Jornadas de la Asociación Española de Economía y Sociología Agrarias. 
 Más emigración y paro para Andalucía, si se integra en la C.E.E.     
 
 Informaciones.    20/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Más emigración y paro para Andalucía, si se integra en la C.E.E.

MADRID, 20 (INFORMACIONES).

LA integración de España en Europa hará que Andalucía sufra a medio plazo nueva emigración y paro, en

ausencia de una clara política de desarrollo regional en España. La atracción de los mercados europeos

llevará inversiones catalanas y vascas a la Aguitania y al Languedoc, dejando el sur de España

«descolgado» en este proceso integrar dor. Sin una política regional clara, Andalucía sufrirá de nuevo un

empeoramiento relativo de sus niveles de renta."

Esta es la primera de las conclusiones presentadas por la ponencia que sobre la región andaluza y en la

exposición de los problemas de las regiones ante la integración en el Mercado común fue presentada ayer

en la novena reunión de la Asociación Española de Economía y Sociología Agrarias. Coordinaba la

ponencia J. J. Rodríguez Alcaide, preparada por siete expertos en los problemas de Andalucía.

En el supuesto de integración de España a la C.E.E., el grupo de ponentes se pronunció enérgicamente por

la instrumentación de una política agraria regional. «Somos conscientes —afirmaron— de que la

absorción de 420.000 empleados eventuales en el sector agrario andaluz sólo podrá efectuarse con una

política de industrialización regional. Al mismo tiempo entendemos que a largo plazo hay que extraer del

campo andaluz los 250.000 pequeños agricultores Que hoy trabajan en el campo. Esta política de

industrializacíón y desarrollo debe hacerse íntegramente y potenciando el media rural para suavizar la

emigración.»

¿soluciones? Política de precios adecuada y desaparición de las empresas no rentables:

Para España y Andalucía, asi como para toda la C.E.E., sé precisa una política regional clara —afirma la

ponencia— y dentro de ella una política agraria regional que sea capaz de definir en cada región el límite

de la submarginalidad y decidir el número de empresas que cada año deben desaparecer. Para ello tendrá

que instrumentarse un sistema de precios que se base en los costes de producción y en la subvención

diferencial a la submarginalidad. «La dificultad del sistema no debe llevarnos a la cobardía de no abordar

su estudio e implantación.»

DESAPARICION DE LAS EXPLOTACIONES DE SECANO

Para Andalucía la submarginalidad se dará en las economías de montaña y en pequeñas explotaciones de

secano; que no son muy numerosas. En el caso concretó de Andalucía la Baja, la región tiene grandes

posibilidades en frutos (melón, sandía y naranja), en aceituna de mesa, trigos duros, arroz y aceite de

oliva.

La conclusión final fue desalentadora, pero clara en sus conclusiones: «El grupo entiende que a medio

plazo, en el supuesto de integración, la emigración y el paro seguirá siendo una penosa realidad, que no

puede resolverse desde un esquema departamental, sino desde una visión regional integral delproblema.»

Posteriormente, en un largo y apasionado coloquio surgirían de nuevo los problemas de la región y se

discutieron las soluciones propuestas. Las intervenciones fueron tan numerosas que hubo que

interrumpirlas para continuar con otra región, que también expuso su postura ante la integración: Murcia.

La situación de Murcia es distinta y también su postura ante la entrada al Mercado Común, que fue

defendida por los señores Egea, Zapata y Sempere. Se estimó que para Murcia la entrada puede ser

favorable, ya que esta región por su privilegiada situación y aptitud para los cultivos .hortofrutícolas,

puede competir en el de la C.E.E. y colocar sus productos en situación ventajosa. Se aludió especialmente

a los cultivos extra-tempranos, que ya se cultivan con, éxito en la región murciana y que pueden alcanzar

una gran importancia en el futuro si se impulsan debidamente.

GRANDES EMPRESAS AGRARIAS

Las grandes empresas y el asociacionismo agrario fueron las conferencias que por la tarde expusieron don

Federico Balbontín y don Pedro Cruz.

«La significación económica de las grandes empresas agrarias en España —dijo el señor Balbontín— es

minima. Los datos son lo suficientemente expresivos, pues los beneficios que obtuvieron en 1975 las

3.611 Geas, encues-tadas para realizar este trabajo, fueron de 4.735 millones de pesetas, mientras que

empresas como Iberduero o Hidroeléctrica alcanzaron los 6.000 millones de pesetas.»

Por otra parte, según explicó el ponente, sólo 16 provincias españolas tienen un valor añadido neto por

empresa y por persona relativamente alto.

«Un 83 por 100 de los empresarios —dijo el señor Balbontín— creen que la incorporación española al

Mercado Común traería ventajas para las Geas. Un 6 por 100 opina de forma contraria, y un 11 por 100

no se ha pronunci a d o al respecto.» La política sobre las grandes empresas en el Mercado Común no

supone acciones directas sobre ellas, sino de carácter indirecto a través de los impuestos y «quizá el

propósito de intervenir en el mercado libre de la tierra».

«Si la homologación política de España —concluyó el ponente— con los únicos países de la Comunidad

que tienen equiparación de rentas agrarias con las de los otros sectores, supone la entrada en Europa y

más tarde la homologación de rentas agrarias, es evidente que ello resultará altamente beneficioso para la

agricultura española.»

El señor Cruz habló de los distintos tipos de asociacionismo agrario existentes en Europa, comparándolos

más tarde con los españoles. Destacó el gran potencial que encierra la asociación de los agricultores con

miras a los beneficios que de ellas podrán obtener.

«El asociaciomismo agrario suele aparecer dentro de una zona geográfica —dijo el señor Cruz—, pero

al desarrollarse se hace sectorial, por productos, incluso muchas veces se ha pecado de una excesiva

monovale n c i a. Lo ideal sería una asociación, casi de carácter regional, como alguna de las que he

mencionado que ofreciese diversas posibilidades de producción y cubriese las necesidades de los

agricultores de la zona.»

 

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