Autor: Urbano, Pilar. 
 Elecciones 82: Preparativos de la campaña. 
 Fraga, ante el espejo     
 
 ABC.    30/09/1982.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

JUEVES 30-9-82

Hilo directo

Fraga, ante el espejo

«Panzer Fraga» ha entrado en acción. Anteanoche le vimos en la «tele», dominando el medio, haciendo

malabarismos de memoria erudita, abatiendo preguntas gruesas como murallones, con la artillería pesada

de su contundente verbo... irreplicabíe. No hay que ser muy agudo para entrever y entrescuchar que el

verdadero mensaje-Fraga tiene dos contenidos pétreos: «orden y seguridad». Se proclamó católico, se

definió liberal conservador, y entre chistes y citas históricas dejó en la pantalla varías rotundas pinceladas

que a no pocos llamaron la atención: «reformar la Constitución es mejor que romperla»; «frente al

terrorismo, ¿por qué no, llegado el caso, utilizar el estado de excepción?»; intervención militar, «¿qué otra

cosa mejor tiene que hacer el Ejército en tiempos de paz, cuando no haya problemas con el exterior y sí

los hay en el interior?», aunque puntualizó que esto sería en un caso extremo. No negó que él pretendía

«meter en el sistema democrático» a toda la derecha, con cuyos votos cuenta.

Ayer por la mañana fui a verle, cuando en el cine Carlos III, ante 1.500 personas —(Fraga rebosador!—

presentaba una eminente candidatura para el Congreso por Madrid, «rompeolas de España». Sabe que el

triunfo socialista está todavía en el tejado, y lo está porque sigue en su «top secret» el voto durmiente e

indeciso. Por ello, con arrojo de guerrero que ya a intentar ganar, pidió a su público «trabajo para

recolectar el voto-abeja de cien aquí, cincuenta allá... Todos somos pocos. La tarea es inmensa, pero no

nos asusta... Hay listillos que nos dicen: "Esperen ustedes... y que se estrellen los otros." ¡No! No

queremos esperar!» El sabe que es su último tren. El cree aún que en esta España, que sí ha cambiado de

piel y de Rh, se puede ganar desde la derecha. El tiene cincuenta y nueve años y está dispuesto a quemar

todo su barril de pólvora en esta última batalla..., «porque no queremos que se eche un sudario sobre los

escombros que van quedando de España». Ovaciones, vítores, clamores...

Venía yo hacia el periódico, pensando si Fraga se mira o no al espejo. Con ganas de saber ¿él cómo se ve?

Y hete aquí que en mi mesa encuentro dos nuevos libros suyos. Abro «España, entre dos modelos de

sociedad», ya muy al final. Y, miren por dónde: «Cómo me veo a mí mismo: Soy un hombre con buena

salud y notable vitalidad; abundante energía física y moral; disponible para un trabajo intenso, continuo y

bastante organizado. Soy un hombre de pueblo y del pueblo. Persona con preocupaciones intelectuales y

morales y bastante vida interior...» «Humano, no sé sí demasiado. Simpatizo y me compadezco

fácilmente. Propendo a confiarme, a veces demasiado. Me fastidian la mentira, la doblez, la cobardía, el

oportunismo...» Quizás, cuando dibujó este autorretrato, no sabía qué extraños compañeros de camino le

iba a deparar «e! oportunismo político» de ciertos personajes que, después de romper la UCD, dieron

portazo y... «¡ahí queda eso!» Sigue Fraga mirándose al espejo: «Franqueza, generosidad, honradez. La

vida sólo se justifica en algún tipo de servicio... Como muy de prisa y algo más de la cuenta. Duermo

muy bien. Soy mejor amigo que enemigo. Me gusta el mar, la montaña, el desierto; persigo los horizontes

amplios. Me gustaría morir dejando hecha una obra duradera, aunque todo es caduco... Tengo ansias de

eternidad.» Y una confesión final, con verso de Rubén Darío: «Me arranco, palpitante, la saeta que me

lanzan los siete pecados capitales».— Pilar URBANO.

 

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