Bilbao: Cordial homilía de Monseñor Añoveros en recuerdo de Franco  :   
 Ausente el prelado por enfermedad, fue pronunciada por el vicario diocesano. 
 ABC.    23/11/1975.  Página: 54. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. DOMINGO 23 DE NOVIEMBRE DE 1975 PAG. 54.

ECOS EN PROVINCIAS

BILBAO: CORDIAL HOMILÍA DE MONSEÑOR MOVEROS EN RECUERDO DE

FRANCO

Ausente el prelado por enfermedad, fue pronunciada por el vicario diocesano

BILBAO, 22 (Europa Press.) En representación del obispo de Bilbao, monseñor Antonio

Añoveros, ausente por enfermedad, el vicario general de la diócesis, don León María Martínez, ha

oficiado la misa de funeral por el alma del Generalísimo Franco. El templo se encontraba totalmente lleno

de fieles.

En la homilía, el vicario leyó el texto enviado por monseñor Añoveros desde Málaga para esta ceremonia.

La homilía dice, entre otras cosas, lo siguiente:

«En este mismo mes de noviembre en que hemos conmemorado a nuestros familiares amigos difuntos, a

tantos hermanos conocidos o desconocidos de nuestro pueblo, acogemos cristianamente el recuerdo de

Francisco Franco, Jefe del Estado español, que ahora se presenta con ellos ante el Señor

A lo largo de estos cuarenta años, su figura se nos ha hecho familiar. Su actividad ha influido

decisivamente en la esfera de nuestra vida social, familiar y personal. Hemos quedado envueltos todos en

una misma historia de la que él ha sido protagonista excepcional. Es justo que, como cristianos, como

Iglesia reunida en oración, le demos fraternal acogida. Este es el sentido de nuestra celebración

eucarística.»

«NUESTRO HERMANO, HOMBRE PARA DIOS».—Encomendemos a Jesús, Juez y salvador, la

persona de Francisco Franco. El es, sin duda, un hombre para la historia. Es también y sobre todo un

hombre para Dios. En cuanto hombre para la historia, corresponde a otros Juzgar sobre su actuación

política y militar. Nosotros aquí, siguiendo las orientaciones del nuevo ritual para la celebración cristiana

de la muerte, debemos considerar a nuestro hermano como hombre para Dios a la luz del misterio pascual

del Señor en el marco de esta fraterna celebración eucarística

«A quien asume el riesgo de servir al bien común desde el puesto de mando le debe acompañar nuestro

respeto, nuestra gratitud y nuestra cooperación. A quien durante tantos años ha desempeñado la Jefatura

del Estado le debe acompañar en el momento de su muerte nuestra oración sentida de creyentes. Este es el

sentido de nuestra presencia y de nuestra oración aquí.»

«Resumamos en esta hora histórica nuestra obligación de cooperar al bien común, de esforzarnos por

crear una convivencia animadora de la Justicia, de la libertad y de la paz. La reflexión sobra la muerte del

Jefe del Estado se convierte para nosotros en invitación apremiante, no a la inhibición cómoda y a la

crítica fácil, sino a la aceptación seria de nuestras propias responsabilidades cívicas, como consecuencia

del sentido cristiano de nuestra existencia en la España actual.»

Tras pedir oraciones por los gobernantes concluyó con las palabras del testimonio espiritual del Caudillo:

«Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo

los tuviera por tales. También nosotros oramos como nos enseñó el Señor.»

 

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