Autor: Narbona, Francisco. 
   Temas conflictivos     
 
 Arriba.    16/01/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 9. 

ANDALUCIA

TEMAS CONFLICTIVOS

El conflictivo tema de la carretera Huelva-Cádiz ha merecido en estos últimos tiempos especial atención

por parte de la Prensa de Andalucía Occidental. "ABC" de Sevilla concretamente ha dedicado a la

cuestión un serial de entrevistas, firmadas por Francisco Amores, de las que se deduce que ambas

provincias, hermanas y vecinas, desean una solución positiva y rápida de la proyectada vía, paralizada por

discutibles argumentos ecológicos. Nada menos que el Colegio Nacional de Ingenieros de Caminos,

Canales y Puertos se ha pronunciado contra tal iniciativa, abundando en las razones de los defensores a

ultranza del Coto de Doñana: protección del parque y de su contorno de marismas y dunas, salvaguarda

de la fauna específica de la «reserva», etc., etc. Los señores ingenieros proponen que la carretera se haga

por el norte del Coto en vez de paralela a la costa, como parece indicar el sentido común, teniendo

presente que ya está trazada y en buena parte hecha la que partiendo de Huelva pasa por Mazagón y

termina en Torre de la Higuera. El informe se opone a que la carretera siga adelante por ese camino»

hasta llegar al cruce del Guadalquivir, frente a Bonanza. Es más, viéndolas venir, apunta a que no se

utilice como argumento la realización del trozo Huelva-Torre de la Higuera. «Que ese tramo no se

considere como parte integrante del Itinerario Huelva-Cádiz.» Pero... las autoridades de Huelva y de

Cádiz, las fuerzas vivas de ambas provincias, no parecen dispuestas a rendir sus armas. El Presidente de

la Diputación onubense ha dicho en el diario «ABC»: «Hay gente empeñada en que el Coto sea un coto.»

¿Para qué? Salvamos a quienes con todo entusiasmo viven allí, entregados a tareas científicas y piensan

que están en un planeta «para ellos solos». Luego hay interferencias "de fuera",

menos justificables. Por ejemplo: el príncipe Bernardo de Holanda, el del «affaire» de la lockeed, es uno

de los interesados en la integridad del Coto. A un vecino de Almonte le escuchamos un comentario

sarcástico: «Ese señó que se meta en sus cosas, en sus líos de fardas y de aviones.» Porque con el cuento

de la defensa de la Naturaleza se corre el peligro de ignorar la voz de quienes están más directamente

interesados en defender el Coto, pero sin que tal defensa entrañe mantener sin comunicación dos

provincias vecinas. Algo que no ocurre en ninguna otra parte de España.

Otra cosa es que la carretera costera pueda originar la construcción de una pared de rascacielos a lo largo

de los 25 kilómetros «sin comprometer», que van desde el final de la actual urbanización hasta la punta de

Ma-landar, ya a dos pasos de la desembocadura del Betis. Se puede hacer ese camino y prohibir de paso

que se construye en el espacio que convenga para preservar el Coto. Porque la otra solución —la carretera

bordeando el límite norte del parque— alarga el camino y no cumpliría tan eficazmente el propósito de

dar vida a la costa explotable desde el punto de vista turístico.

"Madrid —ha escrito «ABC»— miró con lupa el trazado costero, muy pensado y calculado, y lo aprobó."

Nada menos que una Comisión interministerial (Información y Turismo, Vivienda, Hacienda, Obras

Públicas, Gobernación, Marina, Agricultura, Sindicatos, Plan de Desarrollo) informó favorablemente, en

su día, el proyecto de promoción turística de Huelva. Después, muy después, surgió el Ministerio de

Educación y Ciencia como valedor de la «integridad» del Coto, poniendo su veto a la proyectada

carretera.

Y asi están las cosas: Huelva y Cádiz, soñando con poder darse la mano a través de una vía rápida y

corta; los ecólogos, pensando en las dunas y los pájaros. ¿Quién ganará?

Un tema conflictivo a nivel local: la calle de San femando, de Sevilla. Aquí las partes contendientes son:

de un lado, los propietarios de las casas de la acera de la izquierda, acogidos a su derecho de levantar, de

acuerdo con Un proyecto municipal, que cuenta con todos los sacramentos municipales, nuevos edificios;

de otro, la Asociación de los Amigos de Sevilla y un plantel de sevillanos ilustres o desconocidos, que

pugnan porque esa orilla de la calle quede exenta de edificaciones, de forma que puedan contemplarse los

vecinos jardines del Alcázar, ahora tapados por una tapia circunstancial o por las casas todavía en pie.

´Hay, por lo visto, unos recursos contenciosos que podían poner fin a la discordia o, por lo menos, señalar

si el Ayuntamiento sevillano procedió o no correctamente cuando concedió la licencia para renovar

aquellos edificios.

Hasta ahora sólo un propietario ha construido de acuerdo con el plan aprobado por el Ayuntamiento. Se

trata de una casa por pisos —para millonarios, claro está—, de estilo sevillano, con soportales. Pero

parece que nadie ha picado, quizá por temor a que una decisión de la Justicia «desmonte» el tinglado. Y

así el tema de la calle de San Fernando —qué tiene ya muchos años a la espalda— sigue ahí, provocando

iras y discusiones.

Desde luego, para Sevilla sería un regalo que la calle de San Fernando, que tiene a su derecha eI hotel

Alfonso XII y a la antigua Fábrica de Tabacos, hoy convertida en universidad, contara en su flanco

izquierdo con una panorámica de jardines vistos a través de una verja, como ocurre con Villa Borghese,

en Roma, o con Hyde Park, en Londres. Pero... ¿hay dinero para eso?

Francisco NARBONA

(Sevilla.)

 

< Volver