Más de doscientos mil madrileños aclamaron al Caudillo en el gran San Blas. 
 Lo más importante para el futuro-dijo Franco-es el mantenimiento de la unidad nacional  :   
 Poco importa que en el Extranjero se nos comprenda o no se nos comprenda. 
 Madrid.    18/07/1962.  Página: 1,12-13. Páginas: 3. Párrafos: 49. 

Más de doscientos mil madrileños aclamaron al CAUDILLO en el Gran San Blas

En una de las fotografías vemos al Caudillo durante un momento de su importante

discurso es la otra, la multitud enfervorecida escuchaba con respeto y singular

ilusión las palabras de Su Excelencia

(Fotos Campúa.)

"Poco importa que en el Extranjero se nos comprenda o no se nos comprenda"

En el grandioso acto celebrado ayer tarde con motivo de la inauguración del Gran

San Blas, el Jefe del Estado pronunció el siguiente discurso:

Españoles:

En este Diecisiete de Julio tan evocador os habéis congregado aquí para

inaugurar el gran barrio de San Blas. A esta misma hora y en el día de mañana,

en toda la geografía española se ofrecerán a la nación muestras de la vitalidad

de nuestro Régimen, de esta batalla dura por la vivienda que, iniciada en los

albores de nuestra Cruzada, ha continuado un año tras otro, redimiendo

suburbios, quemando chozas y dando albergue a las familias. (Grandes aplausos.)

SANGRE FECUNDA

Para que pudiéramos llegar a estas horas de plenitud hemos tenido que sacrificar

muchas vidas españolas. Aquella sangre tenía que ser fecunda. Y no me refiero a

la sangre de uno solo de los bandos... (Los aplausos y vítores interrumpen al

Caudillo), sino a toda la que se derramó por el empeño para llegar a la

liberacion de nuestra Patria. (Grandes aplausos.)

«Lo más importante para el futuro - dijo FRANCO - es el mantenimiento de la

unidad nocional»

Y es que en España había ansias de revolución. Nadie estaba conforme con la

España que padecíamos ("¿Muy bien, muy bien!"); la revolución estaba en todos

los sectores; unos la querían para salvar los valores de la espiritualidad, en

trance de derrumbarse; otros, para asegurar el respeto de la conciencia;

muchos, por la justicia social y para la elevación del nivel de vida; otros,

porque las esencias de la Patria, esa Patria que a todas los cobija, estaban en

trance de fraccionarse y desaparecer, y muchos otros para evitarnos la

esclavitud del comunismo que nos amenazaba. (Grandes aplausos.)

Unos y otros, todos, pugnaban por una revolución. Por eso se acogió con aquel

calor a la República, que en pocos años nos defraudó, sumiéndonos en fango,

sangre y lágrimas.

Había un deseo de una revolución que solamente podía hacerse con una espada

victoriosa, con una victoria que representase la liberación, con una victoria

con alas, con una victoria que volase, que tuviese doctrina, con una victoria

con contenido. (Grandes y prolongados aplausos.)

INQUIETUD SOCIAL DEL RÉGIMEN

Y esto no fue una novedad que nace con la victoria; esto lo anunciamos desde los

primeros meses de nuestra lucha. Entonces explicamos por lo que luchábamos,

entonces definimos la inquietud social de nuestro Régimen. La primera ley social

que dimos a España fue la de la Fiscalía de la Vivienda, que nos permitió

conocer el mal, la estadística de lo que faltaba en España, de sus viviendas

insalubres. Vino inmediatamente el Fuero del Trabajo, "Carta Magna" de nuestra

justicia social; le siguió la ley del Instituto de la Vivienda, que empezó a

poner remedio a aquella necesidad. Y más tarde, como no bastaba con aquello,

nació el ministerio de la Vivienda, hoy encargado de crear todos estos

polígonos, de realizar todas estas aspiraciones para que no haya una familia sin

hogar. (Una voz: "¡Viva el Caudillo de España!" Grandes aplausos.)

