España renovó en Burgos su adhesión a Franco al cumplirse veinticinco años de su exaltación a la Jefatura del Estado  :   
 Al recibir el homenaje de los Ejércitos, el Generalísimo anunció la revisión de los convenios con Norteamérica. 
 ABC.    05/10/1982.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 34. 

ESPAÑA RENOVO EN BURGOS SU ADHESION A FRANCO AL CUMPLIRSE VEINTICINCO

AROS DE SU EXALTACION A LA JEFATURA DEL ESTADO

Al recibir el homenaje de los Ejércitos, el Generalísimo anunció la revisión de los convenios coa

Norteamérica

"SIN NUESTRA CRUZADADIJO SU EXCELENCIA AL INAUGURAR EL SEMINARIO

DIOCESANO DE BURGOS, LA IGLESIA ESPAÑOLA TENDRIA LA MISMA SUERTE QUE LA

"IGLESIA DEL SILENCIO"

La ya tradicional íiesta del I.° de octubre, en que se conmemora la exaltación del Genérálísimo Franco a

la Jefatura del Estado ha tenido este, año, al cumplirse los veinticinco de la histórica efemérides,

especialrelieve y solemnidad al concentrarse todos los actos en Burgos, la antigua urbe castellana, donde

el acontecimiento se produjo en los primeros meses del Alzamiento Nacional.

Más de 200,000 personas, congregadas en la plaza burgalesa de José Antonio, aclamaron y vitorearon a

Su Excelencia, reiterándole así la adhesión popular en la misma ocasión en que los distintos estamentos

civiles, religiosos y militares habían expresado inequívocamente en actos muy solemnes la fidelidad de

los organismos y cuerpos de la Patria a FranciscoFranco, Jefe del. Estado español.

Durante los días, de la estancia de Su Excelencia en Burgos, se ha desarrollado un apretado programa de

actos que en resumen se relatan a continuación.

LLEGADA Y ACLAMACION POPULAR

El Generalísimo, que al llegar a Burgos en compañía de su esposa y altos dignatarios había sido acogido

clamorosamente por más de 150.000 personas estacionadas a lo largo de su itinerario por la ciudad,

asistió en la catedral, a un "Te Deum" oficiado por el arzobispo, Dr. Pérez Platero, y al que asistieron el

Gobierno en pleno, Consejo del Reino, Mesa de las Cortes, Corporaciones y representaciones nacionales,

provinciales y locales y altas autoridades. .

A las once y media de la mañana Su Excelencia acudió a la plaza de José Antonio, en la que se encuentra

el Ayuntamiento, y ante el cual se habían concentrado más de 200.000 personas, llegadas de toda Castilla

y que, desbordaban por las calles afluentes. Ante la muchedumbre y todas las autoridades, el ministro de

la Gobernación, D. Camilo Alonso Vega, pronunció un discurso para ofrecer al Caudillo, en nombre del

pueblo, el testimonio de renovada y perdurable adhesión después de veinticinco años de paz y de

progreso, tras la victoria, ganada para todos los españoles; la canstrucción de cinco lustros de historia

irrevocable que han producido la devoción creciente del pueblo por Flanco, ganador de una guerra contra

el comunismo, que impidió que la órbita de éste se extendiera al Mediterráneo occidental.

"Hemos hecho mucho—dijo el ministro pero falta mucho por hacer", os escuchamos a diario. Y si los

españoles reconocen lo que hicisteis también tienen fe y seguridad absoluta en que se hará cuanto

prometéis. Porque esta fe no nace sólo, de vuestras acciones, sino también, de Vuestras virtudes, pues el

pueblo admita y aplaude vuestra vida de trabajo, vuestra honestidad, vuestra sencillez, vuestra, piedad. Y

estos hombres, representantes de todas las actividades del vivir español, están hoy ante su Jefe, con la

emoción, con la satisfacción, con el orgullo, con la gratitud que lleva consigo reconoceros esas

cualidades, sacrificios y virtudes.

Estimad su presencia como prueba de adhesión y lealtad.

Entended sus emocionados clamores como renovada, promesa de seguiros hasta morir si preciso fuera."

