La lluvia y el frio no fueron obstáculo. 
 Masiva concentración en la plaza de Oriente     
 
 Ya.    22/11/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

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NACIONAL

La lluvia y el frío no fueron obstáculo

MASIVA CONCENTRACIÓN EN LA PLAZA DE ORIENTE

Segundo aniversario de la muerte del generalísimo Franco • En los discursos (pronunciados por Alba,

Girón y Pinar) se pidió la formación de "un bloque sólido que reconstruya la unidad y fortaleza de la

patria" y la devolución "a los trabajadores de España de las conquistas de la revolución nacional-

sindicalista" • Hubo críticas muy duras a Suárez y al Gobierno, de los que se exigió la dimisión, así como

la disolución inmediata del Parlamento

Gran número de madrileños y de españoles llegados expresar mente de casi todas las provincias se

concentraron al mediodía del domingo en la plaza de Oriente y zonas limítrofes para asistir a los actos

conmemorativos, promovidos por diversas organizaciones, con motivo del segundo aniversario del

fallecimiento del anterior jefe del Estado, generalísimo Francisco Franco.

Pese a la inclemencia del tiempo, ya que Madrid amaneció con lluvia, lluvia que no cesó durante toda la

mañana—más bien, al contrario, arreció durante el tiempo que duraron los actos—, oleadas de personas

que portaban banderas nacionales, de Falange Española de las JONS, la tradicionalista y la de Fuerza

Nueva, así como pancartas, y lucían sobre sus ropas pegatinas e insignias de muy diverso tipo, se

dirigieron desde primeras horas de la mañana hacia la plaza de Oriente. Según fuentes de la Dirección

General de Seguridad, se calcula que 100.000 personas afluyeron a la plaza de Oriente. Los organizadores

aseguran que hubo más de un millón de asistentes. La agencia Cifra habla de 350.000.

En las calles de San Quintín y otras, diversos partidos políticos habían colocado puestos, donde se

vendían insignias, pegatinas, libros y retratos de Franco y de José Antonio. Numerosos jóvenes repartían

octavillas y ejemplares de los periódicos de los grupos políticos a los que pertenecían, y también se

distribuía mucha propaganda de la Fundación Nacional Francisco Franco.

Cuatro puestos de socorro de la Cruz Roja Española, uno de ellos, el más importante, montado ante el

teatro Real, junto a la entrada del Conservatorio, atendieron los casos que se presentaron, casi en su

totalidad lipotimias y "shocks" debidos a enfriamiento, ya que la mañana tuvo temperaturas muy bajas. El

personal adscrito a estos puestos ascendía al centenar, entre médicos, oficiales, ayudantes técnicos

sanitarios y tropa.

La primera parte del acto

La tribuna presidencial, colocada fuera de las proximidades del Palacio de Oriente, al otro lado de la calle

de Bailen, ya que el Palacio había sido declarado, junto con su zona circundante, "´terreno militar", lucía

una gran pancarta con este texto: "Francisco Franco, presente. José Antonio, presente." A esta tribuna

accedieron, entre otras personalidades, la duquesa de Franco y su esposo, el marqués de Villaverde; el ex

ministro y presidente de la Confederación Nacional de Combatientes, don José Antonio Girón de

Velasco; el presidente de Fuerza Nueva, don Blas Pinar López; los ex ministros don José Utrera Molina y

don Joaquín Gutiérrez Cano, teniente general don Carlos Iniesta Cano, don Jesús Suevos, don Juan García

Garres y don Ezequiel Puig MaestroAmado.

El acto se inició, a las doce en punto del mediodía, con la interpretación del himno nacional y una

grabación de las palabras pronunciadas por Franco durante la concentración, en el mismo lugar, de

diciembre de 1970. A través del servicio de megafonía, los asistentes pudieron seguir por los altavoces

todas las incidencias de los actos. La "Oración de los caídos", de SánchezMazas, fue seguida en silencio

por los miles de congregados, los cuales rezaron posteriormente un padrenuestro por Franco, José

Antonio y todos los caídos.

Los asistentes, entre los que se distinguían ex combatientes y miembros de la División Azul y de la

Legión, hacían tremolar sus banderas y aupaban las pancartas con textos como estos: "Ni frente rojo ni

reacción, Frente Nacional de la Juventud" (ésta es una nueva organización surgida en Barcelona), "El

Ferrol del Caudillo, con Blas Pinar", "Franco está con nosotros", "Y si somos fascistas, bueno, ¿y qué?",

etc.

Junto a afiliados a Fuerza Nueva, Falange Española de las JONS, Asociación de Jóvenes Tradicionalistas,

Unión Nacional

Española (grupo de don José Luis Zamanillo, separado de Alianza Popular), Organización Juvenil

Española, Orden Nuevo, Acción Nacional, Hermandad Sacerdotal Española, Confederación Nacional de

Combatientes, Fundación Nacional Francisco Franco y diversas asociaciones católico-tradicionalietas,

había representantes—y muy numerosos—de organizaciones patrióticas y nacionalistas de Francia,

Bélgica, Italia, Portugal, Alemania, países nórdicos y refugiados del "telón de acero", así como de

Iberoamérica: Argentina, Chile. Uruguay, Méjico, etc.

