Al empezar un reinado     
 
 ABC.    23/11/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

AL EMPEZAR UN REINADO

EN su primer mensaje al pueblo español, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I ha puesto

de manifiesto su conexión con la realidad y con la Historia. En esos dos ejes, que descartan

toda utopía y cualquier anacronismo, se sitúan sus palabras, seguidas con inmensa atención

no sólo desde todos los puntos de España, sino también por la opinión pública mundial.

La mañana de ayer hizo del Palacio de las Cortes Españolas el centro de atención de todos los

países. Porque el mundo sabía que se iniciaba una nueva etapa, heredera, pero muy distinta,

del Régimen que acaudilló Franco desde 1936 Tan heredera de él como guiada por la suprema

norma del cumplimiento del deber que aprendió el Rey de España de su augusto padre

Si de tales premisas partimos, ¿cuáles son, muy resumidamente, las más importantes

conclusiones que han de sacarse en estos momentos del discurso de la Corona? Ante todo, la

voluntad integradora de la Monarquía, que nos convoca, en amplío espectro de concordia

nacional, a todos al cumplimiento del mejor servicio a España. Asumiendo la historia de nuestra

Patria, en su conjunto, sin exclusión de ninguno de sus capítulos, con espíritu y voluntad de

superación.

NACE, pues, la nueva era con fundamento en el orden, la libertad y la justicia. La

Corona se ofrece fiel garante de esos tres supremos valores sobre los que se asienta todo

progreso, cualquier prosperidad, la paz, en suma.

A partir de ahora estamos convocados a la gran empresa de hacer España. Porque de eso se

trata y no de otra cosa.

«Al servicio de la comunidad queremos estar», ha dicho eI Rey. A su servicio, con

reconocimiento de que es una comunidad de personas a las que hay que respetar en su

dignidad y en sus derechos; que es, también, una comunidad de pueblos que se aúnan en la

Patria, España, sin perder nada de la rica variedad de sus diversas personalidades regionales,

fecunda cantera de hermosas tradiciones. Sin olvidar jamás que la Patria es un diálogo

permanente del que surgen pluralidad de opciones y criterios, que serán respetados por el

supremo poder moderador encarnado en la persona egregia del Rey.

BUEN comienzo el de este reinado, que quiere abrir a España a la comunidad internacional,

singularmente a Europa, y sentimental, cultural y hermanadamente a (os pueblos de sangre

híspana. Sepan todos los países del mundo, sepan los nacidos de nuestra estirpe y sepan los

del viejo solar de nuestro Continente que es voluntad del pueblo español integrarse en plenitud

en la comunidad internacional a través de aquellas otras comunidades en las aue p»r su cultura

y hasta por su emplazamiento geográfico debe estar presente. Singularmente, la Corona

española ha mostrado a lo largo de siglos sus vinculaciones arraigadas en una Europa en

cuyos cimientos espirituales, culturales y civilizadores ha contribuido de manera tan ostensible

Razones todas que también abonan la asunción por parte del Rey, reconociendo así la

tradición de su sangre, del objetivo indeclinable de la restauración de la intetiridad territorial de

nuestro solar patrio.

Empresas éstas que el mensaje del Monarca nos propone y que exigen nuevas formas de

participación. Todos los españoles hemos sido convocados por aquel que ha prometido

desterrar cualquier privilegio, cualquier ventaja, cualquier discriminación. Todos somos iguales

ante el Rey, y el Rey y todos, iguales ante la Patria.

EN esta hora fecunda y fundacional al tiempo, par tiremos del presupuesto básico del

diálogo como fundamento del consenso ciudadano y cuyo fruto es la paz lograda por el

esfuerzo común y la decidid* voluntad colectiva.

Un pueblo joven, que tiene a su frente a un Rey joven, un pueblo que también está cargado de

historia, una nación que se sabe ya mayor de edad y busca la concordia, todo eso y la ilusión

esperanzada da que se logrará más justicia, más cultura y más libertad es lo que encerraba, en

fin, al ¡Viva España! con que So Majestad termina su mensaje de ayer. Porque es así, porque

desde su fundación estas páginas han estado al servicio de tan nobles ideales, nos aprestamos

también nosotros a colaborar en tan espléndida jornada, uniendo al suyo nuestro grito de ¡Viva

el Rey!

 

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