Pero nuestra victoria nos dio otra cosa mayor, que fue la de encontrarnos a

nosotros mismos, el superar el pesimismo que consumía a España, el demostrar que

los españoles de hoy no eran distintos de los de nuestros siglos de oro, que

tenían las mismas características de genio, de valor y de heroísmo. Y así

España asombró a Europa y al mundo al demostrar que estaba en plena forma; que

no eran los españoles los decadentes, que lo decadente era todo el sistema que

nos había presidido (Grandes aplausos)

En España hubo muchos intentos de salvación. Sufrimos en el siglo pasado dos

guerras civiles, sostuvimos nuestra guerra gloriosa y victoriosa de la

Independencia; pero todas aquellas ocasiones se perdieron, y se perdieron porque

sus victorias fueron victorias sin alas, victorias sin política ni contenido,

y la paz nos volvía a las mismas causas para producir los mismos efectos que

perduraron hasta nuestra guerra de Liberación. Y esta guerra no se perdió porque

había un Movimiento Nacional lleno de doctrina, con soluciones para los

problemas nacionales, con fe en la victoria, con fe en el futuro, con

seguridad... (Los entusiásticos aplausos interrumpen al Caudillo.) las viviendas

entregadas tienen un valor medio de ciento catorce mil pesetas paro las de renta

limitada y de sesenta y echo mil quinientas para las de tipo social

EN LA MAGNA CONCENTRACIÓN SINDICAL DEL GRAN SAN BLAS PARTICIPARON

CONJUNTAMENTE EMPRESARIOS. IECHICOS Y OBREROS

REALIDADES SOCIALES

Desde los primeros días de nuestra contienda empezamos a construir nuestro

edificio social inspirados en los principios de aquella Encíclica papal de León

XIII, la "Rerum Novarum", plena de doctrina. Incluso fuimos más lejos de 1o que

en ella se establecía. Nos manda la Iglesia santificar las fiestas; nosotros

creíamos desde el primer momento que no cabía plena santificación sin jornal, y

así establecimos los salarios de los domingos ("¡Muy_ bien!", "¡Muy bien´.");

que no cabía la conservación de la familia si no disponía de un hogar salubre. Y

por eso empujamos la construcción de las viviendas; que no era posible la

existencia de la lamina numerosa si no se bendecía el hogar con el salario

familiar. Y surgieron todas las disposiciones y todas las leyes que protegen a

la familia. Y aún esto no nos bastaba: necesitábamos la extensión de la cultura,

que la cultura llegase a todos los lugares y a todos los rincones de la Patria

(Grandes y prolongados aplausos), que no se perdiese ninguna inteligencia por

falta de medios. Y hemos llegado en este año a dedicar mil doscientos millones

de pesetas, todo el importe del impuesto sobre la renta, para becas de estudios

y aprendizaje para las clases menos dotadas. ("¡Muy bien!". "¡Muy bien!")

Es decir, que cuando llegan a nosotros las voces de los Pontífices, en la

magnífica Encíclica "Mater et Magistra", de Juan XXIII, la recibimos con

alborozo, porque veníamos caminando hacia ella desde hace veinte años. (Grandes

aplausos.) Y estos mismos días en las Cortes Españolas fue aprobada una ley de

gran trascendencia moral para los trabajadores españoles: la de coparticipación

en los Consejos de Administración de las Empresas; esto es la elevación de

nuestros obreros, que conozcan los problemas de la Empresa y que se sientan

solidarios de ella. Sé que hemos echado sobre vosotros una grave

responsabilidad, confiados y seguros de que habréis de responder a ella con la

hombría de bien v con la caballerosidad que en todas las ocasiones habéis

demostrado. ("¡Muy bien, muy bien!" Grandes aplausos.)

Hablaba Solís hace unos momentos de la gran obra sindical, de lo que el

Sindicato representa en la vida española, de la participación que tiene en la

vida del listado. Yo quiero añadir solamente estas palabras:

somos la primera nación que hemos dado estado al Sindicalismo moderno, que le

hemos dado los cauces

y la ocasión para que colabore en la confección de las leyes y en el gobierno

del pueblo; pero no a través de la suplantación de los partidos políticos

profesionales. Aquí están debida y directamente representadas las clases

productoras españolas. (Grandes aplausos.)

