Elecciones. Único incidente: Falsa amenaza de bomba en el juzgado de Donostia. 
 En Guipúzcoa, normalidad y buena participacón en un día primaveral     
 
 Deia.    29/10/1982.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

DEIA, viernes. 29 de octubre de 1982

HAUTESKUNDEAK-ELECCIONES

La abstención en Guipúzcoa se redujo a la mitad con respecto a las anteriores elecciones generales. La

participación ayer en esta región fue de un 76,22 por ciento, con un censo total de votantes de 500.820

electores. Por otra parte, hay que señalar que en los diferentes colegios electorales se recibieron 10.200

votos emitidos por Correo.

Único incidente: Falsa amenaza de bomba en el Juzgado de Donostia

En Guipúzcoa, normalidad y buena participación en un día primaveral

Guipúzcoa vivió ayer sus elecciones en un ambiente de día festivo. Las horas libres en los trabajos y la

fiesta escolar se sumaron a un tiempo soleado y agradable para darle este carácter, mientras los

guipuzcoanos se iban dirigiendo a los colegios electorales para depositar sus .papeletas. Sólo hubo una

excepción a este clima de tranquilidad: El centro de San Sebastián, donde se formaron grandes atascos de

tráfico como consecuencia de una amenaza de bomba en el Juzgado. Ello obligó a interrumpir

momentáneamente la votación de los residentes en el extranjero.

A las nueve en punto de la mañana llegaron a las distintas mesas electorales los primeros votantes. Hubo

pueblos más y menos madrugadores, y entre los primeros puede destacarse a Lasarte. En alguno de sus

colegios se había formado ya a esta hora una larga cola. Los electores se lo tomaron con tranquilidad,

muchos se fueron a dar un paseo hasta que fuera vaciándose el colegio.

De todas formas, lo normal a estas primeras horas de la mañana era la entrada de votantes continua pero

sin aglomeraciones. En Zizurkil, por ejemplo, de 1.900 personas que´figuran en el censo, acudieron en la

primera hora algo más de noventa votantes, el cinco por cien.

El hecho es que para las diez y media de la mañana había votado el 9,58 por cien de la provincia. Esta

media se mantendrá después, y así, a las doce del mediodía se llegaba al 20,51 por cien. Pero pueblos

como Bergara o Pasajes habian corrido más para esta hora, alcanzando ya la proporción de treinta.

Mientras, se daba el caso extraño de que en Rentería sólo votó, de nueve a doce de la mañana, el 6,55 por

cien del censo. Así fue transcurriendo la jornada, que a las tres de la tarde había llegado 44,99 por cien, y

a las seis, el 65,29. En general el voto fue bastante repartido, sin aglomeraciones, con excepciones en

algunos colegios como los de Orio y el barrio donostiarra del Antiguo.

Mete en la urna el carnet de identidad

Y no podían pasar por las urnas tantos miles de personas, sin despistes o anécdotas curiosas. Una de ellas

fue la pura casualidad y ocurrió en Irún. Saturnina Elizalde, natural de Lesaka, complía ayer mismo sus

cien años, y allá fue con toda la ilusión del mundo a dar su voto.

El premio de los despistes se lo podía haber llevado esa señora de Hondarribia que, según cuentan, se

acercó impulsiva a la urna para depositar sus papeletas. Pero en lugar de depositar los dos sobres, metió

en la urna su carnet de identidad. Vaya lío.

De todas formas, el despiste lo llevaban muchas personas. DEIA pudo ver en Zizurkil cómo casi todos los

votantes se quedaban indecisos en la puerta de las escuelas, a pesar de que grandes carteles detallaban a la

entrada la distribución de las mesas, de acueríáo con los apellidos. Hubo también quien realizó varias

veces el recorrido Orio-Andoain, Andoain-Orio, sin lograr encontrar su nombre. Pero esto son ya

problemas de censo, que los hubo en todas partes. El Ayuntamiento de San Sebastián, por ejemplo, fue un

continuo paseo de "perdidos" en el censo. Ya era demasiado tarde para arreglarlo. En Zumárraga se

dieron varios casos similares, personas nacidas en el extranjero durante la guerra civil que, a pesar de

tener ya nacionalidad española, no figuraban en los censos.

Otra fuente de problemas son los edificios que han cambiado de lugar o se han renovado algún colegio.

En barrios donostiarras como Amara o Gros, los votantes subían y bajaban la calle en busca de su mesa

electoral. En los pueblos era más sencillo, aunque nada cómodo para muchos. Los vecinos de Asteasu, en

la falda del monte Ernio, tenían que subir una fuerte pendiente hasta llegar a Jas escuelas donde se votaba.

Ni qué decir de los que se veía llegar desde sus caseríos. Muchos lo hacían en "Land-Rover" y otros

vehículos, y normalmente en grupos grandes para aprovechar el viaje.

Papeletas tapadas por las de Fuerza Nueva

Tampoco faltaron ayer las anécdotas "menos graciosas" en las cabinas de los colegios electorales. En

Hondarribia este problema fue constante y afectó sobre todo al PSOE. Casi cada vez que las suyas

tapadas por las de Fuerza Nueva. El asunto llegó a tal extremo, que los interventores del PSOE se

dedicaron a buscar al "gracioso". Que sepamos, no lo consiguieron.

En uno de los colegios del barrio de Ayete, el problema fue que desaparecían algunas papeletas.

Concretamente, se llevaron dos veces todas las papeletas del PSOE y EE.

Como en todas las elecciones, muchos miembros de mesas e interventores de los partidos estaban

sentados en las silas pequeñitas de los colegios infantiles. Pero ayer se dio un caso curioso en las escuelas

Maria Cristina, del barrio donostiarra del Antiguo: Se quejaban continuamente de la incomodidad de

permanecer tantas horas en mesas y sillas de niño.

En cuanto a las relaciones entre los distintos partidos, hubo pocos choques durante la jornada. En

Hondarribia, los miembros de EE impugnaron que los del PNV tuvieran bolígrafos de su partido —"Vota

PNV"— en las mesas. Estos se quejaban, por su parte, de la cantidad de carteles de EE y HB que se

hallaban expuestos en los mismos colegios.

Dos detalles bien distintos en uno y otro colegio: En el barrio de Gros, y al haber cambiado de lugar el

colegio, un interventor del PNV indicaba en la puerta dónde se encontraba. Otro, de HB, le dijo que no lo

hiciera, ya que podía ser propaganda electoral. En Hondarribia, por el contrario, entró un señor bastante

despistado. Una interventora de HB le acompañó a la cabina, pero volvió a avisar al del PNV porque el

señor le comunicó que quería votar a este partido.

 

< Volver