Autor: Carrascal Rodríguez, José María. 
 Elecciones 82. El eco exterior de los comicios. Moscú contempla con interés la actitud socialista ante la Alianza Atlántica. 
 Proseguirá el respaldo de Washington al proceso democrático     
 
 ABC.    30/10/1982.  Página: 33. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

SÁBADO 30-10-82

NACIONAL / ELECCIONES 82

El eco exterior de los comicios.

Moscú contempla con interés la actitud socialista ante la Alianza Atlántica.

Proseguirá el respaldo de Washington al proceso democrático.

La agencia oficial soviética Tras —según Informa nuestro enviado especial en Moscú, Jorge Sendalt»—

subrayó ayer la victoria «convincente» del PSOE en las elecciones legislativas. Las primeras reacciones

son de moderación y prudencia, aunque no se oculta el Interés con que se contempla la actitud socialista

ante ¡a OTAN. Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Madrid, Terence Todman, envió una

carta a Felipe González ofreciendo al futuro Gobierno «la plena y continua amistad y cooperación del

Gobierno y del pueblo de los Estados Unidos».

NUEVA YORK (José María Carrascal, corresponsal). Todos los medios de comunicación

norteamericanos se hacen eco de la «impresionante victoria socialista en España» y del «considerable

éxito de Alianza Popular» («New York Times»). Se esperaba verles en cabeza, pero no tan destacados.

Como razones se dan el desmoronamiento del centro, el retroceso comunista y, sobre todo, la

popularidad de ambos líderes. «Ha sido una campaña más en torno a dos personalidades muy distintas

que en torno a unos temas —es cribe J. W. Apple en el "Times"—. La derecha trató de sugerir que Mr.

González no estaba maduro para gobernar España y que se radicalizaría en el cargo, mientras la izquierda

trató de sugerir que Mr. Fraga es demasiado autoritario para confiarle el Poder.»

En cualquier otro país de Europa occidental, el vuelco que han traído las elecciones españolas tendría sólo

una importancia relativa. Que los socialistas entren en el Poder está ocurriendo ahí unas elecciones sí y

otras no. Pero dadas las peculiaridades españolas, el cambio toma una especial importancia y despierta en

estos comentaristas una curiosidad casi morbosa, preñada de incertidumbre. Por si no hubiese una historia

trágica que recordar, hay unos recientes intentos de golpe que chequear. De ahí que todas las

informaciones terminen en interrogante.

«CALMA» EN WASHINGTON

Es una inquietud que al menos hacia afuera no exterioriza Washington. La Administración Reagan exhibe

calma, confianza e incluso satisfacción ante las noticias que llegan de Madrid. Mientras el presidente anda

por el Oeste completamente sumergido en las elecciones del 2 de noviembre, el Departamento de Estado

celebra el «masivo endose del pueblo español al proceso democrático, que continuamos apoyando sin

reservas», y tras enviar las felicitaciones de rigor a los vencedores, expresa «la confianza en poder

colaborar con el nuevo Gobierno, y continuar las excelentes relaciones entre los dos países».

Pero bajo esta calma hay inquietud. Inquietud porque prácticamente ningún alto funcionario de la

Embajada USA en Madrid tiene estrechas relaciones con los líderes socialistas españoles. Inquietud por lo

que se considera inexperiencia de esos líderes. E inquietud ante sus propósitos. «Todo lo que produce el

proceso democrático es bueno y podremos colaborar con ello —se dice en el Departamento de Estado—.

Pero habrá tambien que esperar a ver cómo el nuevo Gobierno español plantea su política exterior.»

Los primeros indicios no son demasiado optimistas, al menos vistos desde aquí. «Felipe González ha

extendido la mano a su rival, pero no al Oeste.» Así caracterizó la emisora CBS la primera declaración

de) futuro «premier» español. La actitud de los socialistas hacia la OTAN tiene obligatoriamente que traer

aquí preocupaciones, a las que se une sus propósitos de renegociar el último Convenio hispa

norteamericano.

GIBRALTAR

Et que Felipe González haya abordado de entrada el tema Gibraltar ha sorprendido, sobre todo, en la

ONU, foro de ese contencioso. Aunque los veteranos creen adivinar las razones: «Posiblemente trata de

usar Gibraltar como ariete y escudo contra la OTAN —me dice un diplomático europeo—, con el

razonamiento: ya que la OTAN no nos devuelve Gibraltar, no podemos estar en ella. Dado lo emocional

de ese tema para los españoles, tal actitud encontraría aceptación entre ustedes.»

«Pero es una estrategia con sus riesgos —escucho al corresponsal del «Stuttgarter Zeitung», trasladado

recientemente desde Bruselas—. Puede que el ingresar en la OTAN no traiga la inmediata entrada de

España en el Mercado Común. Pero sin estar en la OTAN le será prácticamente imposible ingresar en el

Mercado Común.»

Poniéndose la venda antes de recibir la pedrada, los socialistas españoles tratan ya de compensar el

distanciamiento con la comunidad occidental con una aproximación a Ibero América, también un tema

emocional en ese país. Lo curioso es que de confirmarse este escenario —cosa todavía por ver— traería a

su política exterior ecos de la de cCastilla.

LA COLONIA ESPAÑOLA

La colonia española en Nueva York siguió el recuento electoral en la Casa de España, a través de las

noticias que iban llegando por distintos medios. Allí se reunieron desde el emigrante al embajador Piniés,

pasando por personalidades de la España un día en el exilio, como el profesor González López, diputado

en la República, y el hijo del historiador Sánchez Albornoz, profesor en la Universidad de Colombia.

El decantarse los resultados desde el primer momento no restó emoción a la espera. La inmensa mayoría

parecía satisfecha al final. «Se han clarificado los campos», era el comentario más extendido. ¿Con

peligro de polarización? Curiosamente, los que menos parecían temerlo eran los supervivientes de la

tragedia del 36. «Las circunstancias son muy otras —decían—. Entonces los principales partidos se

distanciaban, en vez de converger, como ha pasado en los últimos años. Por otra parte, el espectro social

español es hoy muy otro.»

 

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