La GRAPO, probables autores de la ofensiva terrorista. 
 La cedena de explosiones afectó, sobre todo, a edificios oficiales     
 
 ABC.    30/09/1982.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

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NACIONAL

JUEVES 30-9-82

Los GRAPO, probables autores de la ofensiva terrorista

La cadena de explosiones afectó, sobre todo, a edificios oficiales

MADRID. Un grupo terrorista, presumiblemente el GRAPO, desencadenó en la madrugada de ayer una

oleada terrorista extraordinariamente extensa, aunque, por fortuna, de escasa intensidad en una gran parte

del territorio español.

A lo largo de cuatro horas —entre la una y las cinco de la madrugada—, con escasos Intervalos de

tiempo, estallaron cerca de veinte artefactos en numerosas ciudades de España: Barcelona, Matará,

Valencia, Sevilla, Córdoba, Vigo, León y Oviedo. En algunas capitales —como Madrid— los artificieros

de la Policía consiguieron desactivar las bombas antes que hicieran explosión.

Los explosivos eran de características casi idénticas: habran sido fabricados artesanal-mente con pólvora

prensada y tenían escasa potencia. Los atentados iban dirigidos de manera especial a las Delegaciones de

los distintos Ministerios, Oficinas de Empleo y empresas hidroeléctricas, y ocasionaron daños materiales

de escasa consideración.

Tanto por las zonas afectadas, como por el momento y el tipo de explosivos empleado, los expertos

policiales atribuyen la cadena de actos terroristas a los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de

Octubre (GRAPO), que intentarían desencadenar una «estrategia de tensión» para perturbar en lo posible

el desarrollo de las elecciones generales del 28 de octubre.

El ministro del Interior, Juan José Rosón, declaró ayer que «las informaciones de que disponen los

Cuerpos de Seguridad inducen a pensar que estas explosiones están en conexión con el proceso

electoral».

Los GRAPO han desarrollado, como se sabe, una actividad especialmente virulenta durante toda la

transición, perpetrando sus acciones en los momentos social y políticamente más conflictivos. Los

orígenes y mecanismos de este pequeño, pero violento, grupo terrorista no son del todo conocidos, pese a

que las Fuerzas de Seguridad han desmantelado en numerosas ocasiones, y casi por completo, la

organización. Casi todos sus lideres históricos han muerto en enfrentamientos armados con la Policía y la

mayoría de sus pistoleros están en prisión. Sin embargo, comandos terroristas continúan actuando en tos

momentos más críticos para la consolidación democrática en España. Las ciudades afectadas por la oleada

de atentados se encuadran dentro de los escenarios habituales que constituyen la peculiar geografía del

terror «acotada» por los GRAPOS: Madrid, Barcelona (y otras ciudades catalanas), Andalucía (y

especialmente Sevilla), Galicia y León. También el momento» y la situación elegida para la nueva

irrupción terrorista parecen responder a la estrategia de tensión de estos grupos, que se han distinguido

siempre por la más rígida ortodoxia en seguimiento estricto de los manuales del terrorismo internacional.

UN MUERTO EN CASTELLÓN

La serie de atentados se inició el martes, en Castellón, donde un hombre resultó muerto al hacer explosión

una bomba junto a un transformador de la Compañía Hidroeléctrica. Sin embargo, no se descarta que el

siniestro prólogo terrorista lo constituyera la voladura de una boya de la compañía CAMPSA en la costa

catalana, el pasado domingo, aunque la autoría de esta acción podría corresponder a la organización

independentista catalana Tierra Lliure, grupo terrorista igualmente muy poco conocido. Según fuentes de

CAMPSA, el pasado domingo desapareció una boya de amarre y descarga de los barcos, situada a unos

1.300 metros de la costa, cerca de Badalona, boya que fue encontrada unas horas más tarde a 30 metros

de profundidad. Se apreciaba en ella una rotura probablemente producida por una explosión. Las

operaciones de descarga de fuel quedaron interrumpidas, aunque la tubería submarina que parte de la

boya y comunica con los depósitos de CAMPSA en Badalona «está completamente intacta y no se ha

producido el más mínimo derrame de crudo», pese a lo publicado ayer en algún medio de comunicación.

Las cifras de pérdidas manejadas en el citado medio de comunicación (2.500 millones de pesetas)

tampoco parecen responder a la realidad. El coste de la instalación completa de la boya —indicaron al A

. B . C fuentes de CAMPSA— fue de 450 millones, doscientos de los cuales era el precio de la boya. Las

mismas fuentes indicaron que en ningún caso se ha producido ni puede producirse desabastecimiento en

la zona.

La cadena de explosivos de la pasada madrugada, planificada con siniestra habilidad, se inició en

Valencia alrededor de la una y media, con la explosión de un artefacto de pólvora prensada y escasa

potencia, en la fachada principal de las oficinas de Hidroeléctrica Española. La bomba había sido

depositada en una bolsa de basura y causó daños de escasa consideración en los ventanales y en la

fachada del edificio.

Casi a la misma hora estallaban otros dos artefactos en sendos edificios oficiales de la localidad

barcelonesa de Mataró. El primero afectó al edificio de los Juzgados, y el segundo, a la Cámara de la

Propiedad. Ambos habían sido colocados en el suelo, cerca de las puertas de entrada, y produjeron

escasos daños materiales.

Muy pocos minutos después hicieron explosión otras dos bombas en Barcelona. Una estalló en las

inmediaciones de la fábrica de Lípidos Ibéricos, y dañó la puerta metálica de entrada. La otra hizo

explosión media hora más tarde, ante el edificio de Standard Eléctrica. El impacto afectó a la puerta de

entrada al «parking» y a los cristales del edificio.

Una hora más tarde —entre las 2,40 y 2,50— estallaron otros dos artefactos en la capital catalana. Los

objetivos eran en este caso una Oficina de Recaudación de Hacienda y las instalaciones del Instituto

Nacional del Empleo.

También en Tarragona estallaron dos bombas de escasa potencia: una en la Oficina de Recaudación de la

Diputación Provincial y la otra en una Oficina de Empleo.

BOMBAS EN ANDALUCÍA

Dos ciudades andaluzas —Sevilla y Córdoba— sufrieron también los efectos de la ola terrorista. En

Sevilla, un artefacto estalló hacia las tres de la madrugada, junto a una ventana del edificio de la

Delegación de Hacienda. La bomba era también de pólvora prensada y ocasionó daños en los cristales de

los edificios cercanos y en algunos automóviles aparcados en las inmediaciones.

Un segundo artefacto, de idénticas características, fue localizado y explosionado por artificieros de la

Policía, hacia las diez de la mañana, ante la Delegación de Servicios Sociales de la Junta de Andalucía.

En Córdoba, la actividad terrorista afectó a una Oficina de Empleo, donde estalló un artefacto hacia las

tres de la madrugada.

En León, otro escenario tradicional de las actuaciones de los GRAPO, hicieron explosión dos artefactos a

las cinco de la madrugada, en las Delegaciones de los Ministerios de Sanidad y Obras Públicas. Pocos

minutos antes había estallado otra pequeña bomba en la Delegación de Trabajo de Oviedo. Y, casi

simultáneamente, una Oficina de Empleo de Vigo resultaba dañada por otro petardo de fabricación

artesanal, como casi todos los anteriores.

 

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