Autor: Balansó Amer, Juan. 
   Quién es quién en la familia real española     
 
 ABC.    23/11/1975.  Página: 49-51. Páginas: 3. Párrafos: 47. 

INFORME EN EXCLUSIVA

QUIEN ES QUIEN EN LA FAMILIA REAL ESPAÑOLA

Además de ser el sucesor legal en la Jefatura del Estado, Don Juan Carlos de Borbón, es también e/

descendiente de cien Reyes y el heredero de la legitimidad dinástica e histórica de nuestra Casa Real. A

partir de él, e/ principio hereditario rige con total automatismo en la sucesión a la Corona, según las leyes

da te Monarquía Española.

La Dinastía conserva, pues, una importancia viva y actual.

Pero lo cierto es que, tras cuarenta años de mantenerse sus miembros en un sencillo y discreto plano,

existe hoy en nuestro país una cierta imprecisión respecto a quién es quién dentro de la Familia Real

Española. Algo insólito en un Estado monárquico y que eI reportaje que publicamos a continuación, en

rigurosa exclusiva nacional, expone de manera clara y detallada, en un informe del mayor interés para

todos los españoles.

PRETENDER que un régimen monárquico pueda existir al margen de la Dinastía que secularmente lo ha

encamado y simbolizado en un país es una quimera peligrosa y varias veces a lo largo de la Historia se ha

puesto de manifiesto la falta de visión de quienes han patrocinado semejante dislate. En España, un

ejemplo históricamente reciente demostró con creces que la proclamación de un Rey ajeno a nuestra

dinastía nacional resultaba inoperante y ficticia. El más fuerte, Prim, eligió al príncipe Amadeo de

Saboya, y las Cortes, donde aquél tenia mayoría, cedieron a su voluntad. Pues bien: el reinado de don

Amadeo duró setecientos setenta días y dos horas, discurriendo su efímera existencia entre el desdén del

pueblo, que detectaba lo extravagante de la situación, y el desaliento de los mismos políticos que habían

traído a la nueva Familia Real, a la que no apoyaban con verdadera convicción ni entusiasmo.

Una República puede Improvisarse. Una Monarquía, jamás. El tiempo, la tradición, el carisma de una

estirpe entrañada en la historia del país son elementos irremplazables para la consolidación de una

Monarquía. Por eso una Dinastía nacional, cuando la hay y efectivamente conserva su vigencia, es una

realidad histórica y política de la que sería necio prescindir a la hora de organizar, o de reestructurar, el

futuro de un Estado. El hecho monárquico, en España, se asienta en una tradición de siglos. La casi

totalidad de la Historia de nuestra Patria fue hecha por los Monarcas en colaboración estrecha con el

pueblo. Y los pueblos, hoy, han de forjar instituciones políticas que por estar arraigadas en la tradición

salvaguarden su personalidad histórica particular y, de acuerdo con los Imperativos de la época, sirvan,

eficazmente, a las necesidades del presente.

Desde hace miles de años existe una Dinastía cuyos miembros han venido ocupando eI Trono de España

en virtud de su consanguinidad, y que se remonta a Pelayo, rey que inició la Reconquista en el año 718. A

esta Familia Real —nuestra Familia Real— pertenece, en línea directa, Don Juan Carlos, quien, con

notable visión histórica, ha sido llamado a ocupar la Jefatura del Estado Español. «Confío ser digno

sucesor de quienes me precedieron», declaró con legitimo orgullo Don Juan Carlos al aceptar el sacrificio

que se le imponía. Nacido en el seno de una familia ejemplar, Su Majestad ha heredado da sus mayores el

espíritu de servicio, de abnegado cumplimiento del deber, la noción exacta de sus altas responsabilidades

y un profundo y acendrado amor a España. Los contactos personales de Don Juan Carlos y Doña Sofía

con el pueblo se desarrollan en olor de multitud, reproduciéndose, una vez más y de forma inequívoca,

ese impresionante sufragio universal de los siglos que es la tradición monárquica española.