"Poseemos las bases seguras del futuro de España". "Ni el Estado liberal ni la es tatificación socialista

son solución." "Nacía podrá, restringir el horizonte de las ambiciones sociales legítimas." Fueron

afirmaciones del Generalísimo en el largo discurso con el que contestó, interrumpido por frecuentes

aclamaciones, al del ministro de la Gobernación. En él, revisó y ratificó Su Excelencia los principios

políticos tantas veces expuestos que inspiran su conducta y la actuación del Régimen que dirige. Resumió

una vez más la situación de España al iniciarse el Movimiento Nacional y la pesada carga que suponía

ganar la guerra y sobre todo la paz. Proclamó la autenticidad española del Movimiento, su firme raíz "en

la tradición, en el catolicismo y en las constantes que hicieron la grandeza de la Patria y expresó la

necesidad de una creación política que sirviera a España, que se basara en todo eso y se apoyara en la

unidad, la disciplina y la fe, que lo pueden todo.

"Las grandes potencias occidentales se enorgullecen, a su vez, de su propiaprosperidad y de sus

tradiciones y fuerza. Pero es cosa de preguntarse si no están envejeciendo o han envejecido ya las

posiciones polémicas rivales; sobre todo, si la defensa de los valores del cristianismo y de la tradición

occidental no precisa de planteamientos nuevos donde aperezca toda su superioridad incuestionable. (Una

voz: "Tenemos la solución". .Grandes, aplausos.) ¿Es que no habrá modo de que el Estado, no con la

anticipación de la persona y de los valores individuales, sino en servicio de ellos, multiplique su acción y

pueda .hacer; surgir las realidades sociales de liberación y de justicia que se echan de menos en todo el

mundo ?

Nunca tuvo la Humanidad tal cúmulo de posibilidades y de recursos a su alcance. Jamás se ha dado en la

Historia un complejo de poder como el que está al alcance de las potencias del mundo occidental para

cumplir hazañas incomparables de civilización y de cultura y para traducir de manera, convincente toda la

superioridad de su espíritu. No falta sino encontrar los procedimientos de aplicación acertada, provechosa

y directa de esos inmensos recursos. Y cabe pensar que si acertaran a salvarse convenientemente los

límites que nuestra tradición de pensamiento político atribuye a la acción del Estado, se abriría ante todos

una perspectiva inmensa de realizaciones espléndidas.

En cuanto a nosotros, tened la seguridad de que ningún prejuicio será tapaz de detenernos en la aspiración

de esas posibilidades que adivinamos y que desearíamos ver confirmadas. Mantenemos abierto el espíritu

a todas las innovaciones y a todos los problemas en materia social preferentemente,

porque tenemos la evidencia de que el espíritu cristiano aplicado a las cuestiones de la convivencia y de la

vida política no puede agotarse en este orden social de tantas grietas, de tantos privilegios solapados y de

tantas necesidades satisfechas. ¡Que sean otros los que se avengan tranquilamente a semejante estado de

cosas! ¡Que sean otros los que encubran su tranquilidad o su málevo lencia escudándose en las

imposibilidades físicas. Si los hubiéramos, escuchado y aten dido,desde el primer día, hubiera de

detenernos en una semiparálisis que nos hubiera esterilizados. Si alguna prevención está justificada en

este tiempo nuestro, es contra todo aquello que, bajo capa de imposibilidad, pretende restringir el

horizonte de las ambiciones sociales, legítimas."

RECEPCION EN CAPITANIA GENERAL

Terminado el acto de la plaza de José Antonio, el Generalísimo se trasladó a Capitanía General donde fue

recibido por el capitán; general de, la Región con el que pasó revista a las fuerzas de los tres Ejércitos. En

el salón del Trono se celebró una recepción, en la que desfilaron ante Su Excelencia todos los altos

organismos del Estado, los capitanes generales de todas las Regiones, el Cuerpo Diplomático, el nuncio,

el cardenal primado y los prelados que habían acudido a Burgos, etcétera.

Desde la tribuna instalada, en la avenida del Cid Campeador, el Caudillo presenció el desfile de 8.000

soldados de todas las armas y 3.000 muchachos encuadrados en unidades del Frente de Juventudes,

armamento y material de guerra moderno y escuadrillas de Aviación que volaban sobre la parada militar,

mientras una compacta multitud aplaudía y vitoreaba incesantemente a Franco y al Ejército.

