Miles de personas en la misa vespertina en el Valle de los Caídos     
 
 Ya.    22/11/1977.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Miles de personas en la misa vespertina en el Valle de los Caídos

Asistieron la viuda de Franco, sus hijos, el nieto mayor y otros familiares y ex ministros • La caravana de

coches, que provocó un gran embotellamiento, ocupaba varios kilómetros de longitud • Por la mañana se

ofreció otra misa, convocada por Falange Española de las JONS

El domingo por la tarde se produjo uno de los atascos más impresionantes que se recuerdan en la carretera

de Madrid a La Coruña, provocado por los miles de vehículos—turismos y autocares—que se dirigían,

pese a lo desapacible de la Jornada, toda ella bajo el signo de la lluvia, que cayó de forma pertinaz, al

Valle de los Caídos, en cuya basílica, a las cinco de la tarde, el obispo de Cuenca, monseñor Guerra

Campos, iba a oficiar una misa en el segundo aniversario de la muerte de Franco y en el cuadragésimo

primero del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera.

Según un portavoz de la Guardia Civil de Tráfico, el número de vehículos contabilizados, pese a ser

habilitados todos los carriles posibles, así como los arcenes, supera con muchos todas las previsiones,

pero no pueden dar un cálculo definitivo hasta no tener las cifras oficiales del aforo. Si calculamos que

acudieron al Valle unas cien mil personas y que las estadísticas dan cuatro plazas por coche—los

autocares superaron los dos centenares—, unos veinte mil turismos protagonizaron unas de las "colas"

más largas de la historia del automovilismo español, y después llenaron los amplios estacionamientos y

las vías de acceso al Valle.

A la misa, patrocinada por la Fundación Nacional Francisco Franco, asistieron la señora de Meirás, doña

Carmen Polo de Franco; su hija, la duquesa de Franco; el marqués de Villaverde, el nieto mayor de

Franco, los duques de Cádiz, doña Pilar Franco Bahamonde y otros familiares directos del Caudillo, así

como don Blas Pinar, los ex mi, nistros señores Girón, Oriol, Alvarez Miranda, Cerón Ayuso, Gutiérrez

Cano, etcétera.

Ofició el acto religioso el obispo de Cuenca, monseñor Guerra Campos, quien pronunció una homilía en

la que resaltó las virtudes humanas del anterior jefe del Estado y su labor en pro de España y de la Iglesia.

Al término del acto religioso, ya en la explanada, se cantó el "Cara al sol" y se dieron gritos contra el

Gobierno. El servicio de orden, que funcionó perfectamente, formó una carrera para permitir el paso de

los familiares de Franco y a las distintas personalidades. Doña Carmen y los suyos fueron vitoreados de

forma incesante.

Según informaron a un redactor de YA miembros de la Cruz Roja, unas veinte personas, atendieron en el

Valle las posibles incidencias, que se concretaron en unos cuarenta casos de lipotimia, una mujer que

sufrió fractura de una costilla al caerse por las escalinatas al salir de la basílica y un contusión muy fuerte

de tibia. Las heridos más graves fue, ron trasladados a San Lorenzo de El Escorial. La Cruz Roja

Española puso también en servicio tres ambulancias y un vehículo de mando.

En lo que respecta a accidentes de circulación, alrededor de las cinco de la tarde se produjo un alcance a

la altura del kilómetro 38.500 de la carretera nacional VI, dirección La Coruña, en el que se vieron

implicados siete vehículos, que sufrieron daños de consideración.

Varios miles de personas llegaron a la basílica cuando ya había terminado el acto religioso; es decir,

pasadas las seis y media de la tarde, y todavía en carretera se veía una fila interminable de vehículos que

se dirigían al Valle

Por lo mañana, misa convocada por FE de los JONS

Unas dos mil personas asistieron a una misa, celebrada a las diez de la mañana del domingo, en la basílica

del Valle de loe Caídos "por todos los caídos de nuestra Cruzada", en el cuadragésimo primer aniversario

de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y segundo de Francisco Franco.

La mayoría de los asistentes eran falangistas, muchos de ellos venidos de provincias, convocados por

Falange Española de las JONS y otros grupos afines. Uniformes, banderas, guiones y estandartes

subrayaban el carácter conmemorativo del acto y sus protagonistas.

Coronas de flores—llevadas a pie desde Madrid por grupos que salieron de Puerta de Hierro el sábado por

la noche y llegaron de madrugada al Valle—fueron colocadas sobre las tumbas de José Antonio y de

Franco. Al finalizar la misa, en la que no hubo homilía, las banderas rindieron honores.

Terminado el acto religioso, en la explanada existente ante la basílica, los asistentes se reunieron para

escuchar al dirigente falangista don Antonio Gibello, quien, con un megáfono, leyó un escrito en que

criticó la actual situación política española, llamó cobardes, hipócritas y perjuros a estadistas, gobernantes

y políticos y condenó la acción de los partidos políticos.

Seguidamente, el señor Gibello hizo un llamamiento a la unidad de los falangistas y señaló que hay que

inyectar juventud en FE de las JONS, cuyo propósito es crear un orden nuevo que acabe con las

desigualdades y sea síntesis de autoridad, libertad y justicia. Condenó también el colonialismo económico

y afirmó que hay que acabar con la explotación del hombre por el hombre y lograr la unidad de los

hombres, las clases y las tierras de España.

 

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