Autor: Cuadra Fernández, Bonifacio de la. 
 La investidura del nuevo presidente del Gobierno. El programa de gobierno sólo fue aplaudido por los socialistas y el Grupo Mixto. 
 Ausencia de concreciones y plazos en el discurso de investidura de Felipe González ante el Congreso     
 
 El País.    01/12/1982.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

EL PAÍS, miércoles 1 de diciembre de 1982

ESPAÑA

La investidura del nuevo presidente del Gobierno

E1 programa de gobierno sólo fue aplaudido por los socialistas y el Grupo Mixto

Ausencia de concreciones y plazos en el discurso de investidura de Felipe González ante el Congreso

BONIFACIO DE LA CUADRA, Madrid

Felipe González expuso ayer ante el Pleno del Congreso de los Diputados un programa de gobierno

cargado de grandes objetivos, escaso en concreciones y plazos y marcado por una línea política más

moderada que la oferta electoral del PSOE. La intervención del líder socialista —seguida con atención en

el hemiciclo y en las tribunas, a pesar del tono frío y falto de garra parlamentaria con que fue

pronunciado— estuvo cargada de generalidades, en opinión de la mayor parte de los grupos de oposición,

y sólo mereció los aplausos finales de los diputados socialistas, puestos en pie, a quienes también se

sumaron la mayor parte de los del Grupo Mixto, en especial el ex presidente Adolfo Suárez y Juan María

Bandrés. El discurso de Felipe González no respondió, en definitiva, a la expectación suscitada por la

oferta del candidato socialista a presidente del Gobierno. Fuentes oficiosas del PSOE manifestaron a este

periódico que las grandes concreciones políticas del programa gubernamental se harán evidentes en los

primeros días de acción de gobierno, y algunas de ellas serán reveladas en el debate que comienza esta

tarde, a pesar de que el líder socialista tampoco se empleará a fondo en esta discusión parlamentaria,

habida cuenta que la mayoría absoluta está garantizada y que Felipe González prefiere, en estos

momentos de comienzo de su andadura en el poder, "pecar por moderado que producir crispaciones

innecesarias en la sociedad española". Felipe González no dedicó ninguna parte de su discurso, contra lo

que había sido anunciado por la agencia Efe, a \in balance de la situación heredada de UCD. El

cumplimiento de la oferta, reiterada por el líder socialista a los españoles durante su campaña electoral, de

dar cuenta de lo que se encontrara "debajo de la alfombra" fue dejado para más adelante cuando el

candidato a presidente anticipó: "es nuestra intención informar a los españoles en los próximos meses

sobre la situación que hemos recibido, y en particular en la presentación de los Presupuestos".

Otros aspectos, tales como las referencias a los jóvenes, los compromisos relacionados con la oferta

educativa o la moralización de la función pública, destacados con el máximo énfasis por el líder socialista

durante las tres semanas que precedieron al 28 de octubre, fueron enunciados ayer con mucha mayor

moderación. En alguna ocasión, Felipe González suavizó en el último momento, al pronunciarlas ante el

hemiciclo, expresiones relativamente duras que figuraban en el discurso escrito. Así ocurrió, por ejemplo,

cuando, al referirse a la necesidad de reforma de la Administración, calificó las trabas, procedimientos y

corruptelas: en el texto escrito se decía "corruptelas intolerables", pero Felipe González se íimitó a hablar

de "corruptelas poco tolerables". El candidato estructuró su discurso, que solo duró setenta minutos —

mucho menos que las vaticinadas dos horas— en cuatro partes: la lucha contra la crisis económica y el

paro; el avance hacia una sociedad más libre e igualitaria; la reforma progresiva de la Administración del

Estado, y la proyección exterior de España. En páginas siguientes ofrecemos amplios resúmenes del

contenido del discurso de Felipe González. La máxima oferta política, cuyo objetivo es probablemente

tratar de captarse a las minorías nacionalistas, consistió en anunciar la propuesta del Gobierno socialista a

todas Jas fuerzas parlamentarias de "un amplio acuerdo institucional" sobre los pumos claves o ejes

vertebradores de un conjunto de leyes para culminar la construcción del Estado de las autonomías.

Respecto a la relación bilateral con Estados Unidos, Felipe González se limitó a señalar: "examinaremos

con toda atención los términos de nuestra relación defensiva y de cooperación con los Estados Unidos de

América", cuando en las últimas semanas los dirigentes socialistas, incluido eí propio González, habían

anunciado la renegociación del convenio. Y por lo que se refiere a la incorporación a la OTAN, faltó

cualquier concreción sobre el anunciado referéndum o, al menos, sobre la anunciada congelación de la

integración en la estructura militar atlántica. En la tribuna de público se encontraban presentes varios

embajadores, entre ellos los de Estados Unidos, Terence Todman, y la Unión Soviética, Yuri Dubinin. El

presidente del Senado, José Federico de Carvajal, y otros miembros de la Mesa de la Cámara alta

ocupaban la tribuna preferente, sobre el reloj del hemiciclo. La esposa de Felipe González. Carmen

Romero, se encontraba también entre el público, acompañada por el presidente de la Junta de Andalucía,

Rafael Escuredo, y dos futuros altos cargos de la Moncloa: Julio Feo y Eduardo Sotillos.

El presidente del Congreso de los Diputados, Gregorio Peces-Barba, que sustituyó la tradícional

campanilla presidencial por una maza al estilo anglosajón, inició la sesión tomando juramento o promesa

de acatamiento a la Constitución a José Luis Alvarez, Oscar Alzaga, Alejandro Royo Vilanova, Román

bal y Miquel Roca. Fueron llamados también los dos diputados de Herri Batasuna, que no estaban

presentes.

 

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