Turno de oradores

El turno de oradores lo inició el presidente provincial de Madrid de Fuerza Nueva, don Javier Alba, quien

pidió en su alocución el cese inmediato del Gobierno Suárez—los asistentes rubricaron estas palabras con

gritos de "Gobierno, dimisión"—, la disolución, por real decreto del Congreso y del Senado, cámaras a las

que acusó de ilegitimidad constitucional y la formación urgente de un Gobierno de unidad nacional.

Habló en segundo lugar el presidente de la Confederación Nacional de Combatientes, don José Antonio

Girón de Velasco, que fue presentado como "el ministro de Franco". El señor Girón recordó al señor

Fernández Cuesta y a otros ausentes, "que hoy se encuentran en Alicante presidiendo los actos

conmemorativos . del fusilamiento de José Antonio". Manifestó que la concentración era un acto de

afirmación nacional y de gratitud y respeto a las figuras de Francisco Franco y de José Antonio. El señor

Girón criticó muy duramente al Gobierno actual y dijo que España es una realidad histórica que no puede

ser fraccionada. Añadió que "la ruina económica y la política de inestabilidad es lo que se les ofrece a los

españoles a cambio de contemplar más banderas rojas y menos nacionales". Terminó diciendo que España

siempre se ha salvado gracias a la unidad de las fuerzas nacionales y abogó por la formación de "un

bloque sólido que reconstruya la unidad y fortaleza de la Patria".

Cerró las intervenciones el presidente de Fuerza Nueva, don Blas Piñar López, quien agradeció la

presencia de las delegaciones extranjeras. Sobre lo que significa para millones de españoles la plaza de

Oriente dijo que "las paredes todavía rezuman el aplauso unánime de las multitudes. Esta es la plaza

mayor del patriotismo, dignidad y decoro nacionales".

Recordó los cuarenta últimos años, en cuyo transcurso la mano de Franco había conseguido una Patria

más justa, más respetada y más rica, y olvidando la España analfabeta y de alpargata, que algunos quieren

volver a resucitar. Calificó a Franco como el "soldado y estadista que remozó una España miserable,

pobre y triste, explotada por los que sellevaron el oro a Rusia y a Méjico". Afirmó que el acto se convertía

en un desagravio, frente a aquellos que escupen la memoria de Franco y ahora se toman la revancha y

contra aquellos que, pudiendo impedirlo, se lo consienten, así como ante "tantos desertores que hoy se

esconden como perros bajo la cama". En otro párrafo de su intervención, el señor Pinar señaló que "hay

que devolver a los trabajadores de España las conquistas de la revolución nacional sindicalista de José

Antonio y la Falange. Vamos a organizamos de verdad y en serio para levantar las banderas gloriosas de

siempre, las banderas de la paz, la religión y el progreso". (Los asistentes corearon estas palabras con los

gritos de "Dios, Patria, Justicia".)

Por su parte, la duquesa de Franco, que fue aclamada por los asistentes, pronunció estas

palabras: "Quiero daros las gracias a todos por vuestra asistencia y por vuestro esfuerzo. ¡Arriba

España!".

El acto, que duró exactamente sesenta minutos, concluyó con la interpretación de los himnos de la

Legión, Infantería, el Oriamendi y el Cara al Sol, que fueron cantados por los asistentes, y el último, con

el brazo en alto. El señor Girón de Velasco pronunció los gritos de Franco y José Antonio, que fueron

contestados por el de "¡Presentes!", junto con los de "España, una, grande y libre" y "Arriba España".

Pese a la lluvia, que caía con especial intensidad, miles de personas se dirigieron, por la calle del

Arenal—se evitó la calle Mayor, donde está ubicado el Gobierno Civil, a petición del señor Girón—,

hacia la puerta del Sol. Allí, ante la Dirección General de Seguridad se cantó de nuevo el Cara al Sol,

como minutos antes lo habían hecho frente al número 1 de la calle del Arenal, finca en la que, en su

cuarto piso, tiene sus oficinas una central obrera marxista vinculada al FRAP. Los manifestantes pidieron

con insistencia que fuera colocada la bandera nacional en el mástil de la Dirección General de Seguridad,

lo que no se consiguió. Efectivos de la Policía Armada (Compañía de Reserva General Antidisturbios)

fueron llevando a la multitud fuera de la puerta del Sol hacia lugares distantes de la DGS. Que sepamos,

no se produjeron incidentes, y durante el tiempo que duró la concentración, los servicios de orden y de

seguridad montados por los organizadores apenas tuvieron que intervenir.

 

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