Elecciones. Lejos de teléfonos y despachos, paso parte del día en su caserío de Galdakano. 
 El día de las elecciones con Xabier Arzalluz     
 
 Deia.    29/10/1982.  Página: 28-29. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

DEIA, viernes, 29 de octubre de 1982

HAUTESKUNDEAK-ELECCIONES

El día de las elecciones DEIA quiso estar con un líder político. Saber en qué iba a ocupar ese día clave,

qué iba a hacer, cómo se comportaría, descubrir un perfil humano de doce horas en un intento de

aproximación, de perfilar los rasgos de una persona que hace de la política sus palpitaciones, cuyo

prestigio político es reconocido incluso por sus opositores y que, al no presentarse a estas elecciones,

tenía un acento especial.

Lejos de teléfonos y despachos, pasó parte del día en su caserío de Galdakano

El día de las elecciones con Xabier Arzalluz

Hacia las siete y media de la tarde llegaba la noticia: "Más del ochenta por ciento de la población ha ido a

votar". Y la reacción de Xabier Arzalluz fue inmediata. Se encontraba jugando al mus en su caserío, en

Galdakano, y casi se puso de pie comentando: "Es un triunfo del pueblo. Es un verdadero triunfo.

Y para mí, en estos momentos, es más importante que sacar uno o dos diputados más. La gente rechaza el

golpismo, ha ido a votar para demostrar que quiere hacerse oír. Es un triunfo, no quiere golpes de

Estado". Arzalluz, que hasta el momento habia querido huir de despachos, teléfonos, contactos,

conversaciones políticas y de sondeos, y se había refugiado con su familia en el caserío, donde estaba

jugando al mus, haciendo gala de una enorme prudencia, abandonó su seriedad para alegrarse de la

decisión tomada por los ciudadanos de este Estado, repitiendo constantemente: "Es un triunfo del pueblo".

Aparece en las vallas publicitarias distante, encajonado en una chaqueta de traje que le aisla. Inexpresivo,

frío, sólo dulcifica la imagen a través de los ojos, que no se pueden manejar fácilmente por técnicas de

marketing. En los mítines se puede observar su vitalidad, su contacto.su palabra siembre directa y

pausada. Gesticula poco, pero lo hace a conciencia, con movimientos rápidos y fuertes, iguales a su forma

de andar, casi a zancadas. Quizá todo esto le dé esa imagen de persona dura, como algunos le califican.

"¿Dicen de mí que soy duro?"

"¿Sí? ¿Dicen de mí que soy duro? Quizá. Aunque yo diría que soy consecuente y cuando las cosas que

hay que decir son desagradables, algunos las califican de duras", contesta ante el comentario sin elevar el

tono de voz, una constante en su conversación.

Duro, pero auténtico líder, aseguran otros al referirse al presidente del Euzkadi Buru Batzar. "Bueno, la

definición de líder es arriesgada. Por líder se entiende alguien que va a la cabeza. Quizá sí. Aunque en la

política hay mucho de fula-nismo. Siempre se da a la política un sentido personalista y caciquil por las

dichosas técnicas de marketing y yo pienso que es un gran error. Un partido es un grupo de ciudadanos

DEIA. 1982 urriak 29. ostirala

Echa en falta tiempo para dedicarse a su familia.

"La política, en mí, no es una profesión, sino una consecuencia". que tiene una oferta determinada, no una

persona en concreto. Yo, dentro del partido, tengo, de alguna manera, autoridad, que no es lo mismo que

poder. Dicen que también tengo capacidad de persuasión, que la gente acepta lo que digo, y no porque lo

imponga. El partido es un colectivo que decide a través de asambleas y, a pesar de que digan que mando

mucho, no es cierto. No lo hago, ni manipulo y además procuro que no se pueda manipular, guardando

limpieza en los procedimientos".

Xabier Del Arzalluz duro, del Arza-lluz líder, la gente tiene datos, le conoce, pero se sabe poco del

Xabier que no participa en mítines, que no usa traje azul marino, que tiene tres hijos (Axier, diez años;

"está un poco gordo, pero no hay quien le haga hacer deporte", dice su padre. Usoa, la mediana de ocho

años, y Miren, de cuatro, "que puede ser una buena periodista, porque no se le escapan los detalles, es una

bruja"), que sabe sonreír, gastar bromas, que juega al mus sin inmutarse con una enorme prudencia, sin

faroles. Se sabe poco del Xabier Arzalluz de cincuenta años, casado, nacido en Azkoitia y residente en

Bilbao, a quien le gusta el pantalón vaquero o de pana, colgarse el jersey al cuello, pasear y quien todos

los días, al menos una vez, se lamenta por no tener tiempo para ir con Begoña y sus tres hijos al caserío

de Galdakano, a los archivos para buscar información sobre la iglesia de Andra Mari, a la que califica de

auténtica joya, a talar árboles o a cortar la hierba.

"Aunque sea un hombre público, no por eso tengo que utilizar a mi familia. Si yo fuera el marido de una

mujer diputado o política no creo que fuera a salir en los periódicos. Sí es verdad que me opongo a que mi

familia tenga un cariz público. Lo de sacar a la mujer al lado del político es una técnica americana basada

en la mentira. Hay matrimonios rotos que aparecen sonriendo. Todo es una mentira. La vida familiar es

una cosa muy intima que hay que respetar. Y respecto a mis hijos no quiero involucrarles.

Ellos pueden llegar a tener unas ideas distintas a las mías y no quiero que su futuro esté entremezclado

con mis hechos".

