Autor: ;Pérez del Toro, Laura. 
   El 18 de julio bajo signo republicano     
 
 El Alcázar.    19/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 30. 

EL 18 DE JULIO BAJO SIGNO REPUBLICANO

• Numerosos explosivos envueltos en banderas de la II República fueron desactivados en diversas

ciudades

• Un comando secuestró a uno de los técnicos de Radio Madrid y asaltó las instalaciones de la S.E.R. en

Pozuelo

• A través de la emisora lanzaron diversos mensajes de contenido republicano

• "DECÍAN QUE TODO LO HACÍAN POR EL PUEBLO, Y ESAS COSAS", declaró la esposa del

técnico secuestrado, retenida, asimismo, como rehén

Mientras en la Moncloa el presidente Suárez hacía un alto en su febril actividad política (informa Europa

Press que no recibió a ninguna personalidad política durante el fin de semana) y la mayor parte de los

titulares ministeriales salían de Madrid con motivo del "puente" festivo, numerosas banderas

republicanas, conectadas a explosivos —si bien falsos en muchos casos— hacían su aparición en diversos

puntos del país.

A pesar de la normalidad aparente, tan recalcada por los medios oficiales de comunicación, éste 18 de

Julio tuvo en ciudades como Madrid, Oviedo, Gijón, Sevilla, Jerez, un claro matiz republicano. Puede

decirse que éste ha sido el día más espectacular que los movimientos antimonárquicos han protagonizado

en los últimos tiempos. El ambiente venía caldeándose desde días anteriores —declaraciones de

representantes de partidos republicanos, bandera con explosivo en el "escalextric" de Vallecas, etc—. El

Ministerio del Interior había cursado, por su parte, a las fuerzas oficiales las instrucciones necesarias para

que fuesen adoptadas especiales medidas de seguridad.

Con todo, la más aparatosa de las acciones fue la realizada poco antes de mediodía en Pozuelo de

Alarcón, donde un técnico de la Cadena S.E.R. fue obligado a punta de pistola por varios individuos a

transmitir una cinta gravada de contenido republicano.

Son las diez y cuarto de la mañana. La emisión de radio Madrid ve interrumpida su programación

habitual; lo que en principio parece ser un fallo técnico, crea un ambiente de inseguridad y desconcierto.

Pronto es detectado el fallo en el centro emisor de Pozuelo de Alarcón y llaman al 091.

Unos minutos antes, sobre las diez de la mañana, en el domicilio de Mario Frigenti penetran cuatro

jóvenes armados con pistolas. Piden a Frigenti que les acompañe a la emisora donde colocarán una cinta y

una bomba. Con la esposa y los hijos, quedan dos de los secuestradores.

—¿Qué le dijeron durante el trayecto a la emisora?

—Hablaron del G.R.A.P.O. e insistieron en que no hiciera tonterías porque mi mujer y mis hijos estaban

vigilados.

—¿Vio usted algo anormal durante el viaje?

—El recorrido lo realizamos en mi coche. Pero noté que nos seguían dos coches más.

Al llegar a la emisora, el guarda jurado, el único que se encontraba allí en aquel momento, se resistió

pero, a punta de pistola cedió a las exigencias de los secuestradores.

«Fue un momento de desconcierto —comenta Mario— porque la cinta que ellos portaban estaba grabada

a otras revoluciones distintas a las que nosotros utilizamos profesionalmente. Entonces, al darse cuenta de

que no se podía recibir el mensaje en antena, me amenazaron de nuevo. Yo traté de convencerles y lo

logré».

—¿Qué pasó después?

—Decían que nos iban a atar a todos. O sea, a Elias, el guarda, a su mujer y su hijo y a mí. Pero nos

metieron en el coche y nos llevaron por la Casa de Campo a salir al Paseo de Extremadura. Finalmente

nos dejaron cerca del cementerio de San Isidro.

—¿Cuánto tiempo transcurrió desde que usted salió de su casa hasta que se vio en libertad?

—Calculo que una hora y cuarto.

HABLA LA ESPOSA

Durante esta hora y cuarto, en el domicilio de Mario Frigenti seguía el drama. Nos habla su esposa.

—¿Cómo se portaron con usted y los niños?

—Normalmente. Me insistieron en que no debía hacer nada raro.

—¿De qué hablaron?

—Sobre política. Decían que todo lo hacían por el pueblo y esas cosas...

—¿Nombraron algún grupo político?

—No. Yo les pregunté pero me dijeron que ya lo sabría después.

La emisión de radio Madrid estuvo cortada durante dos horas. Momentos después de que la Guardia Civil

y la Policía Armada se presentara en el lugar de la emisora en Pozuelo, fueron localizados 54 cartuchos de

Goma2, unos 9 kgs. de dinamita aproximadamente, que fueron desactivados por dos artificieros.

dos «no pararían hasta el exterminio de las bandas fascistas».

En La Coruña hubo de ser desalojado el edificio de la oficina central de correos, a causa de una alarma de

bomba que resultó ser tan solo un reloj estropeado. Los nervios jugaron una mala pasada.

Igualmente, si bien el hecho ocurrió en la noche del domingo, el último avión del servicio del día que

realiza el trayecto Santiago-Madrid, hubo de retrasar su salida en más de cuarenta minutos. Alguien se

había ocupado de anunciar que en el aparato se hallaban diversos explosivos. Comprobado por la Guardia

Civil, el hecho resultó ser falso.

En Vigo en cuatro diferentes puntos fueron halladas banderas republicanas, de las cuales una de ellas

llevaba un paquete que sólo contenía botes vacíos.

En Oviedo y Gijón, aparecieron asimismo diversas banderas acompañadas de artefactos que las Fuerzas

de Orden Público desactivaron o explosionaron, al tiempo qe retiraban numerosa propaganda del

«Grapo».

Sevilla, Jerez y Madrid, entre otras poblaciones, también han contado con la presencia de grupos

extremistas que han colocado banderas republicanas, pero sin artefactos explosivos. En Madrid, varios

coches con megáfonos, reproducían mensajes revolucionarios, idénticos al obligado a emitir por «Radio

Madrid». Los vehículos contenían explosivos.

Mientras el conocido «Rastro» madrileño no extendía sus tenderetes por temores y medidas de precaución

ante diversos grupos de izquierdas, diversos artefactos hacían explosión por toda la península.

La Sede de «Fuerza Nueva», en Málaga, sufrió un atentado reivindicado horas después por el denominado

«movimiento revolucionario «antifascista», el cual aseguró que estos atenta

En los huecos al costado del armario depositaron los explosivos.

Aquí conectaron la cinta que traían grabada.

Honorio FEITO y

Laura P. DEL TORO

(Foto GOMBAU)

 

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