Muerte de Franco. Uni informador, al lado de la habitación de Franco. 
 El silencio de aquella noche era estremecedor  :   
 Constantino González estaba internado en la primera planta de La Paz. 
 ABC.    23/11/1975.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. DOMINGO 23 DE NOVIEMBRE DE 1975. PAG. 5.

MUERTE DE FRANCO

UN INFORMADOR, AL LADO DE LA HABITACIÓN DE FRANCO

"EL SILENCIO DE AQUELLA NOCHE ERA ESTREMECEDOR

Constantino González estaba internado en la primera planta de La Paz

Oviedo, 22. (Pyresa.) Sólo un informador de Prensa se encontraba en la primera planta de la Ciudad

Sanitaria La Paz en el momento en que falleció Francisco Franco. Era un corresponsal del diario ovetense

«La Nueva España», que está internado en una habitación situada a 25 metros de donde, en la madrugada

del día 20, falleció el que fue Jefe del Estado español. Desde su situación de privilegio pudo seguir el

movimiento que se produjo en la planta primera cuando se comunico que Franco acababa de morir. En

una crónica enviada desde la Ciudad Sanitaria, donde sigue internado Constantino González Rebustiello

contó así los últimos instantes de Franco al diario ovetense:

"Nadie hablaba. Casi todo el mundo fumaba. El silencio de aquella noche era estremecedor. A las ocho

sirvieron la cena a todos los enfermos a los que la prescripción médica no nos imponía reposo absoluto.

Salí rápidamente al pasillo. Los gestos seguían agravándose. Hubo momentos de tensión cuando pasaron

hacia la habitación que ocupaba el Caudillo los médicos que le atendían. No estuvieron más de media

hora. En silencio abandonaron la planta. Un doctor se vino al pasillo por donde nos paseábamos. Iba hacia

su despacho. Rápidamente me fui a él y le pregunté.

¿SE NOS VA?

— Doctor, ¿se nos va Franco?

Me miró. Dudó si seguir sin contestarme, pero con los ojos llenos de tristeza me dijo:

— Franco no sale de esta noche. La eieneia agotó ya todos sus medios. El fatal desenlace es

irreversible.

Nos sentamos en los sillones del pasillo. Y no apartábamos los ojos del salón que daba paso a la

habitación que ocupaba Franco. Estábamos a menos de diez metros del acceso a ella.

El ambiente cada vez se ponía más tenso. Sobre las once me metí en la habitación 103, que esta ocupada

por Nieves Eseuarda. de Sama de Langreo, y Guadalupe Martínez, de León. Queda dicho dormitorio a

unos dos metros frente al chalí» de reanimación donde se hallaba el Caudillo. Con la luz apagada y la

persiana medio baja contemplamos un estremecedor espectáculo. Vimos a los pocos minutos un soldado

que apareció con un aparato en las manos. El marqués de Villaverde salió y entró varias veces en la

habitación donde expiró el Caudillo. Con él, algunos de otros médicos que no acerté a reconocer. En toda

la noche no pude reconciliar el

sueño. Que Francisco Franco estuviera agonizando a unos veinticinco metros de donde me hallaba yo era

algo que hacía ponerme muy nervioso

HA MUERTO

A las cinco treinta de la madrugada una ayudante de enfermera entró a mi habitación y me dijo: «Franco

hace poco que acaba de morir.» Me levanté. En el vestíbulo de la planta baja se oía mucho ruido. Los

periodistas que habían hecho vela en La Paz pugnaban por subir al primer piso, sin conseguirlo. Había

más gente de lo habitual en el vestíbulo. Pregunté a una de las enfermeras de las que asistieron al

Caudillo:

—¿Cuándo le llevarán a El Pardo?

—No lo sé. Le están embalsamando. Y hace poco le sacaron una figura de su cara con una mascarilla de

cera."

 

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