Adhesión del Ejército

REVISIQN DE LOS TRATADOS MILITARES CON NORTEAMÉRICA

A las ocho y media de la tarde, el Jefe del Estado recibió la adhesión del Ejército en la residencia para

oficiales de la Ciudad Deportiva Militar. Estaban allí todos los capitanes generales, el teniente general

Galera, jefe de las fuerzas en las Plazas de Soberanía y las demás representaciones militares.

El ministro del Ejército, teniente general Barroso, pronunció un discurso para ofrecerle la adhesión de

todas las Armas y declarar que lo mismo que los mandos aguerridos en la Cruzada, las jóvenes

generaciones castrenses están en vela permanente al servicio de los altos intereses de la Patria y de las

esencias del Movimiento. Felizmente concretó los Ejércitos, bajo vuestra Capitanía, mantienen una

hermandad entrañable y uña comunidad de ideales que son expresión y garantía firme, de la paz, fecunda

y del orden que disfrutan todos los españoles. Contrasta esta situación con la del mundo en que vivimos,

preñado de oscuras: amenazas que turban la paz de muchos lugares del planeta, asediados por las

ambiciones de los que quieren imponer un sistema que repugna a la civilización cristiana que

frecuentemente no encuentra respuesta adecuada en los países llamados a defenderla. El nuestro está

espiritualmente fortificado contra esas ideas; sus Ejércitos, como siempre, dispuestos a vencer o a morir

por Dios y por España."

El Generalísimo contestó recordando, la marcha del Ejército español hacia la victoria en la lucha contra el

comunismo y por la "restauración de la Patria, teniendo que improvisar sobre la marcha: unidades y

armamentos en lo que "todos los españoles nos prestaron su ayuda". Habló de la altísima

calidad de los, soldados, comprobada durante la guerra, así como que el español sigue, en forma como en

los mejores momentos de nuestra Historia, y habló de la unidad que la guerra y los cinco lustros pasados

han creado entre los tres Ejércitos y el pueblo, upidad en la que descansa la estabilidad de nuestra Patria.

Examinó la amenaza rusa, evidentemente política, señalando como armas en poder de Occidente lo

religioso, lo nacional, las ansias de libertad y la desesperación de los pueblos que pugnan por romper las

cadenas. Examinando los aspec tos técnicos de la lucha contra el comunismo, sobre la base de que

Occidente afirme con claridad que jamás aceptará su dominación y tras proclamar que la victoria hay que

merecerla. Su Excelencia tocó un punto que ha obtenido inmediata y gran resonancia en el extranjero,

especialmente en la Prensa norteamericana, al decir :

´´Mas volviendo la vista a nuestra preparación y a nuestro entrenamiento, la técnica y perfeccionamiento

de nuestros Ejércitos, que recibieron un impulso eficaz al asociar la técnica entonces más reciente de

Norteamérica, se ha visto hoy devalorada ante los nuevos adelantos conseguidos. Por ello, transcurridas

las cuatro quintas partes del tiempo por el que se concertaron, nuestros acuerdos necesitan ser

nuevamente estudiados y renovados para que respondan a la nueva situación.

Como veis, la política militar no es una cosa aislada, sino que ha de responder a la política general de la

nación y especialmente a su política exterior. En ésta no ha habido variaciones, más que el acercamiento

cada día mayor hacia todos los pueblos y la constancia´ de nuestra política en los: acuerdos con

Norteamérica, así como la so, lidaridad cada día mayor, a través.de nuestro Pacto Ibérico, con nuestra,

¿hermana, peninsular, que con tanta dignidad y fortaleza viene triunfando de los ataques encubiertos a sus

territorios fraguados desde el exterior."

La jornada del lunes

INAUGURACIÓN DEL SEMINARIO

El lunes por la mañana el Caudillo inauguró el nuevo Seminaria diocesano, gran edificio de cinco

plantas, 80 metros de fa diada y 19.000 metros cuadrados de solar.

El arzobispo de la diócesis, Dr. Pérez Platero, le dirigió .un discurso de «salutación y gracias.

"Nosotros queremos—dijo el prelado—una España católica, dijisteis. Excelencia, dijis teis un día. Y lo

lleváis al cabo con clarividencia de iluminado y con entereza de Caudillo; Esta es la España que todos

queremos. La queremos porque la quiere Vuestra Excelencia. La queremos porque es nuestra Patria.