ETAPAS DE SUPERACIÓN

Pero todas estas realizaciones sociales necesitan una base económica. Sin base

económica y sin progreso económico no cabe la mejora social. Nosotros hemos

partido de un vacío, un vacío constituido por un siglo de abandono, por un siglo

liberal; el siglo de "dejar hacer", que era el "no hacer", y por eso desde los

primeros tiempos nos planteamos los problemas de la Patria, los déficits que la

Patria tenia en todas sus actividades, cómo se encontraba su balanza comercial,

cómo se perdían jornales y jornadas de trabajo, todo lo que era necesario y de

urgencia para alcanzar una vida nueva, distinta de la que hasta entonces

habíamos tenido, y buscar la colocación completa para que no faltaran jornales

en la ciudad y en el campo. Y así vinieron los años precedentes a la

estabilización, que prepararon esta estabilización que se pudo hacer—y se hizo

rápidamente, sorprendiendo al Extranjero—porque habíamos creado las bases,

porque en política llevamos una línea recta y no una improvisación, y habíamos

preparado los medios para la estabilización. Y realizada ésta, no era tampoco

por mero capricho, sino la base de partida para un periodo de desarrollo que

exige un gran esfuerzo, el esfuerzo aunado de todos.

REDENCIÓN DE LAS ZONAS DEPRIMIDAS

Yo comprendo que no son todas las situaciones de España las mismas. Hay quien,

afortunadamente, trabaja en una Empresa moderna, que puede pagar jornales muy

parecidos a los que en el exterior se dan. Hay otros que trabajan en Empresas

que tienen una maquinaria y un utillaje viejos y cansados, que son incapaces de

producir a bajo precio, y a éstas tenemos que transformarlas para que puedan dar

buenos jornales, para que puedan competir en mercados ("¡Muy bien!". Grandes

aplausos), para que puedan transformar su marcha cansina en una mancha próspera.

Se quejan muchas veces nuestros productores—en estos días se quejan los

fabricantes textiles catalanes— de que hay una escasez—de compra, que los

españoles compran poco, y muchas veces se pregunta uno, recorriendo esos campos

estériles y pobres; ¿Cómo van a comprar si no tienen con qué comprar?

(Grandes aplausos.)

Si nosotros queremos ampliar estos mercados, si aspiramos a que las Empresas

marchen prósperamente tenemos que levantar todas las comarcas deprimidas, y

esto quería recordaros: que hay en España muchas zonas deprimidas que

necesitan un auxilio, que requieren la solidaridad nacional, que

les demos un orden de preferencia para llevar a ellas la alegría que en los

otros hogares existe, para llevar a todos esos rincones la buena nueva de

que el Movimiento Nacional tiene soluciones para todos y que, lo mismo

que los montes se pueblan de árboles y los canales y pantanos cruzan y

abrazan las tierras de España, que convierten en vergeles, también a ellos les

ha llegado su hora. (Grandes aplausos.)

Pero lo más trascendental para el futuro, lo más importante para que esa obra no

se interrumpa, es el mantenimiento de la unidad nacional, es la firmeza de

nuestra base política. Poco importa que en el Extranjero se nos comprenda o no

se nos comprenda. (Grandes y prolongados aplausos.) Si nosotros conservamos

nuestra fe, si nosotros conservamos nuestra unidad, si nosotros mantenemos

nuestra fortaleza, tened la seguridad de que vendrán a nosotros y de que

tendremos un puesto en el mundo. ¡Arriba España!

Una clamorosa salva de aplausos acogió las últimas palabras del Caudillo,

oyéndose gritos de "¡Franco! ¡Franco! ¡Franco!".)

