Entrevista Franco-Hitler en Hendaya     
 
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ENTREVISTA FRANCOHITLER EN HENDAYA

Tanto se ha dicho y se ha escrito acerca del encuentro del Jefe del Estado español con el Führer del Tercer

Reich, y a tales deformaciones ha sólido entregarse la propaganda, favorable o adversa, que no es fácil

saber con total certidumbre cómo, en efecto, sucedieron las cosas. Dos personas se han hallado desde

aquel día en condiciones de ofrecernos una versión indiscutible: el propio Generalísimo Franco y su ex

ministro don Ramón Serrano Súñer. Ninguno de los dos ha publicado hasta ahora la completa

información que podría acabar con todas las variantes desorientadoras. De aquel episodio conocemos los

resultados. Hitler pidió la incorporación de nuestro país a la guerra, con todas las consecuencias, sin duda

espantosas, de tal decisión; y volvió a Berlín convencido de que Franco no sería jamás un beligerante, ni

las Fuerzas Armadas de España se movilizarían en favor de ninguno de los Estados combatientes.

PRIMERA MANIFESTACIÓN DEL PUEBLO EN LA PLAZA DE ORIENTE

Día 6 de diciembre de 1946. La Asamblea General de las Naciones Unidas acababa de aprobar un

proyecto de Resolución por el que se pedía a todos los Estados miembros que retiraran de Madrid sus

embajadores respectivos. La agresión política quedó limitada a la retirada de los jefes de Misión, quienes,

de hecho, eran sustituidos por encargados de Negocios. Y. por supuesto, se dejó a los Estados en plena

libertad para que conservaran sus relaciones comerciales con España, o las pactaran, en el caso de que aún

no las hubiesen organizado. Fue. según colegirá el lector, mucho más ruido que nueces, según pronto

pudo apreciarse. Quedó satisfecho el afán de agravio político, pero hubo buen cuidado en no volar ningún

puente. España, con espontáneo gesto y en proporciones mayoritarias, se pronunció en favor de Franco, y

así lo expresó en una manifestación de proporciones verdaderamente extraordinarias, que llenó la plaza de

Oriente y las calles que en ella desembocan. Las aclamaciones al Jefe del Estado fueron prueba directa

del espíritu nacional en aquellos instantes.

GUERRILLAS EN EL PIRINEO

La enemiga internacional contra el Régimen de la «España de Franco» acusó una, fuerte reactivación

como consecuencia del término de la segunda guerra mundial y del triunfo de las democracias aliadas

contra Alemania. Italia y Japón. Lógicamente, los grupos dirigentes de los españoles republicanos y

comunistas en el exilio creyeron propicia la hora para precipitar la caída de Franco v de todo su sistema

político y militar. La convicción de que al vencedor de la, guerra civil le había llegado la hora

inexorablemente adversa y fatal ganó por aquel tiempo no pocos ánimos. Se jugó la, carta de la inmediata

desaparición del franquismo. Y una de las expresiones de tal juego tomó formas activas de lucha

guerrillera en el Pirineo. La. censura impidió que se difundieran noticias capaces de sembrar alarmas. Los

españoles no supieron que la infiltración de «comandos», con base en Francia y adiestramiento en

Toulouse alcanzó cifras muy considerables. Autoridades militares de Burgos. Zaragoza y Cataluña

calcularon los efectivos de la guerrilla entre 5.000 y 7.000 hombres. Las tres Capitanías Generales

aludidas se movilizaron patrióticamente como para una guerra de montaña. Duró la lucha varias semanas.

En determinados puntos, varios meses, hasta la completa extinción. Franco dirigió personalmente las

operaciones de contraguerrilla.

CREACIÓN DEL INSTITUTO NACIONAL DE INDUSTRIA

El nacimiento del I. N. I. ha de ser considerado como el comienzo de una de las empresas capitales del

Régimen acaudillado por el Generalísimo. Fue creado por Ley de 25 de septiembre de 1941. Intervino en

el estudio y preparación del proyecto un español de calidades ilustres. Será por siempre imposible escribir

la historia del progreso industrial de España sin citar su nombre. Se trata de don Juan Antonio Suanzes,

ingeniero naval, ministro de Industria y Comercio, personalidad indudable en punto a capacidad de

iniciativa, ambición de resultados, tenacidad en el esfuerzo y preparación técnica.

La fundación del I. N. I. ha sido y seguirá siendo tema de interminables discrepancias y discusiones entre

quienes la consideran como un fecundísimo instrumento de incitación y avance de las fuerzas económicas

del país y aquellos que la han juzgado con pleno acierto porque suponen que ha creado situaciones

críticas al sector industrial privado.

 

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