Autor: Trenas, Pilar. 
 Crónica viva del dolor de España.. 
 Emoción y tristeza en todos los rostros  :   
 Me quedaré toda la noche en la cola, no dormiré, pero no me marcho sin ver a Franco. 
 ABC.    22/11/1975.  Página: 40-41. Páginas: 2. Párrafos: 43. 

EMOCIÓN Y TRISTEZA EN TODOS LOS ROSTROS

«Me quedaré toda la noche en la cola, no dormiré, pero no me marcho sin ver

a Franco»

La imagen es indescriptible. Se asemeja a un hormiguero humano que camina sobre los pasos de los que

van delante, a fin de llegar cuanto antes a rendir el último homenaje al hombre que durante casi cuarenta

años ha regido la nación. Es una peregrinación en la que unos van y otros vuelven, y que tiene como

denominador común los rostros cansados, abatidos, tristes, doloridos.

Hay gentes de toda condición, edad y sexo en las interminables colas que se dirigen al Palacio de Oriente,

concretamente al salón de Columnas, donde se encuentra el cadáver de Franco. La música sacra que se

escucha en las inmediaciones de Palacio da un tono melancólico a esta tarde soleada, pero fría, en la que

los españoles se han dado cita, algunos desde primeras horas de la mañana.

Hay niños, mujeres y hombres, inválidos, personas venidas desde los más diversos puntos de nuestra

geografía, jóvenes, trabajadores, familias enteras. Unos llevan flores en sus manos, otros lucen brazalete

negro, todos reflejan en sus rostros una profunda emoción.

Nos acercamos a hablar con dos jóvenes, María Hontanares y Carmen Borja, Creemos que no sobrepasan

los veintidós años. Las acompañan sus hermanos más pequeños y nos explican que llevan, en la cola

desde las once de la mañana y son las tres y media de la tarde.

Han comido a base de bocadillos que les ha traído un hermano, María nos dice: «No podemos creernos

que Franco haya muerto y queremos rendirle el último homenaje viéndole.» «Venimos en cola —dice

Carmen— desde la Virgen del Puerto y no nos marcharemos, aunque se haga de noche, hasta que

entremos. En casa nos ha afectado a todos mucho la muerte de Franco.» Cuando les pregunto la razón de

esta admiración me dicen «Nos ha hechoconfiar en él y esto es muy importante»

Un poco más adelante, un joven, de diecinueve años, estudiante de Ciencias Económicas lleva en su mano

un ramo de rosas con los colores de la bandera española. Se llama Manuel Montero Hamos y habla así del

Caudillo:

«Franco ha significado todo para el pueblo español Ha levantado España y esto nadie lo puede poner en

duda. Ahora, nuestra tarea es continuar su labor Junto al Príncipe que mañana será Rey.»

—No sé. Las dejaré donde me digan que puedo hacerlo.

—¿No crees que eres demasiado joven para haber asimilado la labor de Franco?

—Lo he hecho perfectamente porque he visitado el extranjero, Inglaterra, Francia, Italia y la paz que hay

aquí, no la tienen en ningún sitió. Franco ha dado, ha ofrecido toda su vida por esta paz y la gente no se

da cuenta de ello.

DESDE VILLAVIEJA DE YELTES

Lógicamente hay nervios. Son muchas las horas de espera y algunas personas intentar colarse con las

consiguientes protestas por parte de los que llevan horas y horas aguardando su turno.

Una mujer bastante mayor, de piel curtida, toda vestida de negro y con un pañuelo a la cabeza que casi no

permite ver su rostro, observa la cola. Viene acompañada de su nuera. Ascensión Cilleros y su nieto, un

niño de tres años.

Me cuenta que ha venido desde Villavieja de Yeltes, en la provincia de Salamanca, sólo para poder ver a

Franco. Se llama Paula Cuadrado y está sorprendida, desconcertada. «Esto es para ABC. Allí en

Villavieja se lee mucho. A mí me gustaría ver a Franco, pero no sé si voy a poder, porque no puedo estar

mucho tiempo de pie. Ya me canso, soy muy mayor. Si no podemos entrar ahora, vendré por la noche.»

—¿Usted le vio personalmente alguna vez?

—No. Sólo en los periódicos y en las revistas, y he leído mucho de él.

—¿Qué me puede decir de Franco?

—Era un hombre muy grande, muy inteligente. Yo le tengo mucho que agradecer. Me han dado, eso que

da el Gobierno, las mil quinientas pesetas mensuales, y estoy muy contenta porque así puedo vivir.

Su nuera también está muy emocionada. Sólo acierta a decir: «Para mí lo más importante es la paz que

nos ha dado. No viví la guerra, pero me la han contado y yo sólo quiero que continuemos con esta paz.»

 

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