El Jefe del Estado ha hecho entrega en Madrid, de manera masiva y

muy significativa, de numerosos bloques y edificaciones que comprender

en total nada menos que 7.486 viviendas, porque, a pesar de que Franco nos

tiene acostumbrados a verle constantemente en actos semejantes a este

nunca la entrega de casas de carácter social a los trabajadores alcanzó

ni las proporciones de ahora ni el complejo ambicioso de un barrio perfectamente

urbanizado en donde han sido coordinadas las razones arquitectónicas con la da

espacios verdes, ocupación del suelo, sanidad, higiene y demás circunstancias

que deben concurrir en una política adecuada de viviendas. La concentración

sindical del

Gran San Blas en el día de ayer fue inenarrable. El Madrid del trabajo, lo

mismo en su rama empresarial que en el sector de la mano de obra, dióse cita

cumplida en las proximidades de Vicálvaro para demostrar al Generalísimo Franco

su adhesión inquebrantable. Las viviendas, como saben nuestros lectores,

construidas por la Obra Sindical del Hogar al amparo de los beneficios

concedidos por el ministerio de la Vivienda, son de tipo social y de renta

limitada, características éstas que se encuentran perfectamente en la línea

trazada por el Plan Nacional da la Vivienda aprobado en las Cortes Españolas en

el mes de diciembre pasado. Esta solemne ocasión de inaugurar en la capital de

España un nuevo, amplío y modernísimo barrio; dedicado preferentemente a los

trabajadores de Madrid, que, contra lo que muchos piensan, es hoy una ciudad

española eminentemente industrial y fabril, ha proporcionado la oportunidad

para que, corno decimos, la población madrileña, haciéndose eco del sentir

popular, tributase al Caudillo una de las adhesiones colectivas más fervientes

de cuantas se han desarrollado en los veinticinco años de Movimiento Nacional.

La gloriosa fecha del 18 de Julio ha quedado rubricaba este año, como pocas

veces, por esta concentración sindical madrileña en donde obreros, empleados,

técnicos y patronos conjuntamente han hecho objeto al Jefe del Estado de una

clamorosa muestra de fidelidad.

Como detalles curiosos estaremos el caso de los taxistas madrileños, que

recibieron de su unidad sindical la recomendación de situarse conjuntamente en

un determinado lugar del Gran San Blas y de no percibir la prima de extrarradio

que señala la ordenanza correspondiente al pasar los vehículos del limite

normal. Efectivamente, cerca de un millar de vehículos, que eran los que,

aproximadamente, libran en cada jornada, se desplazaron al lugar previsto, donde

con banderas de Falange y nacionales contribuyeron a dar mayor vistosidad a la

magna concentración. Otro detalle sugeridor fue el de las familias que habitan

desde hace tiempo diversos sectores del barrio de San Blas, las que después de

adornar .con colgaduras y gallardetes las ventanas y 6aicones dé sus domicilios

se asomaban masivamente a cuantos huecos presentan las edificaciones para

tributar al Generalísimo Franco, con visibles muestras de agradecimiento, el

testimonio de su adhesión.

Como se ve, la concentración de trabajadores, técnicos y empresarios resultó

realmente extraordinaria y con relieves de acontecimiento. El público

siguió las palabras del Jefe del Estado con una atención digna de todo

elogio, rompiendo los principales párrafos del discurso con continuos y

ensordecedores vítores. Cuando, terminado el acto, la multitud comenzó de

manera espontánea a entonar el «Cara al Sol", el entusiasmo se desbordó

y las aclamaciones perduraron por tiempo de más de cinco minutos, hasta el

momento en que el Jefe del Estado subió al coche para iniciar su regreso al

palacio de El Pardo.

EL ACTO

Poco antes de las seis de la tarde comenzaron a llegar al poblado de San

Blas los primeros grupos de la grandiosa concentración, anunciada para las

siete, y media de la tarde de ayer. Numerosas pancartas y carteles alusivos

a la concentración anunciaban continuamente la llegada de multitud de

trabajadores, que, agrupados en sus respectivas entidades sindicales, iban

llenando el gran, espacio, acotado entre varias edificaciones del Gran San Blas.

Prácticamente, a las siete dicho espacio figuraba repleto de una compacta

multitud, a la espera de la llegada del Jefe del Estado, que momentos después

habría de entregar simbólicamente 7.486 viviendas tipo social y de renta limita-

da, construidas por la Obra Sindical del Hogar, al amparo de los beneficios

otorgados por el ministerio de la Vivienda.

El grupo corresponde al Plan de Urgencia Social de Madrid, y de ese total de

viviendas, 1.996 son de renta limitada, de tercera categoría, y 3.489 de tipo

social. Las viviendas ocupan un amplio polígono de más de medio millón de

metros cuadrados, entre la calle de Hermanos García Noblejas, prolongación de

O´Donnell, ramal de la carretera de Aragón a Vicálvaro y las primeras

construcciones del conjunto San Blas.

El Jefe del Estado llegó a la plaza donde se habían, levantado las tribunas

a las siete y treinta y cinco de la tarde.

Vestía de paisano e iba acompañado por el ministro secretarlo general del

Movimiento, don José Solís Ruiz. En otros coches iban los jefes de sus Casas

Militar y Civil, teniente general Asensio y conde de Casa Loja; los segundos

jefes, general Laviña y señor Fuertes de Villavicencio, respectivamente, y los

ayudantes de servicio iba precedido por una sección de motoristas.