LA FAMILIA REAL Y LA FAMILIA DEL REY

Hay que distinguir, aunque parezcan sinónimos, tos dos conceptos de Familia Real y Familia del Rey. La

primera denota a las personas que, con arreglo a las diferentes leyes y costumbres de cada Monarquía,

tienen derecho más o menos eventual a la sucesión del Trono. La segunda, mucho más amplia,

comprende a quienes están unidos por vínculos de sangre con Su Majestad. Naturalmente, un príncipe

excluido es pariente del Rey, pero no forma parte de la Familia Real.

La Casa Real de España, surgida como consecuencia de la unificación nacional llevada a cabo por los

Reyes Católicos, fue regida por herencia familiar, sucesivamente, por Austrias y Borbones. El primer

representante de éstos, Felipe V, inició su reinado en 1700. Su descendencia dio lugar a otras dos

soberanías: la Casa Real de las Dos Slcllias y la Casa Ducal de Parma. Así, al fallecer sin hijos Fernando

VI, sucesor de Felipe V, vino a ocupar el solio español su hermano Carlos III, a la sazón Rey de Nápoles

y Sicilia, uno de cuyos hijos continuaría la Casa Real Española, mientras que otro, menor, reinaría en las

Dos Sicilias.

De tal modo, según constantes usos y prácticas de nuestra Dinastía, en el caso hipotético de que la

descendencia de Felipe V, apta para reinar, se extinguiese en su rama española, los derechos histórico-

famíllares recaerían en tos Individuos hábiles para la sucesión de la rama de las Dos Sicilias y, agotada

ésta, en los de la Casa de Parma.

MATRIMONIOS DESIGUALES O MORGANATICOS

Según las normas dinásticas de nuestra Casa Real, las uniones desiguales son, para los hijos y

descendientes de tales enlaces, causa absoluta de incapacidad en la sucesión de la Corona, como acontece

también en la progresista Suecia y otras Familias Reales extranjeras.

Existen abundantes ejemplos de esta práctica legal y consuetudinaria en nuestro país desde que Carlos III

estableció la norma en su famosa pragmática del 23 de marzo de 1776, que pasó después a ser la ley IX

del título II, libro X de la Novísima Recopilación. Con sujeción a ella se han verificado los matrimonios

de los miembros de nuestra

Familia Real, mantenida fiel a este principio, que es ley constitutiva de su Casa.

En contra de lo que aigunos espíritus amigos de componendas se han avenido últimamente a aventurar,

una Real Orden de Carlos IV fechada en 1803 no modificó en lo sustancial el firme criterio sobre la

cuestión, y prueba de ello es que los matrimonios desiguales contraídos con posterioridad a dicho año por

diversos miembros de la Familia Real, aun con licencia del Rey, comportaron todos la automática

exclusión de la progenie. A mayor abundamiento, una Real Orden de Don Alfonso XII en 1875 declaró

taxativamente que «Su Majestad, de acuerdo con el Consejo de Ministros, se ha dignado aclarar que la

referida pragmática (la de Carlos III) continúa vigente». La validez y vigencia de la pragmática de 1776

sería de nuevo confirmada por otra Real Orden de Don Alfonso XIII en 1915, al consignar que «subsiste

en pleno vigor la ley IX, título II, libro X de la Novísima Recopilación».

En el exilio, la Familia Real continuó respetando escrupulosamente el precepto. Así ocurrió en los casos

de las hijas de Don Alfonso XIII y las de Don Juan de Borbón, que contrajeron todas enlaces desiguales,

como en la renuncia del ex Príncipe de Asturias al casarse con una señorita cubana y en la boda del

Infante Don Jaime, duque de Segovia, quien manifestó en 1945: «Precisamente para evitar toda

posibilidad de futuras discusiones en cuanto a la indiscutibilidad del orden sucesorio... elegí mi esposa

fuera del círculo de las Familias Reales, condición indispensable, según las seculares leyes de nuestra

Patria y Casa, para que nuestros descendientes puedan Intentar reivindicar derecho alguno como tales

personas reales.» A este respecto conviene también considerar que, habiéndose efectuado la renuncia de

Don Jaime —por incapacidad física— a la Corona de España cuando todavía se hallaba soltero, mediando

casi dos años hasta el instante de su matrimonio, dicha renuncia fue válida a todos los efectos posteriores

y sin causar perjuicio a terceros.

