,

del cañón. Hay monjas, sacerdotes, frailes, enfermeras...

Sor María Cecilia.—«He venido a rendir mi devoto homenaje al hombre que hizo posible la más fecunda

transformación de la historia de España.»

P. Lorenzo Cajal.—«Dio hasta el último aliento por España. Fue un ferviente católico y un hombre

bueno. Por eso estoy aquí.»

Fray Secundido de Dios.—«Que Dios nos ayude a ser dignos continuadores de su ejemplo.»

Salesianas de San Juan Bosco, en El Plantío.—«Compartimos el dolor de España., tanto como religiosas,

como por ser también ciudadanas. Y hemos venido a dar nuestro último adiós a Franco, en

agradecimiento a todo cuanto hizo por las órdenes religiosas,»

Fray Teodoro Carrete.—«Admiré siempre a Franco como estratega, como jefe de Estado, como español,

como católico. lo menos que puedo hacer es venir a decirle adiós.»

Dominicas del Colegio de Santo Domingo, de la plaza Presidente García, Moreno. «Le queríamos

muchísimo. Sentíamos una profunda gratitud hacia él, por todo el bien que le ha hecho a su patria. Yo

tenía nueve años cuando empezó la guerra. Mi padre vivió con él en Melilla. Le admiramos mucho. Fue

un hombre bueno, gran católico, gran español.»

Misioneras de la Inmaculada Concepción,—«Estamos aquí varias misioneras porque Franco era un

hombre al que admirábamos por muchos conceptos. Yo, particularmente (sor Manuela), le estoy muy

agradecida por cuanto hizo por mi pueblo, Guinea Ecuatorial. Quiso mucho a mi país, y un día le dio la

independencia. Era un gran Caudillo, un gran Jefe de Estado, un gran español.»

Un grupo de enfermeras de Sanidad Militar, excombatientes. Compuesto por Rocío y María Fe Riega,

Carmen Corredera, Nieves Fernández, Carmen González y Carmen Rubio.—«Estamos aquí porque era un

padre para España. Hemos estado en la guerra con él, en los frentes de Teruel, Getafe y Carabanchel. Lo

menos que podemos hacer los españoles por este hombre extraordinario, Irrepetible, es venir aquí y

rendirle el homenaje de nuestro profundo dolor.»

Manuela García, enfermera de la Cruz Roja.—«Yo estaba en Salamanca cuando el Caudillo Franco

ganaba la guerra para una España mejor. Le admiraba y le quería. Estoy muy emocionada. No le puedo

decir más.»

Fidela Cabanillas Reguillo, enfermera de la Cruz Roja.—«Mi padre había nacido el mismo día que él, y

estuvo detenido mucho tiempo, hasta que Franco llegó a liberarnos. Es como si se hubiese muerto mi

segundo padre. Se parecían incluso físicamente. Estoy deshecha... He llorado mucho la muerte del

General Franco.»

Cada cuarto de hora, una salva de cañón Invade el aire en torno a la plaza de Oriente. Madrid se nos rinde

de pena, y sigue caminando hacia Palacio.—I. M.

 

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