Le aguardaban, el vicepresidente del Gobierno, don Agustín Muñoz Grandes,, y los

ministros de la Vivienda, Señor Sánchez-Arjona; de la Gobernación, señor Alonso

Vega; subsecretario de la Presidencia, señor Carrero Blanco; de Agricultura,

señor Cánovas; del Aire, teniente general Lacalle; de Marina, almirante Nieto

Antúnez; de Obras Públicas, señor Vigón; de Educación Nacional, señor Lora

Tamayo; de Comercio, señor Ullastres; de Trabajo, señor Romeo Gorría, y de

Información y Turismo, señor Fraga Iribarne; vicesecretario general del

Movimiento, señor Herrero Tejedor; secretario general de la Organización

Sindical, señor Lamata; alcalde, conde de Mayalde; presidente de la Diputación,

marqués de la Valdavia; gobernadores militar y civil, general Roldan y señor

Aramburu, respectivamente; teniente general Rodrigo; director general de

Seguridad, don Carlos Arlas, y de la Guardia Civil, teniente general Alcubilla;

subsecretario de la Vivienda, don Blas Tello, y los directores generales señor

Salgado Torres García Lomas y Bidagor; delegados nacionales y presidentes de los

distintos Sindicatos. Mientras el Caudillo saludaba a los miembros del Gobierno

y de más personalidades, la banda de música de un grupo, de Empresa interpretó

el Himno nacional, mientras la multitud no cesaba de aplaudirle y vitorearle.

El obispo auxiliar, de la diócesis, doctor García Lahiguera, revestido de pon-

tifical procedió seguidamente a la bendición de las viviendas, y después, el.

Generalísimo Franco, con los Ministros de la Vivienda y secretario general del

Movimiento, visitó detenidamente una de las casas. Luego se dirigió, entre

constantes vítores y aplausos´ de la multitud, a la, tribuna que se había

levantado para él y los miembros del Gobierno, y que aparecía adornada con

plantas, tapices y un gran escudo, nacional, y ´rodeada por mástiles, en los

que ondeaba la bandera nacional. Desde allí Franco y las personalidades que

le acompañaban pudieron contemplar la inmensa concentración de empresarios y

productores entre los que figuraban los vocales de las Juntas Jurados de Empresa

y enlaces sindicales, que se ha bien trasladado allí en autobuses y taxis, cuyos

propietarios—o trabajadores también sé incorporaban a la manifestación de

homenaje. Había incontables pancartas con leyendas análogas a éstas: «Franco,

artífice de la paz. Vallecas, agradecida», «Por Franco y España, Vallecas

trabajadora»

El Generalísimo Franco procedió al reparto de los títulos de propiedad a los

presidentes de los Sindicatos y de las Mutualidades, ceremonia durante la cual

no decayó un solo instante el entusiasmo de los concentrados. Dichos presidentes

desfilaron personalmente ante Su Excelencia, que iba entregando a cada uno la

carpeta correspondiente a los títulos, al propio tiempo que les estrechaba la

mano. Al terminar la distribución se reprodujeron los vivas a España y a Franco

y atronadoras salvas de aplausos.

HABLA EL MINISTRO DE LA VIVIENDA

Habló en primer término el ministro de la Vivienda, don José María Martínez

Sánchez-Arjona.

«Como ministro de la Vivienda—dijo— no puedo dejar de pronunciar unas palabras

en las que con brevedad resuma las características de este conjunto urbano que

fue iniciado en el año 1954 con la construcción de 1.978 viviendas, incluidas en

el Plan Francisco Franco de la Organización Sindical. La actuación anterior no

tendría trascendencia alguna para lo que con el tiempo había de convertirse en

el distrito urbano de San Blas.

En él se han edificado 13.994 viviendas por la Obra Sindical del Hogar, primer

promotor de España, a la que quiero hacer constar mi gratitud por la

Colaboración decidida y leal que ha prestado al Ministerio en el desarrollo de

la política social en materia de vivienda. El ministerio ha construido 3.702

viviendas a través del Instituto Nacional de la Vivienda y de la Organización de

Poblados Dirigidos, y la promoción privada, 1.092 En total 18.788 viviendas que

albergan bajo sus techos alrededor de 100.000 almas, y que, unidas a las 16.000

restantes cuya construcción está programada, cobijarán una población superior a

la que tienen el 84 por 100 de las capitales de provincia españolas.

