La Republica española se presentó ligada la marxismo. 
 Calvo Sotelo vivirá estrechamente unido al Movimiento Nacional  :   
 El comunismo plantea al mundo una batalla política, social y económica. 
 ABC.    14/07/1960.  Página: 31-33. Páginas: 3. Párrafos: 27. 

CALVO SOTELO VIVIRÁ ESTRECHAMENTE UNIDO AL MOVIMIENTO NACIONAL

LA REPÚBLICA ESPAÑOLA SE PRESENTO LIGADA AL MARXISMO

EL COMUNISMO PLANTEA AL MUNDO UNA BATALLA POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA

Palabras de Franco en la inauguración del monumento a D. José Calvo Sotelo

En el acto inaugural del monumento a D. José Calvo Sotelo el Jefe del Estado pronunció el siguiente

discurso:

Excelentísima señora y españoles todos:

España entera siente y comparte la emoción de estos momentos en que rendimos homenaje a la memoria,

siempre presente en nuestros afanes, de quien fue protomártir de nuestra Cruzada. Las grandezas de la

Patria se han levantado siempre sobre el sacrificio generoso de los héroes y de los mártires que con su

sangre escribieron las páginas imborrables de la Historia, que son ejemplo y estímulo para las

generaciones que les siguen. Héroes y mártires, constituyen los fuertes eslabones que forman la cadena de

nuestra Historia, que aseguran la unidad y la continuidad de nuestra Nación.

La muerte de Calvo Sotelo por los propios agentes encargados de la seguridad fue la demostración

palpable de que, rotos los frenos, la Nación se precipitaba vertiginosamente en el comunismo. Ya no

cabían dudas ni vacilaciones: el asesinato, fraguado desde el Poder, del jefe más destacado de la

oposición, unió a todos los españoles en unánime y ferviente anhelo de salvar a España. Sin el sacrificio

de Calvo Sotelo la suerte del Movimiento Nacional pudo haber sido muy distinta. Su muerte alevosa

venció los naturales escrúpulos de los patriotas, marcándoles el camino de un deber insoslayable; por ello,

Calvo Sotelo vivirá estrechamente unido al Movimiento Nacional.

Su sacrificio no pudo ser más fecundo; constituyó el rayo de sol en medio de la tormenta, fue la claridad

para todos. Sí hoy lloramos su ausencia, hemos de reconocer lo muchísimo que le debemos. Con su

ejemplo nos dio un nuevo estilo de servir la política.

Los esfuerzos de buena voluntad desarrollados hasta entonces por las fuerzas políticas de orden para

hacer posible aquel régimen, habían rotundamente fracasado. Por segunda vez en la Historia se

demostraba lo que la República había de ser en nuestra Patria. Calvo Sotelo constituía el jalón más

importante entre las dos Españas: la España decadente que moría y la nueva España que iba a levantarse.

En las palabras elocuentes del conde de Vallellano, uno de los grandes amigos y correligionarios de

Calvo, destacado hombre político de los que gozaron de su intimidad, habéis escuchado una historia

sucinta de la vida de nuestro mártir, y aunque las palabras sobran ante figura tan insigne en que toda

oración resulta pobre, yo quisiera, en cumplimiento de un deber nacional, el destacar el clima político que

asfixió su vida para que podamos sacar de él las mejores enseñanzas. Calvo Sotelo es gloria de nuestra

generación, y es obligado seamos los hombres de ella los que, en la medida de lo humano, le honremos y

ensalcemos.

En medio de un clima político de escepticismo. Calvo cree fuertemente en España. Así le vemos en sus

años juveniles militar en aquel movimiento nacional de los jóvenes mauristas, frustrado por la campaña

internacional masónica del "¡Maura, no!", que el sistema liberal parlamentario consintió y del que otros

partidos se aprovecharon; le encontramos de nuevo en los años de la Dictadura, del llorado General Primo

de Rivera destacar como uno de sus más inteligentes y fecundos colaboradores. Allí está Calvo de nuevo

henchido de fe, de cara a la esperanza. Establecida la República y arrastrada España a su fraccionamiento

y destrucción, se yergue nuevamente la figura titánica de Calvo Sotelo, dispuesto a contener con su

oratoria concluyente y, como decía él, con sus amplias espaldas, el torrente desbordado al que se ofrecía

en holocausto por la Patria a la que tanto amaba.

CALVO SOTELO CONTRA EL SISTEMA DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS

Por ello decís bien, conde de Vallellano: Calvo Sotelo hubiera sido, sin duda alguna, uno de nuestros más

excelsos colaboradores; su pensamiento así lo acusa. En una de sus últimas intervenciones en las Cortes

Españolas, la del primero de julio de 1936, hablando sobre la situación del campo, decía: "Yo les digo,

señores diputados, que su remedio no está en este Parlamento ni en otro que, como éste, se elija, ni en el

Gobierno actual, ni en otro Gobierno que el Frente Popular formase, ni en el Frente Popular mismo, ni en

los partidos políticos, que son cofradías clóricas de contertulios; está en un Estado corporativo." He aquí a

Calvo Sotelo pronunciándose contra el régimen inorgánico y el sistema de los partidos políticos.