Solicitó su ingreso en el PNV por correo

"Fíjate —insiste— mi padre era carlista. Un carlista convencido y apasionado que murió a los 61 años de

doble pulmonía después de haber sido toda su vida conductor de autobús. Pues bien, si mi padre levantara

la cabeza y me viera a mí nacionalista no sé qué pensaría. Creo que es muy importante aislar los hechos

de cada persona, que no mojen a los demás". Y continúa hablando de su padre, de cómo sacó adelante a

sus siete hijos ayudado por la madre que "cosía bien y cuando mi padre quedó en paro ella daba clases de

costura para reforzar la economía", de cómo tuvo que recurrir al seminario para poder estudiar, de cómo,

a veces, cuando hace balance de sus años como jesuíta, le da por pensar que perdió años, pero que

inmediatamente recuerda que no, que le proporcionó medios, formación y una visión universal del

mundo. Y de pronto la conversación salta a cuando, en el año 68, solicitó su ingreso en el PNV por corre

o. "Después fui a Madrid y me pidieron que volviera a Euzkadi. Regresé y comencé a dar clases en la

Universidad de Deusto (es licenciado en Filosofía y Letras y Derecho) al mismo tiempo que ejercía la

abogacía, principalmente, ayudando a presos sin cobrar. Se encargaba de la edición de una revista

clandestina, donde firmaba con seudónimos y le ofrecieron entrar en el Bizkai Buru Batzar para, más

tarde, acceder a la dirección del partido.

Dejar tu egoísmo en un sentido social

"Cuando me afilié estaba en una situación cómoda. Había estado en Alemania donde me había logrado

adaptar y me encontraba libre, y, al regresar a Euzkadi, me ofrecieron entrar en un partido que se iba a

formar nuevo, pero yo en ese momento pensaba que Euzkadi no estaba para nuevos partidos, y, después

de pensarlo mucho, porque era una persona muy individualista, pedí mi ingreso en el PNV con la idea de

servir, de dejar mi egoísmo en un sentido social. La verdad es que fue un sacrificio".

"En la política sólo existe la ética personal"

Y del Arzalluz que recuerda a su padre, a su madre, su juventud hay que pasar al Arzalluz político. Y,

¿ser político es una profesión? "Para muchos sí. Se ha sabido que en algunas ocasiones y en personas

concretas se ha hecho de la política una profesión, un modo de vida. En mi caso creo que es una

consecuencia. Cuando ingresé en el PNV no sabía ni lo que era el Euzkadi Buru Batzar, por lo tanto no

era mi meta. Y ahora, a nivel individual ver que no tienes tiempo para tu familia, para tus hijos que te

necesitan y preguntan a la madre qué es de mí o que protestan cuando les digo que me tengo que ir y no

puedo estar con ellos. Tampoco hay motivo económico en mi presencia en la política donde trato de ser

honrado y seguir mi ética, porque la política, en los hombres públicos, sólo existe una ética personal.

Aunque seas la persona más honrada que existe te pueden dibujar como un perfecto canalla y al contrario,

por eso sigues tu ética y actúas de acuerdo con ella".

Xabier, sin el Arzalluz

Xabier, sin el Arzalluz, sorprende. El día anterior a las elecciones, ayer, cuando DEIA pasó prácticamente

todo el día a su lado, convivió con una persona que al mismo tiempo que no ponía "peros" al hablar de

política tampoco sacaba expresamente el tema en la conversación. Se levantó pronto, "yo pensaba dormir

un poco más de lo habitual, porque casi siempre me levanto a las siete, pero esta gentuza", dice al

referirse sonriendo a sus hijos, "tocaron diana a las ocho. Tomé café, unas galletas y leí la prensa. He

charlado con estos tres y he ido a votar".

Llegó con un traje azul oscuro y ante las preguntas de los periodistas se lamentó una vez más de la

discriminación de la televisión hacia los nacionalistas vascos ("porque no hay derecho. Nosotros hemos

ido, de pueblo en pueblo, de aldea en aldea, sin medios y, sin embargo, otros partidos han podido entrar

en las casas de todos sin el menos esfuerzo"). Regresó a su casa, cambió el traje por ropa de sport y con

los tres peques fue "a donde Martina, a comprar cromos para la colección que están haciendo. Todos los

sábados me hacen ir con ellos a comprar cromos. Es la visita obligada cuando estoy en casa".

Comio toda la familia, y marcharon a Galdakano, al caserío. "Cuando estás aquí —comentaría— te

olvidas de todo el follón de Bilbao y te preocupas en pensar si pondrás unos árboles frutales o cortarás la

hierba. Hablas con los amigos, visitas a Ramongorri y eres feliz con los hijos".

De las alubias a la clandestinidad

A media tarde, y ante la presencia de los periodistas, cambió de planes, y, en vez de talar árboles con su

hijo Axier, encendió la chimenea que se encuentra en los bajos de la casa y jugó unas partidas al mus.

Lo mismo hablaba de las alubias que de los objetos antiguos vascos de uso en la casa que le gusta

coleccionar. O invitaba a pacharán al mismo tiempo que te recordaba su etapa en la clandestinidad cuando

tenía que quemar, en esa misma chimenea, propaganda que había costado sudores imprimir.

A última hora de la tarde, llegó la noticia y el comentario repentino y sincero. "Ha sido un triunfo del

pueblo". Xabier Arzalluz, un político considerado por algunos como duro y por otros como duro, pero un

auténtico líder, se acercó por la noche a Bilbao a vivir con su gente a la espera de unas elecciones que

marcan otro apartado en la historia de Euzkadi. "Esa Euzkadi a la que quiero tanto que creo no podría

vivir en otro lugar. Aunque también reconozco que no me siento restringido, aunque he vivido mucho

tiempo en Europa y que tampoco me importaría volver allí, en el Parlamento europeo, porque

honradamente, también creo que soy de los pocos que estarán preparados para ello".

 

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