La Comisaría General para la Ordenación Urbana de Madrid, que ha realizado las

adquisiciones de suelo precisas y ha hecho la urbanización perimetral del

sector, ha colaborado de modo decisivo a conseguir que esta agrupación urbana

tenga unas características excepcionales, y quiero hacerlo destacar así de modo

expreso.

Nos congregamos hoy ´aquí para hacer la entrega oficial de las 7484 viviendas,

que constituyen la fase(de actuación denominada Gran San Blas. Estas viviendas,

cuyo costo se eleva a pesetas 728.662.469,58, están divididas en dos grandes

grupos: viviendas de tercera categoría, con una superficie media de 65 metros

cuadrados, distribuidos en vestíbulo, comedor-estar, cocina, solana, cuatro

dormitorios y aseo, y viviendas de tipo social de 54 metros cuadrados de

superficie, distribuidos en comedor-estar, cocina, tres dormitorios y aseo.

Comprende además 640 locales comerciales, 10 grupos escolares, un mercado y una

iglesia. El ministerio de la Vivienda, que al someter a la aprobación

del Gobierno, primero, y de las Cortes, después, el Plan Nacional de

la Vivienda ha hecho patente de modo público la necesidad de que a estas

aglomeraciones urbanas se las dote de todos los Servicios complementarios,

quiere hacer constar en este acto ante Su Excelencia que se han iniciado

ya, con carácter de urgencia, los trabajos de confección de proyectos para la

inmediata iniciación de las obras correspondientes a las edificaciones

complementarias del distrito urbano de San Blas. Fue preciso para ello que se

aprobasen recientemente, los decretos de coordinación de la actuación del

ministerio de Educación Nacional con el de la Vivienda para la construcción de

escuelas de primera enseñanza y edificios escolares con la Secretaria

General del Movimiento para la edificación de las instalaciones en que ha de

desarrollar sus actividades y entre las que destacan las correspondientes a la

Organización Sindical, Sección Femenina, Juventudes, Delegación Nacional

de Deportes así como el que arbitra la fórmula de financiación para la

construcción de centros parroquiales e iglesias. El distrito urbano de San Blas

dispondrá de las siguientes edificaciones complementarias:

Quince parroquias con sus correspondientes centros parroquiales, 27 grupos

escolares de doce grados; ocho centros de enseñanza media o laboral; un centro

comercial principal y 14 secundarios 322 locales para oficinas; un hotel; un

ambulatorio del Seguro de Enfermedad a cuyo efecto se reservan los solares, al

Instituto Nacional de Previsión; 14 consultorios sanitarios; 62 guarderías

infantiles; 18 jardines de infancia una residencia para ancianos; una Tenencia

de Alcaldía; un Parque de Bomberos; un edificio para los servicios

públicos municipales; un cuartel de Policía Armada; una Comisaría de Policía; un

edificio para los servicios de comunicaciones (Correos, telégrafos y

teléfonos); siete edificios secundarios para los servicios de comunicaciones;

una Casa Sindical; una Delegación de Distrito del Movimiento una Delegación de

la Sección Femenina; una Delegación de Juventudes; un centro principal de

relación y recreo; tres salas de espectáculos; un complejo deportivo; siete

instalaciones secundarias de carácter deportivo; siete garajes y las

correspondientes estaciones de servicio; 140 talleres artesanos; 15 paradas de

transportes colectivos con marquesina, y quioscos para la venta de periódicos y

revistas, y varias áreas de aparcamiento, aparte de las correspondientes zonas

verdes. Señor, cuando podamos inaugurar, estas instalaciones habréis creado

dentro de Madrid un núcleo urbano que todo se lo debe al Movimiento y que ha.

sido posible levantar gracias a la paz y tranquilidad que V. E. ha ganado para

España, y gracias también a vuestro quehacer constante que nos ha impuesto

normas y consignas para dotar a todos los españoles de una vivienda digna y dé

los medios necesarios para disfrutar de los beneficios de todo orden de nuestra

cristiana civilización.