El conocía bien lo que todo esto significó en el destino histórico de España, que se acusa a través de toda

la historia política del siglo XIX, que nos ofrece: la España chata y chabacana de espíritu decadente,

incapaz de continuar siendo cabeza de un imperio, ni sostener sobre sus hombros el peso de su gloria.

Cuando los pueblos quieren hacer algo serio y proyectarse al exterior, necesitan unir sus espaldas,

levantar la vista de las miserias internas, .buscar dilatados horizontes, sin neutralizarse en divisiones y

luchas intestinas que acaban destruyendo mutuamente a sus hombres y haciendo naufragar los mejores

propósitos.

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FRACASO E INCAPACIDAD DEL RÉGIMEN INORGÁNICO

Si abandonando la historia pasada queremos extraer las lecciones de la era´ contemporánea en la que

Calvo Sotelo vivió, los hechos nos abruman. Unos solos datos formales nos darán una clara idea de la

incapacidad de aquel régimen para que por él pudiera regirse nuestro pueblo:

¿Sabéis cuántas crisis políticas hubo bajo la Monarquía liberal, constitucional y parlamentaria en los años

que van de 1900 a 1923? Cincuenta y tres, que representó una media de dos o tres Gobiernos por año.

¿Qué acción cabe con esa discontinuidad?

Mas si nos trasladamos a los años de la República, en el período que va de febrero de 1931 al

Movimiento Nacional, o sea, un total de cinco años, vemos sucederse veintidós Gobiernos, que

representan un poco más de cuatro por año.

Aquel régimen entrañaba en sí mismo la incapacidad. ¿Qué rendimiento podríamos asignar a cualquier

empresa, por modesta que fuera, que cada cuatro meses hubiese de cambiar de dirección? ¿Qué no habrá

representado en las grandes empresas nacionales, que requieren estudios prolongados y años para

desarrollarse?

Pues si pasamos al campo formal de las libertades políticas, de la vigencia de las garantías

constitucionales, en los mismos períodos, nos encontramos que en los años del 190O a 1931, años en que

todavía no habían tomado estado las maquinaciones internacionales de la guerra fría, estuvieren

suspendidas las garantías durante tres mil trescientos veinticuatro días, que equivalen a una media de 144

días al año, y diíraníe la República, 842 días, con una media de 168 días al año.

Datos estos que creo bastarán para demostrar a las generaciones nuevas que no conocieron aquellos

tiempos, cuáles eran las realidades españolas en la etapa que le tocó vivir a nuestro mártir, y las

características de aquella desdichada República que padecimos, que al cabo de veinte años algunos de sus

seguidores pretenden presentárnosla como dechado de virtudes cívicas.

El hecho más saliente es que poco después de la muerte de Calvo Sotelo, abortado el complot comunista

por el Alzamiento Nacional, la República española se presentó al mundo estrechamente unida al

comunismo de los soviets, intervenida por el embajador ruso Rosemberg, abriendo sus puertas a la

irrupción de las brigadas comunistas internacionales bajo mando de generales rusos, comisarios políticos,

tribunales populares y establecimiento de checas, muchos de cuyos cabecillas aparecen hoy al frente de

varios de los países europeos esclavizados tras el telón de acero.

Por todo esto, el camino que la muerte de Calvo Sotelo nos marca que podía ser una solución

circunstancial que atendiese a una simple y grave situación de emergencia, sino que demandaba una

solución política básica para nuestro futuro: el planteamiento y la solución al problema político español

de nuestro tiempo, que si entonces, por las características por que pasaba la nación española, se

presentaba como insoslayable, la situación del mundo actual lo convierte en un imperativo de nuestra

propia existencia.

Por donde quiera que extendamos la vista, advertimos la ineficacia de los viejos sistemas y la quimera de

quererlos implantar en los nuevos Estados. Si para muchos pueblos viejos y archicivilizados constituye

una pesada servidumbre carente de eficacia y que disminuye sus defensas, ¿qué no será en los pueblos

que necesitan imperiosamente años de paz, de unidad y de continuidad de esfuerzos?

NECESIDAD DE UN CONTENIDO POLÍTICO PARA SALVAR A LA PATRIA Y A LOS PUEBLOS

Ante las perturbaciones que bajo los viejos sistemas democráticos los pueblos sufren, vemos en los

últimos años a muchas naciones establecer poderes fuertes, elevando a las supremas magistraturas del

Estado a generales o altos jefes militares, confiando que la autoridad y la honestidad sean suficientes para

resolver el problema que a los pueblos aqueja, creyendo ser suficientes la autoridad, la honestidad y la

buena administración para salvarse.

