Autor: Souvirón, Agustín. 
   Málaga tributa un triunfal recibimiento al Caudillo  :   
 Tenemos a punto los instrumentos para enfrentarnos con vuestros problemas, dijo Franco en su discurso. 
 ABC.    28/04/1961.  Página: 49-50. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

ABC. VIERNES 28 DE ABRIL DE 1961. EDICION DE LA MAÑANA

MALAGA TRIBUTA UN TRIUNFAL RECIBIMIENTO AL CAUDILLO

´TENEMOS A PUNTO LOS INSTRUMENTOS PARA ENFRENTARNOS CON VUESTROS

PROBLEMAS", DIJO FRANCO EN SU DISCURSO

Desde el balcón del Ayuntamiento de Málaga, el Jefe del Estado pronunció el siguiente discurso:

Malagueños: Solamente unas palabras porque la emoción me embarga al recibir vuestra entusiasta

adhesión. Este recibimiento grandioso que me hacéis me hace exclamar: ¡Qué pocos méritos para tan gran

honor! (Una vos: "¡Te lo mereces!". Grandes aplausos.) Yo os digo que no hay merecimientos que puedan

corresponder a esta unidad espiritual de los hombres y de los hijos de Málaga, que me abruman y que me

obligan... (Los vítores y aplausos interrumpen a Su Excelencia.)

Vengo precisamente a vuestra capital y a vuestra provincia a ponerme en contacto con los problemas de

Málaga y estimular la actividad en las obras y trabajos que se están llevando a cabo para redimir vuestra

provincia.

Málaga y sus problemas han constituido para mi una preocupación constante. Conozco las dificultades de

los mismos, el tiempo que requiere el preparar y ejecutar sus soluciones; pero tenemos, gracias a Dios, los

instrumentos a punto para podernos enfrentar con todos los problemas, que con tiempo, constancia y con

vuestra unión estrecha llevaremos a término. (Grandes y muy prolongados aplausos.)

A esta voluntad de servicio se une I» circunstancia de las grandes virtudes y espíritu de servicio de las

autoridades que rigen esta provincia y esta capital. (Grandes aplausos), que vienen elevando

reiteradamente al Gobierno vuestras necesidades, y que con su constancia nos estimulan a poner todos los

medios para que se conviertan en realidad vuestros anhelos, y que el ideario de nuestro Movimiento sea

pronto en la provincia de Málaga un hecho. Así lo mismo que en otras provincias hemos confeccionado

unos planes con los que ensayamos el terminar con los problemas que las afectaban, igual haremos con la

provincia de Málaga... (Nuevos vítores y aplausos vuelven a interrumpir al Caudillo) con la seguridad de

que hemos de superarlos. ¡Arriba España! (Una encendida, clamorosa salva de aplausos y constantes

vítores al Generalísimo resuena en la plaza, no cesando hasta que Su Excelencia abandona el balcón.)

Málaga 27. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal.) Málaga ha vibrado de entusiasmo como nunca

ante la presencia del Caudillo de España. Conocíamos por la Prensa y por la radio que otras ciudades

andaluzas habían ofrecido a Francisco Franco la apoteosis de unas jornadas clamorosas, y Málaga, que no

será más, pero que no podía ser menos, ha llegado al paroxismo en la exaltación del pueblo a la figura del

Jefe del Estado en el recorrido por las calles y las plazas de la ciudad. Un espectáculo imborrable para

centenares de miles de malagueños, que se agolpaban en las aceras desde el gran

arco de bienvenida montado en la calle de Cuarteles por el largo itinerario de la comitiva desde ese punto

hasta el santuario de Nuestra Señora de la Victoria, y desde aquí, en coche descubierto, al palacio del

Ayuntamiento. Ha sido, como digo, algo digno de registrarse en las cámaras de cine para poder llevar

adondt hiciese falta nociones de cantidad y calidad en la devoción del pueblo malagueño, sencillo como

todos los de España y apasionado como pocos a la persona del Jefe del Estado.

El gobernador civil salió a recibirle al límite de la provincia. Todos los pueblos de la Costa del Sol se han

adornado de variadas maneras para presenciar el paso de la comitiva. Estepona, Marbella, Fuengirola,

Santa Fe de los Boliches y Torre molinos, nombres famosos en el mundo entero, han dejado a un lado sus

inquietudes cotidianas para atender al suceso más importante. Así hasta llegar a Málaga sobre las ocho de

la tarde, y donde, llevando a su izquierda al alcalde de la ciudad, la ha recorrido el Caudillo en coche

descubierto, correspondiendo sonriente, con satisfacción, a ese continuo grito de millares de hombres y

mujeres como si fuera una sola garganta.

Las calles, con millares de gallardetes y banderas de España y del Movimiento. Con la Alameda, la plaza

de Queipo de Llano, Cortina del Muelle, Alcazavilla, calle de la Victoria—¡qué buen nombre para estas

ocasiones!—, al final de la cual se alza el santuario de la Patrona de Málaga. Allí llegó él Jefe del Estado

y rompieron las bandas de música, mientras el gentío enronquecía y las campanas volteaban jubilosas al

aire libre de esta tarde de la primavera de Málaga. Entramos en el templo. El palio era portado oor dos

concejales, dos diputados provinciales y dos miembros de la Hermandad de la Victoria. Se situó el

Caudillo en el lado del Evangelio; el señor obispo de la diócesis, tras unas palabras de salutación, en el de

la Epístola; en lugares preferentes, los señores ministros, autoridades. Consejo provincial del

Movimiento, Ayuntamiento, Diputación Provincial, Corporaciones e invitados. Se cantó un solemne "Te

Deum" de acción de gracias, y después el Caudillo subió en coche descubierto, acompañado del alcalde,

para trasladarse al Ayuntamiento, donde tuvo lugar la recepción oficial en medio de un clamor de

multitud realmente inenarrable.

E1 alcalde de Málaga pronunció unas palabras de salutación en las que dijo, entre otras cosas:

"Señor: Bien quisiera tener hoy la disciplina de expresión necesaria para testimoniaros con frases justas el

alto honor que me cumple de daros la bienvenida a Málaga como alcalde de la ciudad.

Habéis podido, personalmente, apreciar en vuestro triunfal recorrido por nuestras calles hasta esta Casa

Capitular el encendido fervor de un pueblo que os quiere y admira, de forma tal que si vuestros

merecimientos, tuviesen límite, yo me sentitiría satisfecho del recibimiento que Málaga os ha tributado.

Sabemos que vuestra honda preocupación por las necesidades de los malagueños y de cómo está en

camino su solución definitiva. Estamos, señor, seguros que al contar con vuestra paternal adopción será

pronto grata realidad el término de tantos años de inquietudes.

Málaga, que honrosamente lleva en su escudo de armas los lemas de "Muy noble y muy leal" cifrará su

mayor orgullo en seguir aportando la adopción de su labor a la obra común del engrandecimiento de la

Patria."

Al término de estas palaras era tal el entusiasmo, que el Caudillo hubo de salir al balcón central, desde

dpnde habló a los malagueños.

Espontáneamente, la multitud entonó el "Cara al sol", y el Caudillo dio los gritos de ritual.

A la hora de transmitir esta crónica, se está celebrando una cena de gala en el edificio de la Estación

Marítima que ofrecen a Su Excelencia las autoridades malagueñas y la Junta de Obras del Puerto."

El Caudillo descansará en el Palacio de Mieres durante su estancia en Málaga.— Agustín SOUVIRON.

 

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