Llegada a Tenerife.-Fuera Franco     
 
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LLEGADA A TENERIFE.«FUERA FRANCO»

La etapa que en la carrera militar y política de Franco se abrió con su nombramiento para la Comandancia

Militar de Canarias fue. sin duda, la más importante, aquella en que su nombre sobrepasaría las fronteras

nacionales y se difundiría en largos ecos por todo el mundo civilizado.

El 9 de marzo de 1936 embarcó en Cádiz el nuevo comandante militar de Canarias. Con él y con su

familia viajaba su pariente y ayudante, el teniente coronel Franco Salgado. Ya no era Franco el hombre

aue abrigaba cierta confianza en la posibilidad de la convivencia nacional dentro del Régimen, como

ocurría el 10 de agosto de 1931, pero tampoco estaba decidido, todavía, a alzarse en ar,as. Su ánimo se

había inclinado ciertamente, hacia las soluciones drásticas, si todos los demás remedios fracasaban, pero

seguía siendo partidario de agotar los trámites pacíficos. Aún pondría de su parte algún intento importante

para evitar el choque armado entre unos españoles y otros. «Cuando no haya más remedio» —le había

dicho al teniente coronel don Valentín Galarza, enlace general entre los distintos mandos superiores

«dispuestos a poner un límite al desorden y a la subversión». Casi en vísperas de tomar el tren asistió a

una reunión en la que estuvieron presentes Mola. Villegas. Fanjul, Orgaz, Ponte. Varela, Saliquet, García

de la Herranz, González Carrasco y Rodríguez del Barrio. También cambió impresiones con algunos

políticos civiles.

En la estación de Sevilla, durante la parada del tren, recibió noticias de que en Cádiz estaban ardiendo

algunas iglesias. El embarque en el vapor «Domine» se llevó a cabo, por consiguiente, bajo augurios

sombríos. El día 12 llegó a Tenerife, luego de haber hecho una muy breve escala en Las Palmas.

Como en todos los demás destinos y cargos que ocupó y sirvió. Franco puso desde el primer día a

contribución su amor al trabajo y empezó a estudiar los problemasmilitares del Archipiélago. Lo primero

de todo fue disponer un detenido viaje de inspección; después, de preparar un plan de defensa de las islas,

tan inestimables desde muchos puntos de vista y tan interesantes si las miramos desde el ángulo de la

estrategia militar.

Ya el día del desembarco en Tenerife se produjeron en el puerto algunas pequeñas manifestaciones de

elementos del Frente Popular. Les había molestado el nombramiento del comandante general que llegaba

en aquel momento. Al cabo de muy poco tiempo hubo en el Estado Mayor de la Comandancia la

impresión acentuada de que la vida de Franco corría riesgo y cabía temer un atentado. Se reforzaron las

guardias y se estableció una especial en la parte trasera de la residencia oficial. En efecto, una noche la

guardia tuvo que hacer fuego contra unos individuos que trataban de acercarse al amparo de las sombras.

Los presuntos agresores huyeron. A Madrid llegaban mensajes frente-populistas pidiendo el relevo del

comandante militar. En los muros de Tenerife aparecieron algunos letreros que expresaban dura

hostilidad contra él El «Fuera Franco» era frecuente. Elementos de extrema izquierda procuraban

mantener una fuerte presión contra el Ejército. Entretanto se recibían en la Península noticias

abrumadoras. Incendios, asaltos, tiroteos en las calles, ocupaciones de edificios y de tierras, asesinatos,

llamamientos a la rebelión armada... El plazo que le iba quedando a la autoridad para reaccionar

adecuadamente y gobernar de verdad se acortaba por momentos. Franco, obedeciendo a un designio muy

meditado, quiso dar una última oportunidad para suscitar esa reacción del Gobierno. Y con fecha 23 de

junio de 1936 dirigió al ministro de la Guerra, don Santiago Casares Quiroga, la carta que pronto se hizo

famosa y que conserva un valor histórico indiscutible. Carta que anunciaba los peligros inminentes y

señalaba el camino para salirles al paso.

 

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