Autor: Martín Descalzo, José Luis. 
   Pilato, puñetero socialista     
 
 Hoja del Lunes.    02/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

CRÓNICAS DESDE EL OTRO MUNDO

Pilato, puñetero imperialista

Uno estaba celebrando la Nochevieja, guiado por la misericordiosa y omnipresente mano de la televisión,

cuando de pronto le estalla a uno en los oídos una canción (cantada, muy bien, por Elsa Baeza) que no

decía las habituales tonterías de la noche. Decía, además, las cosas serias con el ritmo y el desgarro

suficientes como para que resultasen tolerables entre las serpentinas y el champaña.

Era, si no me equivoco, el credo de la llamada "Misa nicaragüense", y en él se hablaba no de un Dios

vagoroso y celeste que hizo unos mágicos bosques que huelen por sus cuatro esquinas a, cuento de hadas,

sino un Dios ´"arquitecto e ingeniero, carpintero y constructor" que fabricó precisamente esos bosques que

hoy compran los grandes trusts para construir elegantísimas, refinadísimas y supercarísimas

urbanizaciones. Y hablaba de un Cristo obrero a quien condenó a muerte un tal Pilato, "puñetero

imperialista"; un Cristo que sigue resucitando en cada hombre que hoy ama y lucha por los demás.

Me pregunto si serían muchos los espectadores a quienes golpeó esa letra. Y no Hablo de los inquisidores.

Afortunadamente, el letrista de la canción ha cuidado de llamar a Cristo "unigénito de Dios" para que no

vengan luego los santones acusándole de que desdiviniza a Cristo. (Aunque ya se sabe que a los

integristas les preocupa lo social, pero protestan por lo teológico.) Lo que yo me pregunto es cómo suena

ese credo en los oídos del creyente medio de hoy. Porque creo que no cabe duda de que se trata de un

lenguaje venido de otras áreas no precisamente creyentes.

Y ésta es mi pregunta: ¿No estaremos viviendo un tiempo de lenguajes barajados? Acabo de cerrar la

¿novela ? de Jorge Semprún en la que se hace una tan aguda crítica de las incrustaciones religiosas en el

lenguaje de los comunistas. Impresionan las citas en que uno ve a La Pasionaria usando una adjetivación

que procede desde luego del mundo religioso y no precisamente del lenguaje objetivo de la Biblia o los,

santos padres, sino del más relamido, sentimental y fideísta de los predicadores de principios de siglo. Y

conmueve la untuosidad sermoneadora de los mítines de Carrillo hace unos años, usando para hablar de

su partido todos los tópicos que usaba la Iglesia en sus peores siglos. No hay, ciertamente, nada más

parecido al integrismo católicoque el estalinismo. En su lenguaje, quiero decir.

Esto, lo había observado yo antes en los mítines de la pasada campaña, electoral de los comunistas, en los

que calcaban, supongo que inconscientemente, todos los fritos de la liturgia católica. Recuerdo aquel al

que asistí curiosamente. y que comenzó cantando la "Internacional". Como salmo de entrada. Siguió

después la primera lectura de un diácono comunista seguido dé unas muy curiosas aclamaciones

interleccionáles: "Queremos pan, / queremos, vino /. queremos a Fraga / colgado de un pino", decían, si

mal no recuerdo. Luego vino la segunda lectura de una diaconisa, coreada con gritos de exaltación quer

eran todo un."alleluia". Y tras la lectura de unos textos de Marx, que debían de equivaler al Evangelio,

vino la piadosa homilía de Carrillo, comentándolos. En el ofertorio se regalaron ramos de flores a La

Pasionaria. Y hubo después una comunión muy secularizada en que corrieron de manó en mano los

bocadillos de salchicha y las cervezas. Y todo el clima era exaltado y romántico, como en esas misas que

preside un cura que sabe más de sus emociones subjetivas que de la liturgia.

Pero lo gracioso del asunto es que tanto en el libro de Semprún como en aquellas "liturgias" se cogía

siempre lo externo, lo sentimental, lo decadente de la religiosidad. Se tomaba no la fe, sino el fideísmo; se

cogían ciegas adhesiones, abrazos totalizadores y cardíacos que poco tienen que ver con la áspera y crítica

búsqueda de Dios. Debe, ser que del contrario cogemos siempre las excrecencias.

Y creo que algo muy parecido les está ocurriendo a algunos curas y católicos que tratan de ponerse a1 día

la más de las veces toman las excrecencias, las corrupciones de los movímientos actuales. Salen de un

estalinismo religioso para entrar en otro secularizado. Creen que el credo, se pone al día con incrustar en

él una alusión al puñetero imperialismo de Pilato. A lo mejor por eso, ha sido mi subconsciente quien,

para desatascar mis oídos del simpático pero folklórico credo de la "Misa nicaragüense", me ha hecho

iniciar el año poniendo en mi tocadiscos el credo de la "Misa en re" de Beethoven. Y juro que letra y

música me sonaron a mucho más modernas.

J.L. MARTIN DESCALZO

 

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