Conviene reiterar, pues, la importancia que la Familia Real ha otorgado siempre al estricto cumplimiento

de la pragmática de Carlos III, por la que no solamente al contraerse un matrimonio morgartático se

pierden los derechos sucesorios a la Corona.

¿QUIENES SON HOY LOS INFANTES DE ESPAÑA?

Acerca del título de Infante de España hay que señalar que es prerrogativa por derecho de nacimiento de

los hijos del Rey y de tos hijos del Príncipe heredero de la Corona. Los hijos de los Infantes —nietos, por

consiguiente, del Rey— no poseen derecho al titulo de Príncipe (tradicionalmente propia del heredero del

Trono) ni al de Infante, ni tienen por qué disfrutar el «Infantazgo de gracia», a no ser que este excepcional

privilegio les haya sido expresamente reconocido por el Jefe de la Casa Real (así lo hizo, por ejemplo,

Alfonso XIII con Don Luis Alfonso de Baviera), y tampoco son acreedores al tratamiento de Alteza,

aunque se acostumbre a darles el de Excelencia, como muestra de cortesía

A tenor de lo que antecede, y conforme a las leyes dinásticas de nuestra Casa Real, los actuales Infantes

de España son:

A) NATOS

1: S. A. R. DON FELIPE DE BORBON Y GRECIA, hijo de Don Juan Carlos.

2. S. A. R. DOÑA ELENA DE BORBON Y GRECIA, hija de Don Juan Carlos.

3. S. A. R. DOÑA CRISTINA DE BORBON Y GRECIA, hija de Don Juan Carlos.

4. S. A. R. DOÑA PILAR DE BORBON Y BORBON DOS SICILIAS, Duquesa de Badajoz,

hija del Conde de Barcelona.

5. S. A. R. DOÑA MARGARITA DE BORBON Y BORBONDOS SICILIAS, señora de Zurita,

hija del Conde de Barcelona

6. S. A. R. DOÑA BEATRIZ DE BORBON Y BATTENBERG, Princesa de Civitella Cesl, hija de

Don Alfonso XIII.

7. S. A. R. DOÑA MARÍA CRISTINA DE BORBON Y BATTENBERG, condesa viuda de

Marone. hija de Don Alfonso XIII.

8. S. A. R. DOÑA ISABEL ALFONSA OE BORBONDOS SICILIAS Y BORBON, condesa

viuda de Zamoyskl, hija de la Princesa de Asturias Doña María de las Mercedes, hermana mayor

de Don Alfonso XIII

B) DE GRACIA

9. S. A. R. DON LUIS ALFONSO DE BAVIERA Y BORBON, hijo de la Infanta Doña María Teresa,

hermana de Don Alfonso XIII.

10. S. A. R. DOÑA ALICIA DE BORBONPARMA Y HABSBURGOLORENA, duquesa viuda

de Calabria, consorte del finado Infante Don Alfonso de BorbónDos Sicilias y Borbón, Duque de

Calabria (hijo de la Princesa de Asturias Doña María de las Mercedes, hermana mayor de Don Alfonso

XIII.)

Por cuanto concierne a las Infantas Doña Pilar, Doña Margarita, Doña Beatriz, Doña María Cristina y

Doña Isabel Alfonsa, cabe señalar que han hecho renuncia a sus eventuales derechos sucesorios antes de

su enlace, y que siendo Altezas por derecho de nacimiento, conservan su calidad de Personas Reales, pese

a la desigualdad de sus matrimonios, pero carecen de descendencia apta para heredar la legitimidad de la

Dinastía

En el presente apartado, dedicado a los Infantes de España, no puede dejar de consignarse que S. M. el

Rey Don Alfonso XIII concedió el atamiento y honores del Infantazgo —aunque sin derecho al título— a

los hijos del segundo matrimonio del Infante Don Carlos, Príncipe de las Dos Sicilias (viudo de Doña

María de las Mercedes, Princesa de Asturias), con la Princesa Luisa de Francia, de los cuales sobreviven

—además de la hoy Condesa de Barcelona— las Princesas Doña Dolores, viuda del príncipe Czartoryski

y actual señora de Chías, y Doña

Esperanza, esposa del príncipe brasileño Don Pedro de OrleánsBraganza.

