Homenaje nacional al protomartir  :   
 Discursos del conde de Vallellano y el duque de Calvo Sotelo. 
 ABC.    14/07/1969.  Página: 32-33. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

ABC. JUEVES 14 DE JULIO DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 33

HOMENAJE NACIONAL AL PROTOMARTIR

Discursos del conde de Vallellano y el duque de Calvo Sotelo

El Jefe del Estado inauguró anoche en la plaza de Castilla, al final de la avenida, del Generalísimo, el

monumento erigido al Protomártir; la Cruzada, D. José Calvo Sotélo. Se trata de un gigantesco monolito,

en forma de proa, de 28 metros de altura, que simboliza la nave de la Patria. Al pie del mismo aparece la

estatua de Calvo Sotelo, de cuatro metros, vistiendo túnica y rompiendo entre sus manos los eslabones de

la cadena que aprisionaba la libre marcha de España.

A ambos lados habíanse levantado sendas plataformas cubiertas con lápices, y sobre ellas colocados

•grandes sillones tapizados en rojo.

Después de las siete de la tarde comenzaron a llegar los invitados a la ceremonia y las autoridades, y un

enorme gentío se iba situando en las inmediaciones y bocacalles de acceso y a lo largo de las grandes

avenidas. Antes de las ocho se hallaban allí los ministros de la Gobernación; D. Camilo Alonso Vega;

Justicia, D. Antonio Iturmcndi; Hacienda. D. Mariano Navarro Rubio; Ejército, teniente, general Barroso;

Marina, almirante Abárzuza: Aire, teniente general Rodríguez y Díaz de Lecea; Obras Públicas, D. Jorge

Vigón; Agricultura, D. Cirilo Cánovas; Educación Nacional, D. Jesús Rubio; Subsecretario de la

Presidencia, don Luis Carrero Juaneo; secretario general del Movimiento, D. José. Solís Ruiz; Trabajo,

don Fermín Sanz Orrio; Vivienda, D. José María Martínez Sánchez-Arjona; Comercio, don Alberto

Ullastrcs; Industria, D. Joaquín Planell, y ministro sin cartera D; Pedro Gual Vilialbí; presidente de las

Cortes Es., pañolas y del Consejo del Reino, D Esteban Bilbao; ex ministros señares .Yanguas Messía,

Aunós, González Bueno, Peña y Fernández Cuesta: subsecretarios de la Gobernación, Sr; Rodríguez

Miguel; Agricultura., Sr. Pardo Canalís; Justicia, Sr. Oreja Elósegui, y Educación Nacional, Sr.

Maldonado ; los miembros de la Junta organizadora del homenaje nacional a Calvo Sotélo, con su

presidente, el conde de Vallellano, y los señorea Batí,. Marañan y Ruiz Zorrilla, Morís, Arroyo, García

Hernández, Amado, Zabia y Galihsoga; tenientes de alcalde señores Soler y Díaz de Guijarro y marqués

de Grijalba; embajador de España en Lisboa, don José Ibáñez Martín; marqués de Luca de Tena, D. Pablo

González Bueno, numerosos directores generales de los distintos departamentos ministeriales, entre ellos

los señores García Lomas, Chacón, Oriol, Gallego Burín y Pinar (D. Blas) ; director general de la Guardia

Civil, teniente general Alcubilla; jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general Cuesta Monereo;

vicesecretario general del Movimiento, Sr. Jiménez Millas; delegado permanente de España en la O. N.

U, don José Félix .de Lcquerica; D. Manuel de la Plaza, D. Isidro de Arconegui y los señores Navarro y

González Canales, Soroa (D. José María) y Toledo (D. Romualdo).

También se hallaban presentes todos .los alcaldes de la capitales españolas y los presidentes de la

Diputaciones, así como nutridas representaciones enviadas por algunas provincias para asistir al homenaje

de fidelidad a la memoria de quien entregó la vida por su Patria. Para los abogados del Estado había un

espacio, acotado dentro del recinto, y eran numesrosísimos los que lo ocupaban. La familia Calvo Sotélo

ocupaba la tribuna situada frente a la del Caudillo, y allí se hallaban la viuda, doña Enriqueta Grondona

de Calvo Sotélo.; sus hijos el duque de Calvo Sotélo y D. Luis Emilio, Enriqueta y Conchita, y con ellos

los hermanos del protomártir, D. Luis y D. Joaquín Calvo Sotélo; la señora de Valléllano y las de los

miembros de la Junta organizadora del homenaie.

