GRAPOS y franquistas celebraron juntos el 18 de julio. El extrañísimo GRAPO ataca de nuevo.. 
 Atentado contra Radio Madrid     
 
 Diario 16.    19/07/1977.  Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 23. 

14/NACIONAL

GRAPOS

El extrañísimo GRAPO ataca de nuevo

Atentado contra Radio Madrid: Ni se oyó ni estalló

MADRID, 19 (D16).—Un comando formado por seis jóvenes grapos, utilizando nueve kilos del

sofisticado explosivo goma2, y portando diversas armas de mano, secuestraron ayer durante más de dos

horas al técnico de Radio Madrid Mario Frígenti, a su mujer y a sus dos hijos, para intentar transmitir

desde esta emisora una cinta magnetofónica grabada con un "mensaje republicano" y volar el centro

transmisor de la Cadena SER.

Sólo consiguieron que los oyentes entendieran algo como "compañeros republicanos". Técnicos de la

Policía Armada desactivaron sin explosionar los nueve kilos de explosivos. Los jóvenes, entre veinte y

veinticinco años de edad, dijeron pertenecer a los Grapos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre

(GRAPO).

Eran poco más de las diez de la mañana de ayer domingo cuando dos chicas jóvenes llamaron al

domicilio propiedad de Mario Frigenti en el barrio de la Elipa en Madrid. Su esposa, Purificación López

Trillo, vio por la mirilla de la puerta a las Jóvenes y pidió a su marido que abriera, pues ella se encontraba

en camisón.

Mario Frígenti se dirigió a la puerta y la abrió. Cuando se quiso dar cuenta de lo que pasaba una tercera

persona que permanecía escondida, un Joven algo mayor que las muchachas, le apuntaba con una pistola.

Al técnico de radiodifusión no le dio tiempo a cerrar la puerta; forcejearon durante unos pocos segundos

y, tras unirse al grupo otro Joven que se encontraba también oculto, entraron en el domicilio de los

señores Frigenti.

El matrimonio y sus dos pequeños hijos se encontraban desde ese momento secuestrados para que los

jóvenes grapos pudieran transmitir, a través de Radio Madrid, una cinta magnetofónica que llevaban

grabada con un "mensaje republicano".

En el domicilio se quedó la mujer de Frigenti con sus dos hijos acompañada de una pareja de grapos. El

resto —había otros dos en la calle— vigilando a Mario Frigenti se dirigieron al centro distribuidor de la

emisora en el pueblo madrileño de Pozuelo. El trayecto desde el barrio de la Elipa a Pozuelo lo hicieron

en un Seat127, M3245V, un Ford Fiesta y en el automóvil del secuestrado.

En el coche los secuestradores dijeron a Mario Frigenti que pertenecían al GRAPO y que no debía temer

por su vida, pues no eran asesinos.

Queremos libertad para el pueblo

Mientras, el comando que se había quedado en su domicilio trató de calmar a los niños, que se habían

asustado al ver las armas. No dijeron a qué grupo pertenecían; "ya se enterará usted —dijeron—; nosotros

queremos libertad para el pueblo, lo mejor para el pueblo". En todo momento, declaró la mujer de

Frigenti a D16, los secuestradores se mostraron correctos, "aunque no me dejaban que fuera a ningún

lugar de la casa sola; también trataron de que los niños no vieran las armas para que no se asustaran".

A unos 20 kilómetros de distancia, el segundo comando llegaba al centro distribuidor de la Cadena SER

en Pozuelo, Mario Frigenti tranquilizó personalmente al guarda que vigila la estación de transmisiones y a

unos familiares que en esos momentos le visitaban.

El pato Donald

El técnico de la Cadena SER colocó la cinta que tenían grabada los militantes del GRAPO en el

magnetófono del centro distribuidor. Al estar la cinta magnetofónica grabada a velocidad de aficionados y

el magnetófono sólo reproducía a mayor velocidad, el mensaje del GRAPO no fue audible para los

oyentes de la emisora. "Era como si hablara el pato Donald", declaró Mario Frigenti. Cierto, los oyentes

de Radio Madrid sólo alcanzaron a entender algo como "compañeros republicanos" al fondo de la emisión

normal, que apenas por los ruidos se oía.

En el domicilio de Mario Frigenti la pareja de grapos se empezaron a poner nerviosos. Habían quedado en

que sus compañeros les llamarían diez minutos después de que se hubiera emitido la cinta. Como, no

recibían la llamada se pusieron a asomarse a las ventanas con muestras de gran intranquilidad.