Todos la queremos por ser la cuna de nuestros mayores, la cuna nuestra y el sepulcro también de nuestros

restos mortales. Todos queremos esta España, esta España, profinida, íntimamente católica; profunda,

universalmente católica:"

"Sin nuestra Cruzada—afirmó el Generalísimo en su respuesta al arzobispo—, la Iglesia española tendría

la misma suerte que la del silencio.´´ Recordó que, lo mismo que el Seminario que se inauguraba, con la

ayuda del Estado han sido construidos edificios eclesiásticos por valor de más de 3.000 millones de

pesetas.

"Nosotros, con nuestra Victoria—afirmó— liemos liberado a la Iglesia, española de aquel confusionismo

político que la tenía prisionera, de aquella artificiosa división de España en derechas e izquierdas, porque

si en la derecha se acomodaban por necesidad muchas de las cosas espirituales de nuestra Patria, en el

mismo bando estaban el conservadurismo.; más t cerril;. el ^capitalismo liberal, las prerrogativas y los

derechos; pero asimismo el mantenimiento de las injusticias sociales y otras´ muchas cosas entre las que,

la Iglesia no podía estar. "Si mirábamos a la izquierda nos encontrábanlos con un materialismo grosero,

ateo y enemigo de toda espiritualidad, más un orden de aspiraciones legítimas y naturales que la Iglesia

fue la primera en proclamar. He aquí el gran servicio prestado en este orden a la Iglesia ai liberarla de esta

situación y permitirla que se coloque por encima de los partidismos 5 de las luchas temporales de acuerdo

con sus principios evangélicos."

EN EL CAMPAMENTO DE EL PARRAL

Acompañado de su esposa y séquito, e. Generalísimo visitó después el campamente de El Parral, donde

5.000 muchachos de Organización Juvenil le ofrecieron la adrieisión de todos los jóvenes españoles. Un

muchacho leyó un vibrante mensaje en nombre de todos ellos, hijos de los que combatieron a sus órdenes

y "de los vencidos, que también llevaban un ideal a la lucha". Otros mu chachos ofrecieron a Su

Excelencia una placa homenaje de la juventud y otros recuerdo; de su visita.

Les contestó Franco con. una encendida y breve, oración proclamando su fe en los des

tinos de la Patria y en la Juventud, capaz de continuar la gran tarea emprendida desde la Cruzada.

"Decía José Antonio que en el servicio de la Patria debíamos ser mitad monjes y mitad soldados Virtudes

y disciplina. Creer y servir. Devoción de monje y nobleza de soldado. Asi fueron los héroes de nuestra

Cruzada, los caídos de nuestra Falange y los muertos de nuestro Requeté. Con estas lecciones, ¡ cuántas

son vuestras obligaciones y deberes cuando en vuestra formación liemos puesto toda nuestra com

placencia! El futuro de nuestro Movimiento está en vosotros. No temáis que antes que la antorcha pase a

vuestras manos nadie pueda detener nuestra Revolución Nacionalsindicalista. (Grandes aplausos.) Son

muchos millones los interesados en esta gran empresa, contra la que nada pueden los débiles, los cucos o

los timoratos. (Aplausos.) El sol de la Victoria ha salido definitivamente para España."

CONSTITUCION DEL CONSEJO NACIONAL

Más tarde, Su Excelencia se trasladó al histórico monasterio de Las Huelgas en el que ingresó por la

puerta de los Reyes que había sido tapiada en 1931 y se abría ahora para recibirle. La abadesa le entregó

la llave de oro de la Puerta y al entrar en la Sala Capitular fue acogido por el Gobierno en pleno y los

miembros del Consejo Nacional de F. E. T. y de las J. O. N. S., con una estruendosa ovación que duró

varios minutos. Leída, el acta de constitución del nuevo Consejo, el ministro secretario general, se ñor

Solís, ofreció, en un interesante discurso, la adhesión al Jefe del Estado de la Organización Sindical.

Su Excelencia contesto con el importante discurso que publicamos en páginas anteriores.

PROXIMO INDULTO

Todavía antes de emprender el regreso a Madrid, el Jefe del Estado presidió en la sala de las Salesas,

donde se reunía el Gobierno durante la guerra un Consejo de Ministros en el que se acordó formular un

indulto cuya articulación se hará en la próxima reunión ministerial. En, todos estos actos fue constante la

participación popular, y Burgos y Castilla despidieron al Generalísimo con nuevas y atronadoras

aclamaciones, y salvas de aplause.

 

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