Discurso del Jefe del Estado en la inauguración de un centro de este tipo en la Coruña. 
 En las escuelas de formación profesional acelerada se instruyen los hombres, ya hechos, que han sufrido el abandono de años anteriores  :   
 En el recibirán capacitación especial los emigrantes, y se formaran técnicos para las industrias de las regiones de Asturias, León y Zamora. 
 ABC.    11/09/1960.  Página: 63. Páginas: 1. Párrafos: 101. 

ABC

«EN LAS ESCUELAS DE FORMACIÓN PROFESIONAL ACELERADA SE INSTRUYEN LOS

HOMBRES, YA HECHOS, QUE HAN SUFRIDO EN EL ABANDONO DE AÑOS ANTERIORES"

DISCURSO DEL JEFE DEL ESTADO EN LA INAUGURACIÓN DE UN CENTRO DE ESTE TIPO

EN LA CORUÑA

EN EL RECIBIRÁN CAPACITACIÓN ESPECIAL LOS EMIGRANTES, Y SE FORMARAN

TÉCNICOS PARA LAS INDUSTRIAS DE LAS REGIONES DE ASTURIAS, LEÓN Y ZAMORA

TAMBIÉN INAUGURO EL INTERNADO "SAN JOSÉ DE CALASANZ" Y UNA FACTORÍA

BACALADERA

Su Excelencia el Jefe del Estado inauguró ayer en La Coruña una Escuela de Formación Profesional

Acelerada. Después de visitar las nuevas instalaciones, el Caudillo pronunció el siguiente discurso:

"Solamente unas palabras para felicitar a la Organización Sindical y agradecer a los cuadros ocupados en

poner a punto la enseñanza laboral, en estos centros el entusiasmo puesto al servicio de esta obra, de la

que es muestra la Escuela que acabamos de visitar.

Yo creo que entre las muchas realizaciones del Movimiento Nacional quizá las más destacadas sean estás

realizaciones sociales, entre las que sobresalen las Escuelas de Formación Profesional Acelerada.

El Movimiento Nacional tiene muchas dimensiones, pero una de las más destacadas es la que abarca lo

espiritual, lo cultural y lo social. La obra se presentaba difícil. El atraso de España era evidente.

Solamente al contemplar las masas de trabajadores sin formación anterior, en las que hay que acelerar el

proceso de su instrucción, se puede comprender mejor la base aquella de que partimos. Y este atraso

tenemos que ganarlo nosotros y lo ganaremos, lo que sería imposible sin el Movimiento Nacional. Y al

decir el Movimiento Nacional no me refiero al hecho histórico de nuestra Cruzada, sino como

movimiento político.

No basta la fortaleza, no bastan los Gobiernos, no bastan siquiera la estabilidad y la unidad; hace falta la

existencia de una doctrina política, un fervor y entusiasmo políticos; no basta con hacer cumplir el estricto

deber, sino adelantar más; es preciso la vocación, la fe; es necesario crear. Porque el Movimiento

Nacional cree en esta gran obra, es capaz de estas realizaciones. Y no bastaría siquiera contar con esa

minoría inasequible al desaliento si no tuviese una doctrina en constante proceso de perfeccionamiento.

Sólo con una definición clara de cuáles han de ser nuestros empeños es posible la realización de esta gran

obra.

Y esta obra alcanza en España dimensiones para muchos insospechadas. Hace unos momentos

inaugurábamos un centro de la Organización de Educación de Menores. Son cincuenta ya los que hay en

España de este orden, que salvan a una parte muy importante de la infancia abandonada, evitando su

perdición. En España existe muy poca delincuencia infantil, y es así porque hay religión y familia y

además estos centros para encauzar a aquellos muchachos en trance de perderse.

Existía también, como decíamos, un abandono en la formación y especialización de nuestros obreros. Y

todo esto hemos de mirarlo en dos aspectos: en el de las generaciones nuevas, a las cuales hemos de

formar en las escuelas, Universidades y Centros de Formación Profesional corrientes, y en el de los

hombres ya hechos, los que han sufrido el abandono de los años anteriores ya los que tenemos que

transformar rápidamente.

Y para eso están las "Escuelas de Formación Acelerada. Por lo tanto, en todos los aspectos que miremos

el horizonte nacional, ya sea en el cultural, en el del campo, en el industrial—todo ello compone la obra

del régimen—, se advierte un feliz despertar, una gran vitalidad, que eleva el nivel de vida de los

hombres, que persigue su bienestar social y un afán por transformar a España para que pueda ser nación

grande y ejemplar entré las naciones de Europa. ¡Arriba España!"

Una clamorosa salva de aplausos acoge las palabras del Caudillo, no cesando hasta que abandona el

centro.

 

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