LLEGADA, DEL CAUDILLO

A las ocho y cuarto en puntó hicieron su aparición en. la plaza de Castilla los motoristas que precedían al

coche ocupado por Su Excelencia el Jefe del Estado, cuya presencia fue acogida con entusiastas gritos de

¡Franco, Franco, Franco! y nutridísimos, aplausos. El Generalísimo, al descender del coche, fue

cumplimentado por el ministro del Ejercito, teniente general Barroso, y el capitán, general de la Región,

teniente general, Rodrigo, en unión de los cuales pasó revista a una compañía del Regimiento Inmemorial

número I, que rindió honores con Abandera y banda de música; El Caudillo vestía uniforme de verano de

capitán general y lucia en el pecho la Gran Cruz Laureada de San Fernando, Al pie de la escalinata de

acceso a! monumento fue saludado por los miembros del Gobierno, y después por el conde de Vallellano

y los componentes de la Junta organizadora del homenaje nacional a Calvo Sotelo. En unión del conde

de Vallellano se dirigió hacia el monumento, que contempló unos instantes, y después a la tribuna que

ocupaba la viuda de Calvo Sotélo y los restantes miembros de. la familia a los que estrechó la mano

efusivamente. Luego volvió al lugar donde está enclavada la estatua de Calvo Sotelo, y que aparecía

cubierta con la bandera nacional. Franco tiró del cordón y quedó descubierta la escultura, y luego pasó a

la tribuna levantada a la izquierda del monolito, ocupando el sitial correspondiente junto con los

.miembros de su Gobierno. Las niñas del Grupo escolar "Calvo Sotélo" depositaron ramos de flores al pie

de la estatua y también depositaron coronas de laurel representaciones, del Instituto de Estudios de

Administración Local, Cuerpo de Abogados del Estado y Junta organizadora del homenaje.

DISCURSO DEL CONDE DE VALLELLANO

El conde de Vallellano, como presidente de, la Junta organizadora del homenaje, pronunció un

discurso. Previamente anunció que se habían recibido infinidad de adhesiones de diversas autoridades y

jerarquías de toda España, que por su número no detallaba, pero que debía destacar por su jerarquía la

enviada por S. A. R. Don Juan de Borbón, Conde de Barcelona. Al dar cuenta de esta adhesión el público,

prorrumpió en grandes aplausos.

El conde de Vallellano empezó su discurso subrayando la emoción que le embargaba en aquellos

momentos, pareja a la que sintió en el debate, de la última reunión de la Comisión Permanente de las

Cortes. el día en que fue asesinado D. José Calvo Sotelo, Son momentos, pues—dijo—bien penosos, y

voy a explicar el acto porque la significación del mismo está aquí, con la presencia del Jefe del

Estado y con. la concurrencia que asiste al homenaje debido a aquel ilustre hombre público que supo,

dar su .vida por la Patria. Recordó que sólo existía en España desde el año 1020 una estatua,

colocada en Loja por el alcalde de aquella localidad y que no sufrió devastación durante la Cruzada. Pues

bien, en Burgos surgió la idea de levantar este monumento, y el íntimo amigo de Calvo Sotelo D. Andrés

Amado, desempeñando la cartera de Hacienda en aquella época, propuso la idea, que fue aceptada por los

restantes compañeros de Gabinete. Por eso he de dar, las gracias a todos los que han colaborado en esta

empresa, y principalmente a aquellos que a través de los años en el desempeño de sus cargos, como los

señores García Hernández y Morís, contribuyeron a esta realidad que hoy contemplamos, y no puedo

olvidar al ministro de Obras Públicas, D. Jorge Vigón, aquí presente, ni tampoco al Ayuntamiento de

Madrid, que dio todo género de facilidades para conseguir esta obra.

Luego explicó el simbolismo de cada uno de los aspectos del monumento, e insistió . en que éste es

idea del Gobierno y no de un grupo determinado.

Refirió más tarde el paralelismo de su vida con la de Calvo Sotelo desde los tiempos del maurismo en que

ambos lucharon denodadamente contra el ¡Maura, no! Aludió al fracasado movmiento del 10 de agosto y

al confinamiento a que fueron condenados tanto el Sr. Calvo Sotelo como él.

Al referirse al bárbaro asesinato de Calvo Sotelo dijo que en España habían.caído tres jefes de Gobierno

por atentados anarquistas, pero que jamás se había producido un crimen tan horrendo como el crimen de

Estado que cometió la República al asesinar a Calvo Sotelo. Abundando en la compenetración que existía

entre el orador y Calvo Sotelo, afirmó el conde de Vallellano que si hubiera vivido este, último habría

estado del lado del Movimiento con todas sus consecuencias, y hoy sería uno de los colaboradores más

valiosos del general Franco.

Luego hizo un caluroso elogio de la viuda de Calvo Sotelo, prototipo de la mujer española, que ha vestido

luto, durante veinticinco años, para romperlo en estos momentos tan solemnes, en que se tributa un

homenaje al inolvidable patriota. (Grandes aplausos acogieron las frases dedicadas por el conde de

Vallelíano a la ilustre dama.)

"Nos cabe la satisfacción—terminó diciendo—de su presencia y la de la familia en esta espléndida

jornada, y otra satisfacción nos la produce el general Franco presidiéndonos. Por eso le digo, en nombre

de la Junta organizadora del homenaje y de todos los españoles, que os damos las gracias. Y os las doy

yo, monárquico de siempre, porque creo firmemente en que la forma ideal de gobierno es la Monarquía

católica, social, popular y representativa, que figura en los Principios del Movimiento."