Pero con ser importantísima esta obra, no es sino un botón de muestra en

la gran tarea realizada por V. E., que ha consagrado su vida al resurgir de

nuestra Patria. En todos los puntos cardinales de Madrid se elevan edificaciones

que lo proclaman, y en la restante geografía española los grupos de viviendas

acogidos a la protección del Estado demuestran igualmente la voluntad de hacer

de un régimen y de un sistema político que a las órdenes de su Capitán quiere

ganar para su pueblo en muy pocos años el retraso de siglos de abandono que le

hicieron perder la rectoría del mundo. ¡Viva Franco! ¡Arriba, España!» El

discurso del señor Sánchez-Arjona, que había sido interrumpido en varios

pasajes por los aplausos y vítores a Franco, fue acogido al final

con una prolongada ovación repitiéndose el entusiasmo hasta que se hizo el

silencio para que hablara el ministro secretario general del Movimiento.

PALABRAS DEL SEÑOR SOLIS

«En Valencia, hace unas semanas — empezó diciendo el señor Solís

— os recibieron con entusiástico fervor para agradeceros cuanto habéis

hecho en favor de una provincia que había sufrido una grave desgracia,

Días después inaugurasteis la que hace el numero 117 de las Escuelas de

Formación Profesional en las que se educan 30.000 hijos de productores. Hoy

aquí habéis entregado más de 7.000 hogares para nuestros trabajadores.

Aquí están, los hombres del trabajo; vienen a alegrarse también con la alegría

de sus compañeros; vienen a convivir con ellos en estos momentos, pero también

a algo más; estos hombres, hombres del 18 de Julio, vienen a expresaros su fe,

su fe entrañable por vuestra, obra; vienen a manifestaros su esperanza, su

seguridad en el porvenir. Vienen a expresaros su cariño, su adhesión, porque no

solo os consideran con honor el primer trabajador de España, sino que ellos

saben que os habéis entregado por entero al servicio de la Patria y de la

justicia social. Veis en estas caras veteranos y hombres de ayer que lucharon en

otras organizaciones, pero que están ahora incorporados a esta Organización

Sindical. Pero veis también hombres jóvenes y muchachos, que son las

generaciones que vienen después; son la incorporación necesaria de savia nueva,

de savia joven, a nuestro Movimiento; son los futuros dirigentes del mañana,

que, gracias a vos y a vuestra política, se educaron de forma distinta que

nosotros nos hemos educado. Tendrán viviendas, diferentes y crearán un hogar más

cristiano.

No nos tiene que preocupar, el presente, señor; pero tampoco nos preocupa el

porvenir, porque aquí están nuestros hijos con el mismo empuje que hemos

tenido nosotros y también con la misma pasión por defender todo lo que estos

años hemos defendido.

Autenticidad sindical se nos dice y con autenticidad sindical nos presentamos

ante Vuestra Excelencia los hombres del trabajo. Aquí están

los que producen trabajando, los que trabajan dirigiendo, los que a

diario se ganan el pan con el sudor de su frente. Lo mas selecto de nuestra

patria, los que llevan sobre sus espaldas, en gran parle, su peso. Aquí están

esos miles de enlaces sindícales que prestan a sus compañeros, al Sindicalismo y

a España un servicio tan callado como eficaz, contribuyendo a la armonía y

justicia en el trabajo. Aquí están los Jurados de Empresa, célula básica del

Sindicalismo; los vocales de las Juntas Sindicales, los presidentes de las

entidades, los dirigentes de esta provincia y los dirigentes nacionales, y con

ellos, decenas de millares de encuadrados, ejemplo vivo de una organización

efectiva, unida, auténtica.

Auténticos somos, y autenticidad representan estos empresarios, estos técnicos

estos obreros; hasta el punto de que podemos afirmar aquí que jamás en España, y

tampoco fuera de ella, una organización sindical puede convocar, como la

nuestra, a mayor numero de hombres con sentido de unidad, de camaradería, de

auténtica hermandad.

Estos hombres tienen, naturalmente sus problemas. Ellos desean el

fortalecimiento, cada vez mayor, de sus Empresas, porque saben que sólo con

Empresas a nivel y rendimiento europeo pueden alcanzar salarios europeos,

ligados igualmente a ese rendimiento.

Ellos desean participar en la comunidad que la Empresa supone, ofreciendo su

competencia y conocimientos. Ellos se muestran orgullosos de las conquistas

sociales logradas por nuestro Movimiento y ofrecen su colaboración para

el. perfeccionamiento del Seguro de Enfermedad, convenios sindicales,

Mutualismo, gran conquista del Régimen. Las Empresas se afanan por mejorar sus

Instalaciones, su viejo utillaje, preparándose para la gran batalla de la

competencia, para lo que necesitan crédito suficiente. Estos hombres desean

reforzar sus estructuras representativas de todo tipo, y entre ellas, las

propias sindicales, como acordaron en sus últimos Congresos.