Sin embargo, nuestra experiencia nos dicta que la obra de Calvo Sotelo y de aquellos patriotas que, bajo

la dirección del general Primo de Rivera, intentaron salvar a nuestra Patria, se perdió por la falta de un

contenido político. Lo que desde el primer momento se proclamó "puente" le faltó la otra orilla en que

asentarse, y las veleidades de los cenáculos políticos, utilizando la calumnia y la falacia, engañando al

país, le condujeron a caer en la República española, que constituyó la antesala del caos que nos esperaba.

Los pueblos todos sienten un hueco político que es necesario llenarles. Si no lo hacemos nosotros con la

verdad y un ideario que le convenza y arrastre, otros procurarán llenárselo con la falsedad y con el

engaño. La política tiene que ser activa y militante, y mucho más en estos tiempos, en los que el

movimiento que amenaza a toda nuestra civilización occidental va acompañado de un misticismo

engañoso, racionalista y falso, que ya ha sumido en la esclavitud a muchas naciones confiadas, un día

libres y felices.

Hace falta el dar estabilidad al sistema político que se adopte, el atesorar una doctrina, el despertar una

nueva ilusión, el sustituir una democracia gárrula y formalista, vacía de autoridad y de contenido, por otra

más sana, sincera y eficaz; oponer a una ilusión engañosa la seguridad de unos logros felices. La batalla

que el comunismo plantea al mundo no es una empresa bélica, sino una batalla política, social y

económica, que no se contrarresta con la carrera de armamentos solamente, ya que la verdadera lucha no

se entabla en campo exterior solamente, sino en el frente interior.

Tres hechos hemos de destacar en el transcurso de estos cinco lustros en que se ha desarrollado la vida

política de nuestro Movimiento: la interrupción del proceso moderno de evolución política en las

naciones, impuesto por los vencedores a los vencidos en la última contienda; la extensión del comunismo

en el mundo como consecuencia de la explotación de la victoria por los soviets, y el paso a la

independencia de numerosas naciones subdesarrolladas, que vivieron hasta entonces bajo dominio

colonial. Con una grave consecuencia política, la de abandonar al comunismo la exclusiva en el proceso

de renovación política que la vida de los pueblos demanda.

Es necesario reconocer que la misma ansia social de resurgimiento de la Nación y de elevación del nivel

de vida que hace veinte años alentaba en nuestra Patria y que caracterizó a nuestro Movimiento, se

extiende hoy por todas las latitudes en un anhelo común y una demanda de eficacia.

EN NUESTRO RÉGIMEN, LA DEMOCRACIA TIENE UNA REALIDAD SANA,

SINCERA Y EFICAZ Hay quienes inocentemente consideran que la ayuda exterior podría resolverles sus

problemas, cuando se requiere el esfuerzo de todo el país, lo que demanda unidad, autoridad, disciplina,

moral, orden, racionalización y, en pocas palabras, eficacia. Y como no cabe todo eso dentro de los viejos

sistemas, que abren la puerta por la que el comunismo va a introducir en las naciones su "caballo de

Troya", a los pueblos se les presenta hoy el siguiente dilema: o el continuar con sus divisiones,

revoluciones y remiendos a un sistema que se desmorona, o caer en el comunismo deslumbrados por las

propagandas, como única solución viable de unidad, de autoridad, continuidad, disciplina y eficacia.

Yo me atreva a afirmar que entre el mundo de la esclavitud soviética y el de la democracia inorgánica,

caben soluciones modernas democráticas más eficaces y justas, y que nuestro Régimen, satisfaciendo los

anhelos de justicia social de Tprogreso económico y de elevación del nivel de vida, se ofrece como una

solución óptima, en la que salvando lo esencial de nuestras libertades logra que la nación discurra en un

régimen de unidad, de autoridad, de continuidad y de eficacia, en que la democracia tiene una realidad

sincera y eficaz a través de las organizaciones naturales en que el hombre se encuadra.

LOS VEINTE AÑOS DE NUESTRO MOVIMIENTO POLÍTICO CONSTITUYEN

LA EJECUTORIA MAS VALIOSA Nuestro Movimiento político no es exclusivista, está abierto, como

hemos demostrado, a todas las honradas y leales colaboraciones. Sus leyes básicas y principios han sido

proclamados y. aceptados per todo el país. En su unidad está nuestra salud política y nuestro futuro.

Veinte años de paz, de invulnerabilidad a los ataques y maquinaciones de fuera de engrandecimiento de la

Patria, de Justicia social de progreso económico, de elevación del nivel de vida y de resurgimiento de la

espiritualidad, constituyen la ejecutoria más valiosa que podemos ofrecer en este homenaje a la memoria

de nuestro protomártir.

Si la muerte de Calvo Sotelo fue punto decisivo para el Alzamiento Nacional que abrió con su proa

camino en el mar proceloso de nuestra historia política hacia horizontes nuevos, hoy podemos hacerle la

firme promesa de que su sangre ha de ser fecunda y que las cadenas que con su muerte rompió no

volverán jamás a esclavizar a nuestra nación.

 

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