Elecciones 82. 
 De Isidoro a presidente del Gobierno     
 
 ABC.    30/10/1982.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

SÁBADO 30-10-82

NACIONAL ELECCIONES/82, ABC/31

De «Isidoro» a presidente del Gobierno.

SIN duda, pocos supusieron en 1974, próximo ya el fin del régimen de Franco, que aquel joven abogado

laboralista sevillano, Felipe González Márquez, que accedía por elección en Suresnes (Francia), desde la

clandestinidad española, a la Secretaría del PSOE, sería exactamente ocho años después el primer

presidente socialista de un Gobierno español. Después de un paréntesis de clandestinidad de treinta y siete

años y tres de lucha abierta en los frentes, el PSOE inaugura, de la mano de «Isidoro» —nombre que

sintetiza la lucha oculta de «Felipe» contra Franco—, una etapa que él mismo ha definido, sin mayores

precisiones de concreción realista, como de «cambio». De Sevilla ( Heliópolis ) a Madrid ( Moncloa ),

pasando por Suresnes ( Francia ): tal es la trayectoria vital, política y humana de Felipe González

Márquez, cubierta en cuarenta años.

Felipe González Márquez nació en el barrio sevillano de Heliópolis el 5 de marzo de 1942, hijo de un

frustrado emigrante —Felipe González— que, de paso para América en 1929, cortó su ruta de aquel

exilio laboral para afincarse en Palma del Río, donde contrajo matrimonio con Juana Márquez, onubense.

Felipe González padre, montañés, era un experto criador de ganado vacuno, y en la explotación de un

negocio de esta clase transmitió a su hijo Felipe su pericia, que posteriormente éste explotaría como

experiencia social. El ganadero se libró de la guerra civil gracias a la viuda del Algabeño, torero que

mandaba una unidad de equipo de Llano.

Felipe hijo ingresó como alumno del colegio de los claretianos, donde se comportó como niño normal y

estudiante medio, hasta que surgió la primera dificultad de adaptación: a los quince años los profesores no

le dejaban tener novia y cambió el colegio por el Instituto. En 1956 aprovechó para sus primeras

experiencias de lector «avanzado» el insomnio que le producía una dolencia asmática: leía a Van

derMeersch y Thomas Mann. Al no lograr el aprobado en el preuniversitario, repite curso y se cambia a

Letras. En aquellos años surge su primer amor en Palma del Río: Concha Romero, que influye mucho en

su vida, pero que no cuaja en matrimonio. Años después lo contraería con Carmen Romero —sin

parentesco con la anterior—, que le ha dado tres hijos, y con la que ha compartido la lucha sindical y

política en la misma área ideológica, y que, por cierto, ante la perspectiva de su acceso a la Moncloa, ha

declarado en ocasiones que no se ve como primera dama y que irán «prácticamente con lo puesto, como

queremos salir».

En 1960 nace la crisis religiosa, que primero intenta el joven saldar con una intensa práctica, y por fin

resuelve en el agnosticismo respetuoso con la religión. Lo cual no obsta para que intervenga activamente

en el movimiento de las JOC. Con el aire de aquellos años —certera o erróneamente— le vio dieciséis

después Enrique Tierno en su primer contacto con motivo de la institución de la llamada «Ptatajunta» —a

cuya integración del PSOE se opuso Felipe González para mantener la independencia del partido—, y

unido con el que sería su inseparable, Alfonso Guerra: «Juntos o por separado, me daban la

idea de colegiales... que, pese a su mucho talento, salían de su casa todas las mañanas, mirando con

recelo, después de haberse despedido de sus padres, con los cromos firmemente asidos en la mano,

dispuestos a cambiarlos ventajosamente con la banda rival, antes de convertirse en indios sioux o

corsarios.» Sentimiento ahondado por él mismo al comprobar «cómo sin perder el don de la conciencia

lúdica de la infancia, intervenían sobresaliendo del nivel medio del Parlamento».

Universitario «tránsfuga» de Filosofía y Letras a Derecho, concibe su trayectoria de contestación política

previos sus contactos con un viejo político decista y catedrático que en aquellos tiempos mantenía en la

Universidad la oposición juvenil al régimen de Franco: Manuel Giménez Fernández. En 1963 contribuyó

a liquidar el SEU en Sevilla, y por fin cristaliza su opción política en el socialismo durante su

permanencia en curso completo en la Universidad Católica de Lovaina. Pasa después rutinariamente la

etapa de estudiante en filas con la Milicia Universitaria, alcanzando la estrella de alférez tras las prácticas

reglamentarias en Cáceres.

El año 1968 es el decisivo de la lucha política, iniciada en el despacho de abogado laboralista y traspasada

sin ese disfraz, pero sí con el del «apodo» de guerra «Isidoro», en 1969 como representante del Interior

del socialismo exiliado en Francia, en cuya calidad comenzó sus contactos en aquel país. Poco después

contrajo matrimonio.

A partir de esa fecha, la vida política de Felipe González transcurre vertiginosamente, sobre todo desde-

el Congreso de Toulouse (1970); en 1971 sufre su primera detención; en 1972 termina su pugna con

Llopis por el control del partido, con la derrota de éste, que no asiste al Congreso de aquel año, y en el

que con asistencia de un miembro de la Internacional Felipe González es designado para integrar la

Ejecutiva con Múgica, Redondo, Castellanos, Galeote, Guerra, Jimeno, Carmen García Bloise y

Fernández Gutiérrez, Ejecutiva cuya misión puede concretarse en el convencimiento a la Internacional de

que la representación socialista española radicaba en ella.

Octubre de 1974 es ya el inicio de una nueva era: el Congreso de Suresnes, donde accede a la Secretaría

General con la oposición inicial de Múgica y Castellanos, a la que ambos renuncian luego, si bien

manteniendo éste, «in saecula», la postura crítica. En aquel mismo mes fue detenido y puesto a

disposición judicial: quedó inmediatamente en libertad.

En 1975 se trasladó a vivir a Madrid; aún no había muerto Franco. Desde entonces, su biografía es ya

conocida. Se ha desarrollado a la luz del día, en el Parlamento a través de dos legislaturas, en las que

podría señalarse, como punto cumbre, la moción de censura a Adolfo Suárez, que no prosperó. La revista

«Blanco y Negro» le designó dos años consecutivos el mejor y más conocido político del año, por

consulta popular, seguido a un punto de distancia por Manuel Fraga, su principal contrincante en la

reciente confrontación electoral.

La misma revista trazó esta semblanza del nuevo presidente del Gobierno, Felipe González Márquez:

Rasgos físicos: Mirada penetrante, labios prominentes, especial gracejo en el hablar; muy atractivo,

aunque algo tosco.

Carácter: Equilibrado y a la vez vehemente.

Principal virtud: Su gran intuición para reaccionar en cada momento de la forma más conveniente.

Principal defecto: Su exceso de confianza en las personas que le rodean.

Definición ideológica: Socialista democrático de raíz marxista. (Su marxismo y el del PSOE han sido uno

de los puntos clave de esta definición en trance, al menos externo, de autorrevisión.)

Colaborador del que no prescindiría nunca; Alfonso Guerra.

Vocaciones frustradas: Agricultura y enseñanza.

 

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