En realidad, nuestra legislación sindical, nuestra Organización han estado

abiertas a un continuado perfeccionamiento, como lo demuestra la llegada

de las representaciones elegidas por el voto libre y secreto en las primeras

elecciones de 1944, la designación de las Juntas electivas, elección de sus

presidentes, la participación de empresarios y trabajadores en la

administración de los fondos sindicales, la creación de los Patronatos rectores

de las Obras Sindicales, la movilización, de empresarios y trabajadores para

cubrir un tercio da los Ayuntamientos y de las Cortes, la participación en

el Consejo del Reino y Consejos Sociales de educación y económicos del Estado,

la celebración de Congresos mixtos de resonancia nacional e internacional, los

Consejos Económicos Provinciales, los Convenios Sindicales Colectivos, la

participación en los proyectos de estabilización, desarrollo y expansión,

tantas y tantas realidades que hacen de nuestro sindicalismo una Organización

abierta, dinámica, actual.

Cumpliendo acuerdos de nuestros Congresos, nos enfrentaremos con el

perfeccionamiento de nuestras estructuras sindicales para fortalecer su unidad,

reforzar su eficacia, mantener su autenticidad. Todo ello de conformidad con

vuestra consigna dada ante el Consejo Nacional el pasado octubre, al decirnos

que «a la Organización Sindical ha de írsele reconociendo un mayor campo de

actividades, corno exigen su naturaleza, su mayoría de edad y el puesto,

destacadísimo que ocupa entre nuestras estructuras orgánicas, seguro de que

cumplirá su cometido sin menoscabo de la lealtad y disciplina con que viene

ajustándose a sus insustituibles líneas constitutivas. Ello permitirá, a su vez,

que los órganos, del Estado puedan dedicarse más intensamente a otras nuevas

tareas y a las que son sus funciones privativas e intransferibles.»

Hoy tenéis aquí esa España fraterna; borrados separaciones y partidismo; tenéis

aquí esa España organizada al servicio de un ideal, esa España fortalecida por

la unión permanente de sus hombres. Aquí tenéis vuestra España, la España, de

Franco, la España eterna.

Y para terminar, señor, en nombre de estos hombres, en nombre de estos

trabajadores, de estos técnicos, de estos empresarios, quiero decirle que este

ejército del trabajo forma ya en vanguardia en la nueva batalla que entabláis

para elevar aún más el nivel de vida de los españoles.

Este pueblo del trabajo os sigue porque, como nos dijisteis el año 1942 en

el Consejo Nacional, sabe que sólo se es libre cuando no se está acosado por

la necesidad; este pueblo del trabajo os tiene proclamado como su jefe y

capitán, y este pueblo del trabajo no engaña, pues en él está la verdad.

La España del trabajo os escucha. Mandad, nosotros obedecemos.»

También fueron interrumpidos algunos párrafos del discurso del señor Solis, y al

finalizar se repitieron las ovaciones entusiásticas hasta el momento en que hizo

uso de la palabra el Generalísimo Franco; discurso que iniciamos en la primera

página del periódico.

CARACTERÍSTICAS DE LAS VIVIENDAS

Las viviendas entregadas ayer por el Generalísimo Franco, en el Gran San

Blas tienen un valor medio de 114.000 pesetas las de renta limitada, y dE

68.500, las de tipo´ social. La cantidad mensual´ a pagar para la total

amortización está en relación con la superficie de cada vivienda. Se estima, por

tanto, que la media mensual de las de renta limitada es de 600 pesetas, y las

de tipo social, 400. En dichas cantidades va incluido el pago diferido de la

amortización inicial, qué se abonará en cinco años, hay que añadir, además

los gastos de administración y conservación. De los setecientos veintiocho

millones y medio que se han invertido en las obras, poco más de 100 millones

corresponden al valor de los solares; más de 650, a las viviendas propiamente

dichas, y el resto, unos 77 millones a obras de urbanización.

Además del Caudillo, en el solemne acto hicieron uso de la palabras los

ministros de la Vivienda y secretario general del Movimiento

El señor Martínez Sánchez-Arjona anunció la construcción de otras 16.000

viviendas en el Gran San Blas

 

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