El citado. Don Luis Alfonso de Baviera y Borbón, Infante de gracia, permanece soltero y es de edad

avanzada. Un hermano suyo, Don José Eugenio (fallecido en 1966), también nombrado Infante de

privilegio, contrajo matrimonio morganático con doña María S o I a n g e de Messía y Lesseps. hija del

XII conde de Mora, y, en consecuencia, sus hijos están excluidos de la sucesión dinástica. Lo mismo

ocurre con la descendencia, inhábil para suceder en España, de S. A. R. el Duque Don Alvaro de Galliera

(nieto de la Infanta Eulalia, hija de Isabel II), actual representante de la línea Orleáns y Borbón, casado

con la dama italiana doña Carla ParodiDelfino.

LA RAMA CARLISTA, LA DE LAS DOS SICILIAS Y LA DE PARMA

Hallándose hoy completamente extinguida la rama carlista, sus derechos dinásticos han recaído, por

riguroso orden «agnatlcio», o de línea de varón (doctrina defendida por el Carlismo), en la rama del

Infante Don Francisco de Pauta —hermano menor de Fernando VII y de Don Carlos—, cuyo hijo

Francisco de Asís casó con su prima la Reina Isabel II, continuando la Casa Real de España.

Providencialmente, pues, las dos ramas antaño en litigio se han unido en la familia de Don Juan Carlos,

heredero dinástico indiscutible de los Soberanos carlistas.

Después de Don Juan Carlos y sus descendientes, y según el tradicional orden sucesorio de la Monarquía

española, el legado históricodinástico correspondería a Su Alteza Real Don Carlos de Borbón Dos-

Sicilias y Borbón-Parma, Duque de Calabria y primer varón agnado hábil de la rama de las Dos Sicilias,

dándose la circunstancia de que este Príncipe, español de nacimiento, sucedería como descendiente en

línea primogénita de la Princesa de Asturias, hermana mayor de Don Alfonso XIII, de la cual Don Carlos

es nieto.

Conviene recordar que ya el padre de Don Carlos, el Infante Don Alfonso, fue de hecho Príncipe heredero

de España, desde al fallecimiento de su madre, el 17 de octubre de 1904, hasta el nacimiento de Don

Alfonso de Borbón y Battenberg, primogénito del Rey Alfonso XIII, el 10 de mayo de 1907. Y en calidad

de heredero ocupó su puesto en diversos actos oficiales, por ejemplo, en el matrimonio de su tío el Rey

con Doña Victoria Eugenia de Battenberg.

Don Carlos de Borbón —distinguido con el Toisón de Oro por su tío el Conde de Barcelona— está

casado con S. A. R. la princesa Ana de Orleáns, hija del conde de París, jefe de la Casa Real francesa, y

tiene un hijo varón y tres hijas que se inscriben, inmediatamente tras él, en el orden sucesorio tradicional.

En cambio, las hermanas de don Carlos, SS. AA. RR. las princesas doña Teresa y doña Inés —marquesa

de Laula y señora de Morales, respectivamente— carecen de descendencia apta debido a sus matrimonios

desiguales. Y otro tanto cabe decir de los enlaces de los príncipes don Raniero, don Felipe y don Gabriel

de las Dos Sicilias, cuya posteridad se halla excluida a efectos de la Familia Real española, pese a la

calidad de príncipes napolitanos de algunos de sus descendientes.

Por último, analicemos el caso de los príncipes de Parma. Don Francisco Javier, el actual duque y jefe de

la familia, casó en 1927 con una aristócrata francesa, Magdalena de BourbonBusset, hija de los condes de

Ligniéres, que no reúne ni tan siquiera con arreglo a las leyes de la Casa de Francia (donde es sabido que

no existe el matrimonio morganático), la condición de princesa de la estirpe. Pese a ello, el grupo de

«tradicionalistas» españoles patrocinadores de las candidaturas de los hijos de esta señora, bien don Hugo

o bien don Sixto, al Trono de España, no se han recatado en afirmar que la esposa de don Javier «podía

equipararse en rango a cualquier princesa de Casa Real europea» (copio textualmente de un escrito

propagandístico).

Aparte el hecho de que S. A. R. el Duque Don Francisco Javier de BorbónParma no posee la nacionalidad

española, su matrimonio impide, desde luego, a sus hijos, cualquier aspiración a la Corona de España.