Grandes aplausos acogieron las palabras finales del conde de Vallellano.

INTERVENCIÓN DEL DUQUE DE CALVO SOTELO

Después se acercó al micrófono el duque de Calvo Sotelo, hijo del Protomártir, que leyó unas

emocionadas cuartillas, en las que hizo llegar a España entera su gratitud, "va que todos los españoles—

dijo—han hecho posible la erección de este monumento a la memoria de José Calvo Sotelo". "La viuda,

los hijos, nietos y hermanos—añadió—os dan las más rendidas gracias. Como mis palabras vienen del

corazón, no puedo por menos que sentirme emocionado en las dos vertientes, una íntima y otra más

impersonal. La, primera, corresponde al hijo, que os habla, y. la segunda a la de todos. los españoles.

Sienta el orgullo de asistir a la inauguración de este monumento por lo que representa, para España, y por

lo que José Calvo Sotelo, representó en aquellos momentos de lucha en condiciones de luchas duras y

apretadas, y como recuerdo de su tremenda muerte. Con ella, España entraba en la Historia, y su

definitivo silencio es el mejor dé los discursos que podría hacerse. Nos dio gran ejemplo al morir por

los altos ideales de la Patria, pero su muerte sirvió para que lo mejor de España se uniera, 7 ahora

supiéramos de sus beneficios. Mi gratitud al Generalísimo Franco, a su Gobierno, a las autoridades todas,

a la Junta organizadora del homenaje y a los autores de la obra, D. Manuel Manzanos Monís, arquitecto

de la misma, y el escultor D. Carlos Ferreira, y, en definitiva, mi gratitud a España entera, porque

nacional ha sido el homenaje que aquí habéis tributado a José Calvo Sotelo."

Grandes y prolongados aplausos acogieron las palabras emocionadas y vibrantes del hijo del ilustre

estadista español asesinado bárbaramente en la madrugada del 13 de julio de 1936.

Inmediatamente se puso en pie el Jefe del Estado, que pronunció un discurso, terminado el cual abandonó

tribuna y se dirigió con los miembros de su Gobierno a la ocupada por la; familia Calvo Sotelo. Se

despidió afectuosamente de la viuda e hijos y de los demás componentes de la familia, asi como de la

Junta organizadora del homenaje, y abandonó aquel lugar con dirección a. su residencia de El Pardo, entre

grandes aplausos de la multitud congregada en la plaza de Castilla y paseo; del Generalísimo.

Funerales en San Francisco el Grande

ASISTIERON VARIOS MINISTROS

En el templo Nacional de San Francisco el Grande se celebraron ayer, a mediodía, solemnes honras

fúnebres por el eterno descanso del protomártir D. José Calvo Sotelo, de cuya muerte se cumplen ahora

veinticuatro años:

Asistieron al piadoso acto los ministros de Justicia; don Antonio Iturmendi; del Ejército, teniente general

Barroso; de Gobernación, señor Alonso Vega; secretario general del Movimiento, señor Solís Kuiz; Obras

Públicas, don Jorge Vigón y de Trabajo, señor Sanz Orrio; ex ministros señores Yanguas, Aunós, Peña y

González Bueno.

En el lugar destinado al Consejo del Reino se hallaban el presidente, don Esteban Bilbao y los consejeros

señores Muñoz Grandes, conde de Vallellano,. marqués de Dávila y Castán Tobeñas; la Mesa de las

Cortes, compuesta por don José Félix de Lequericá y marqués de la Valdavia, y en representación de la

Junta Política, los señores Lamo de Espinosa, Jiménez Millas y Fueyo.

La presidencia familiar la componían el hijo, del ilustre hombre público, duque de Calvo Sotelo y los

hermanos don Luis y Joaquín CalvoSotelo.

Asistieron también al funeral los componentes de la Junta organizadora del homenaje nacional a Calvo

Sotelo, con el vicepresidente don Joaquín Bau y el secretario don Jesús Marañón y Ruiz Zorrilla; jefe de

la Jurisdicción Central de la Armada, almirante Nieto Antúnez; jefe de la Región Centra1 Aérea, teniente

general Castro Garnica; los subsecretarios y directores generales de distintos, Departamentos,

representaciones de los Altos Tribunales y Academias y Corporaciones y gran .número de fieles que

llenaban el templo totalmente. En el centro, se había levantado un severo túmulo. Ofició la misa el padre

Eirén de la Rasilla, ayudado por miembros de la Comunidad y la capilla del maestro Garmendiá interpretó

la "Misa de Perossi."

Terminado el funeral se cantó un responso y los ministros, y personalidades desfilaron ante la familia

Calvo Sotelo para reiterar su dolor por la pérdida del inolvidable Protomártir.

 

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