Autor: Perner, Ana. 
 Elecciones de 1982. El eco exteruior de los comicios. Con el relevo en la RFA de la socialdemocracia y la derrota centrista en España. 
 Las relaciones hispano-germanas, bajo la influencia de los cambios     
 
 ABC.    30/10/1982.  Página: 36. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

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NACIONAL/ELECCIONES-82

El eco exterior de los comicios

Con el relevo en la RFA de la socialdemocracia y la derrota centrista en España

Las relaciones hispano-germanas, bajo la influencia de los cambios

BONN {Ana Pernee, corresponsal). El Gobierno federal alemán no puede entrar en valoraciones u

opiniones sobre los resultados de las elecciones celebradas en España. Ni el portavoz gubernamental,

señor Stolze, ni el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, señor Paschke, han comentado sobre la

reacción de su Gobierno y de su Ministerio. Esta práctica suele ser normal y se basa en el hecho de que un

cambio de Gobierno, por alternancia del Poder, no tiene por qué influir en las relaciones bilaterales.

Sin embargo, al margen del lenguaje diplomático, es evidente que las relaciones entre España y la

República Federal estarán a partir de ahora influidas por los cambios. Pero no sólo por el relevo en la

Moncloa, sino también por el que hubo aquí en Bonn hace unas semanas. El mismo Felipe González

declaró en Wiesbaden, el pasado mes de agosto, que si la socialdemocracia alemana era obligada a salir

del Gobierno, las relaciones con un entonces hipotético Gobierno socialista en España serían diferentes.

Se podrán argumentar que las relaciones germano-francesas no van a experimentar variación, con un

Gobierno cristianodemócrata aquí y con uno socialista en Francia. Pero son casos distintos, ya que las

razones de Estado, la Historia y la vecindad juegan un importante papel entre Francia y Alemania. Hay

que añadir que el Gobierno socialdemócrata de Schmidt exageró, si así podemos llamarle, la «entente»

franco-germana, helmut Schmidt, además, congeniaba mucho más con Giscard que con Mitterrand.

EL CANCILLER IDEAL

No es que Felipe González iba a entenderse tanto con Helmut Schmidt como con Willy Brandt, el

«canciller ideal» para un Gobierno socialista en España. Pero es cierto que con Helmut Kohl el

entendimiento será más difícil. Pensamos que en el nuevo Gobierno federal alemán hay una gran

influencia del CSU, de Franz Joseph Strauss. El Ministerio del Interior está en manos de Zimmermann,

gran asociado del líder bávaro. Tanto este ministro como otros del CSU han participado en anteriores

campañas con el eslogan «Libertad o socialismo». Es lógico que esa dialéctica electoral no valga para las

relaciones con países gobernados por socialistas. El Ministerio de Asuntos Exteriores, donde sigue el

señor Genscher, ya se encargará de pulir cualquier intransigencia. Pero no hará falta, ya que en la

República Federal por encima de las relaciones intergubernamentales prevalecen siempre los vínculos

interestatales. No conviene, sin embargo, infravalorar a un futuro Gobierno federal alemán, con Strauss

como vicecanciller y, además, ministro de Asuntos Exteriores. Es la ambición del líder bávaro si los

liberales no logran escaños en el próximo Bundestag. Esa posibilidad, que se baraja dentro del juego

político de Bonn, podría repercutir en las hasta ahora suaves relaciones entre Madrid y Bonn. Lo que no

van a cambiar, e incluso se reforzarán, son tas relaciones entre el SPD y el PSOE. La reacción del jefe del

Partido Social-demócrata, Willy Brandt, es elocuente: «Todos los socialdemócratas alemanes se unen a

los socialistas españoles en este importante éxito que es de considerable importancia para toda Europa.

Los socialdemócratas alemanes nos esforzaremos para estar a vuestro lado en el reforzamiento de una

sociedad democrática y en la ampliación de la cooperación europea.»

RELACIONES FRAGA-STRAUSS

También pueden sufrir variación las ya de por sí «estrechas» relaciones entre Alianza Popular y el CSU

de Baviera. Puede que e! irresistible ascenso de Manuel Fraga lo sea también en la valoración de la Unión

Cristiana Demócrata alemana. Hasta ahora el CDU tenía como interlocutor a UCD. ¿Seguirán intactos

esos lazos que fueron consolidados cuando Unión de Centro Democrático estaba apoyado en más de seis

millones de electores? Puede que en este «juego de relaciones» también tenga algo que decir Franz

Joseph Strauss, tan compenetrado con Manuel Fraga, y a quien comprende. Pero no olvidemos que

Helmut Kohl a cada momento repite «somos una coalición de centro». Pero no ha sido precisamente al

centrismo a quien ha dirigido sus elogios Franz Joseph Strauss. Ayer se encontraba en Venecia, donde

asistía a una reunión política, y allí pudo expresar su satisfacción por el segundo puesto de Alianza

Popular, el partido de su buen amigo Manuel Fraga. Cabe, por último, valorar cuál puede ser la reacción

del pueblo alemán ante un Gobierno socialista en España. Al ciudadano medio no le ha causado sorpresa

el triunfo del PSOE. Los medios de comunicación, y en especial ias dos cadenas de televisión, habían

trazado perfectamente el retrato «robot» del vencedor. A la gran masa de alemanes les cae mejor Felipe

González que Manuel Fraga. Los «retratos» que se han hecho del líder de Alianza Popular no han

contribuido a vender su imagen, siempre acompañada con aquello de «ex ministro de Franco». Los

rumores de presuntos golpes y la presencia de Tejero como candidato, aparte de sorprender, han

contribuido a esa ola emocional de simpatía en favor del líder socialista. A Felipe González lo ven los

alemanes como un sincero defensor de las libertades democráticas. Pero una cosa son las emociones y

otra la reflexión. Muchos alemanes desilusionados con el SPD, que no les ha resuelto sus problemas

económicos y de paro, miran a España con estupefacción y se preguntan: «¿Tendrá el Partido Socialista

de España la panacea que aquí no encontró Schmidt, o es que quizá el pueblo español vive más de

ilusiones que de realidades?»

 

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