EL ORDEN DE SUCESIÓN AL TRONO

La situación sucesoria española aparece perfectamente clara, bien sea examinándola desde ei estricto

ángulo de la vigente legalidad constitucional, bien contemplándola desde el punto de vista del principio

hereditario que está llamado a regir según las leyes de la Monarquía Española, una vez instaurada la

Corona en la persona de Don Juan Carlos de Borbón y BorbónDos Sicilias. Cabe recordar también que el

actual Consejo de Regencia ha restablecido el Registro Civil de la Familia Real, que estaba derogado

desde 1931, según expresa el tenor literal del Decretoley dado anteayer, «razones obvias aconsejan el

restablecimiento Inmediato y urgente de esta institución tradicional de la Monarquía Española».

Es obvio que, al trazar el siguiente esquema sucesorio, hago abstracción del Augusto señor Conde de

Barcelona, Don Juan de Borbón y Battenberg, padre del Rey y depositario de la legitimidad histórica de la

dinastía.

Arrancando, pues, del hecho sucesorio actual; es decir, de la Monarquía reinstaurada desde Don Juan

Carlos en adelante, los inmediatos sucesores de Su Majestad son:

1. S. A. R. DON FELIPE DE BORBÓN Y GRECIA, Príncipe de Asturias, de Gerona y de

Viana, Duque de Montblanc, Conde de Cervera y Señor de Balaguer, tras la Investidura Real de su padre.

Nacido en Madrid el 30 de enero de 1968.

2. S. A. R. DOÑA ELENA DE BORBÓN Y GRECIA, Infanta de España, hermana del anterior. Nacida

en Madrid el 20 de diciembre de 1963 (*).

3. S.A. R. DOÑA CRISTINA DE BORBÓN Y GRECIA, Infanta de España, hermana del anterior.

Nacida en Madrid el 13 de junio de 1965.

Según el Derecho tradicional de la Dinastía, en defecto de dichos Infantes y sus sucesores hábiles,

estarían llamados a reinar:

4. S.A.R. DON CARLOS DE BORBÓNDOS SICILIAS Y BORBÓNPARMA, Duque de

Calabria. Nacido en Lausana el 16 de enero de 1938. Español. Casado en 1965 con S. A. R. Doña Ana de

Orleáns, Princesa de Francia. (Heredaría, a falta de quienes le preceden en esta relación, como nieto de

Doña María de las Mercedes, Princesa de Asturias, hermana mayor del Rey Alfonso XIII y, en derecho

carlista, como varón agnado de la rama de las Dos Sicilias, llamada a reinar tras la extinción de las líneas

masculinas hábiles de la Casa de España.

5. S. A. R. DON PEDRO DE BORBÓNDOS SICILIAS Y ORLEÁNS, Duque de Noto, hijo del anterior.

Nacido en Madrid al 16 de octubre de 1988.

6. S. A. R. DOÑA CRISTINA DE BORBÓN. DOS SICILIAS Y ORLEÁNS, hermana del anterior.

Nacida en Madrid el 15 de marzo de 1966.

7. S.A.R. DOÑA MARÍA PALOMA DE BORBONDOS SICILIAS Y ORLEÁNS, hermana de la

anterior. Nacida en Madrid el 5 de abril de 1967.

8. S.A. R. DOÑA INÉS DE BORBÓNDOS SICILIAS Y ORLEÁNS, hermana de ia anterior. Nacida

en Madrid el 20 de abril de 1971.

8. S. A. R. DON LUIS ALFONSO DE BAVIERA Y BORBÓN, Infante de España. Nacido en Madrid d

12 de diciembre de 1906. Soltero. (Heredaría los eventuales derechos como hijo de la Infanta Doña Maria

Teresa, hermana menor de Don Alfonso XIII.)

Este es el orden de sucesión al Trono, dentro de la Casa y Familia Real de España, que con Don Juan

Carlos continúa su andadura de siglos en un país que hoy deposita en su persona una sólida esperanza

para un pacífico futuro de convivencia y concordia.—Juan BALAMSÓ.

(*) Según la Ley de Sucesión vigente, en apartado que tal vez convendría revisar, las mujeres no pueden

ceñir te Corona, pero si transmitir los derechos sucesoriosa su descendientes hábiles

masculinos

 

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