Sesenta paquetes de goma2

En Pozuelo, los grapos decidieron minar de explosivos las instalaciones radiofónicas. Sesenta paquetes de

goma2, marca Explosivos Riotinto, fueron colocados entre dos grandes emisores y un mezclador de

potencia. Si hubieran estallado las cargas, del centro distribuidor de Radio Madrid sólo hubieran quedado

las cenizas. Pero la goma2 no hizo explosión.

Antes de que los grapos sacaran de la maleta los numerosos paquetes explosivos, y al ver que no podían

emitir "el mensaje republicano", los empleados del centro distribuidor temieron por sus vidas. Pasados

estos momentos de incertidumbre, los secuestradores abandonaron la estación de Pozuelo, llevándose

como rehenes a todos los empleados.

Vueltas sin rumbo

Durante unos minutos, el comando del GRAPO con los secuestrados dieron vueltas por Madrid sin rumbo

determinado hasta que llegaron al paseo de Extremadura en su cruce con la M30. No lejos del lugar, en un

descampado, dejaron a Mario Frigenti, al guarda y a sus familiares, con la recomendación de que andarán

durante cinco minutos.

El técnico de Radio Madrid logró convencer a los grapos de que no les hicieran andar, pues no había

ningún teléfono por las inmediaciones. Poco después, serían las doce y veinte de la mañana, Mario

Frigenti telefoneó a su domicilio. Su esposa le comunicó que todos estaban bien y que el comando que los

custodiaba ya había recibido la orden de irse. A continuación llamaron a la dirección de Radio Madrid, a

la Policía y a la Guardia Civil.

A los pocos minutos, las fuerzas policiales se personaron en Pozuelo y empezaron los trabajos de

desactivación de los explosivos, que estaban unidos por un mecanismo de tiempo que contro1aba la

detonación. El equipo de la Policía Armada que realizó este trabajo fue el mismo que desactivó el jueves

la bomba colocada en el Puente de Vallecas. Según e1 Gobierno Civil, en.el desarrollo de la. operación se

comprobó que el reloj detonador marcaba la última etapa de diez minutos, lo que dificultó y a la vez

aceleró la maniobra de desactivación.

Según declararon los artificieros, el dispositivo era muy sofisticado y estaba realizado por expertos, que

por otro lado, no sabían que los magnetófonos profesionales emiten a velocidades distintas que los de

aficionados.

Los secuestradores dejaron olvidada en el centro distribuidor de Radio Madrid la cinta del "mensaje

republicano" y la caja. Al parecer, tanto la cinta como la caja contienen huellas dactilares, por lo que han

sido trasladadas a la DGS.

El mensaje, repetido desde automóviles

A lo largo del día, fueron encontrados en Madrid algunos vehículos con magnetófonos a "cassette", que

reproducían a través de altavoces colocados en el techo, idéntico mensaje al obligado a emitir por

miembros del GRAPO en Radio Madrid, según informaron fuentes del Gobierno Civil.

Adheridos al aparato había paquetes con conexiones eléctricas y rótulos que decían "atención,

explosivos". En la mayoría de los casos —según las mismas fuentes—, el artefacto era falso. Artificieros

de la Po1icía gubernativa desactivaron, los explosivos que resultaron reales..

"A quienes hayan sido"

Todos los empleados de Radio Madrid redactaron ayer una "carta abiera, a quienes hayan sido" los

autores del atentado frustrado contra el centro emisor de la Cadena SER, instalado en Pozuelo. "En esta

ocasión —dicen— vuestros objetivos hemos sido nosotros, porque un atentado contra cualquiera de

nuestras instalaciones, no es sino atentar contra nuestras familias y contra quienes honradamente,

trabajando cada día, nos ganamos el sustento y, sinceramente, no nos merecemos esta traición, por

trabajadores y por demócratas."

"A vosotros —sigue diciendo la carta— nos dirigimos en esta carta abierta. A vosotros, porque en esas

acciones habéis demostrado ser seres incalificables por indeseables y por antitodo."

Después de decir que están al servicio de la verdad cuantos empleados son en Radio Madrid se preguntan:

"¿A quiénes les interesa hacer callar nuestras voces?... Pero aquí estamos y aquí seguiremos hasta que nos

dejen y en la misma línea: la defensa de la verdad por encima de todo."

 

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