Autor: López Sancho, Lorenzo (ISIDRO). 
   El voto clarificador     
 
 ABC.    30/10/1982.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

OPINIÓN

SÁBADO 30-10-82

Planetario

El voto clarificador

Por lo menos hay ahora dos cosas que están claras: que las encuestas, aunque puedan a veces ser

manipuladas como cualquier otra información, funcionan, y que el pueblo ha impuesto la sanción

reprobadora de su desvío al grupo de pequeños líderes políticos que desde que iniciaron la operación de

acoso y derribo de su propio líder en 1980 no han vacilado en dar el bochornoso espectáculo de su

desunión, de sus cabildeos personalistas, de su interés por las posiciones personales y desinterés por las

cosas de España. No ha sido el PSOE quien los ha barrido. Ha sido el pueblo.

Ante la inminencia de la cornada que se pre-dibujaba en las encuestas, los pequeños líderes, incapaces de

renunciar a sus camarillas, chalaneos y defecciones, se han estado llevando las manos ante los ojos para

repetir poco más o menos el verso torquiano ante la cogida y muerte de Sánchez Megías, «que no quiero

verlo, que no quiero verlo». Et voto popular les ha apartado esas manos crispadas de vanidad y torpeza y

les ha puesto ante los ojos que tas encuestas que no querían ver decían verdad. Ahí están despanzurrados

en la arena por el desvío de cinco millones de ciudadanos de tos más de seis que les habían votado en

1979.

Quien ahora quiera decir que e) electorado ha hecho un movimiento pendular, como en otras ocasiones ya

históricas, o traía de engañarse o trata de engañarnos. Al distribuir esos cinco millones entre los

socialistas y Fraga, que es el gran ganador de la jornada, no ha hecho sino eterificar sus deseos. Los que

quieren una política progresista, de cambio, se han alineado junto a Felipe González; quienes todavía

prefieren ciertos valores tradicionales y además seguridad y autoridad

han levantado a Fraga en el podio de sus votos.

Al mismo tiempo, la recusación de las nostalgias totalitarias, de las agresivas exacerbaciones golpistas es

rotunda. El pueblo más que votar por socialismo o por conservadurismo franquistas ha votado con

decisión por democracia y por Corona. La mayor participación en los comicios proclama

inequívocamente esa voluntad popular. Nadie está justificado para salvar a España porque el jueves ha

demostrado que sabe salvarse sola. Por primera vez da a un Gobierno esa mayoría absoluta sin la cual los

consensos, las concesiones y pactos, las desviaciones pragmáticas ante las imposibilidades doctrinales nos

han mantenido en crisis de autoridad, en debilidad bochornosa para con los enemigos de la paz y la

convivencia.

Y está claro también ahora que Fraga ha hecho el avance más espectacular comparativamente y, poco más

o menos, en escaños, lo que consuma la bipolaridad que el centrismo, convirtiéndose en una especie de

duelo a la gaucha —dos hombres metidos en un saco y con el facón en la mano—, no sólo no podía

impedir, sino que ha propiciado y ésa es su gran responsabilidad.

Ahora el PSOE, vencedor lo mismo que en Francia gracias a la división suicida del centro y la derecha, se

enfrenta ante su propia y enorme responsabilidad. Tiene que elegir entre una política de partido y una

política nacional. No se dice que una política de Estado, porque ahí, precisamente ahí, va a estar su mayor

dificultad: el punto donde los senderos se bifurcan y es dudoso cuál de ellos conduce a la salida de la

crisis.— Lorenzo LÓPEZ SANCHO

 

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