Si queremos conseguir un mundo mejor hemos de mirara a la familia como su piedra básica. 
 Franco inaugura el I Congreso Nacional de la Familia Española  :   
 Cuanto sea devolver a la familia sus puras esencias y subvenir a sus necesidades es un meritorio servicio a la causa católica. 
 ABC.    18/02/1959.  Página: 31-34. Páginas: 4. Párrafos: 53. 

FRANCO INAUGURA EL I CONGRESO NACIONAL DE LA FAMILIA ESPAÑOLA

PALABRAS DEL CAUDILLO

«SI QUEREMOS CONSEGUIR UN MUNDO MEJOR HEMOS DE MIRAR A LA FAMILIA COMO

SU PIEDRA BÁSICA"

"CUANTO SEA DEVOLVER A LA FAMILIA SUS PURAS ESENCIAS Y SUBVENIR A SUS

NECESIDADES ES UN MERITORIO SERVICIO A LA CAUSA CATÓLICA"

MENSAJE DEL PAPA

En el acto inaugural del I Congreso de la Familia Española se dio lectura a un importante mensaje de Su

Santidad el Papa Juan XXIII, cuyo texto damos a continuación, así como el del trascendental discurso

pronunciado por el Caudillo:

Mensaje de Juan XXIII

"Conscientes del papel fundamental que en toda sociedad rectamente ordenada compete a la institución

familiar, los organizadores de ese Congreso han querido que personas especializadas en estas materias

dedicaran durante unos días su esfuerzo inteligente al estudio de los problemas relacionados con la

familia en el mundo moderno. Pensando en la responsabilidad que Nos incumbe de Padre y Pastor de la

grey que Nos ha encomendado Jesucristo, hemos acogido benignamente el deseo que se Nos ha

manifestado de recibir nuestra Bendición junto con una palabra de exhortación y aliento para las labores

de tan importante Asamblea.

Dios ha puesto en el corazón del hombre tres amores principalmente que del suyo se nutren y con él se

ennoblecen: el amor de los esposos, el amor de los padres, el amor filial. Querer arrancar o paralizar estos

afectos parecería una profanación de algo sacro que llevaría fatalmente a su ruina a la patria y a la

humanidad. La dignidad, los derechos y deberes del hogar, establecido por Dios mismo como célula vital

de la sociedad, son por ello mismo tan antiguos como el mundo; son el fundamento del bienestar social.

Jesucristo ha dignificado el matrimonio, elevando este contrato entre, los bautizados a la categoría de

sacramento, y quiso también santificar con su ejemplo la convivencia familiar haciéndose miembro de un

hogar, espejo de las más bellas virtudes.

Cuanto sea devolver a sus más puras esencias esta institución; subvenir a la familia en sus necesidades

materiales y en la, dotación de bienes y servicios que la sociedad le debe para el cumplimiento de su

misión; resucitar en ella, el sentido cristiano, que en la tradición española tiene bellísimo historial, a tono,

sí, con las circunstancias del vivir actual, pero sin que la realidad nueva merme la validez de los

principios sustanciales; todo ello no puede menos de ser estimado como un meritorio servicio a la causa

católica, digno de Nuestra aprobación y encomio. Por eso, muy de veras deseamos que todo hogar se

convierta, a imitación del de Nazaret, en un santuario de religiosidad y sea escuela de virtudes. Ojalá que

este Congreso consiga promover tan benéficos efectos, logrando que la familia española conserve la

fragancia cristiana que la enaltece, a fin de que su influjo se proyecte sobre toda la urdimbre social de

amado país y aun de la comunidad de los pueblos.

Tenemos siempre vivos en la memoria los recuerdos que de Nuestros viajes a España recogimos:

gratísima impresión Nos causó, en particular, el florecimiento de sus familias con sus racimos de hijos, en

cuyos ojos veíamos brillar aquel rasgo de cándida transparencia y de inocente sonrisa que cautivó Nuestro

corazón. Muy gustosamente formulamos los más cordiales votos por el éxito de estas reuniones, mientras

con toda complacencia enviamos a los organizadores y participantes del I Congreso Nacional de la

Familia, Nuestra paternal Bendición Apostólica.

El Vaticano, 10 de febrero de 1959.— Icounes PP XXIII."

Discurso del Generalísimo

"Señores: Pocas ocasiones más gratas que esta Asamblea, coronación de los Congresos provinciales y de

los serios, estudios técnicos y trabajos de autorizadas ponencias, que hoy inauguramos, para tratar de la

familia española, de sus necesidades y de sus soluciones.

La elevada jerarquía social de los reunidos, el mensaje que con paternal solicitud nuestro bien amado

Pontífice, con su bendición apostólica, nos dirige, son claro exponente de la trascendencia de esta

reunión, que no necesito encareceros a cuantos os interesáis por el progreso de la familia española.

La mayoría de los males que a la sociedad moderna aquejan, ya lo habéis oído, son debidos, en su mayor

parte, a la debilitación del vínculo familiar. Cuando la institución familiar se debilita, la sociedad padece,

y cuando aquélla llega a trance de desintegración, la sociedad entera se anarquiza.

La naturaleza ha hecho de la familia la célula de toda la vida social. Hasta los que más violentamente han

pretendido, destruir e] nexo familiar, como el comunismo, han sido rebasados por la propia naturaleza del

vínculo, que acabará, con la ayuda de Dios, por imponérseles.

Palabras más autorizadas que la mía nos han presentado la lección de orden espiritual de nuestro

Evangelio. Nuestro Redentor podía haber venido al mundo como su Dios y Creador, con la majestad que

indudablemente le correspondía. Sin embargo, quiso darnos el ejemplo sublime de dignificación de la

institución familiar con ja lección del hogar santificado de Nazaret.

De los males que el liberalismo introdujo en nuestra "sociedad no fueron los menores los que afectaron a

la institución familiar: el menoscabo de la disciplina y de la autoridad de los padres; e] laicismo

imprimido a la enseñanza con desprecio de los derechos divinos; las siembras del odio y del rencor en

lugar de la caridad cristiana; el abandono de la juventud y el ejemplo escandaloso de los mayores la

desvinculación del matrimonio con la extensión de la ley del divorcio; el abandono de la vivienda salubre

que permitiera la subsistencia del hogar moral. Todo ello son causas de los males que la sociedad padece:

el azote de la delincuencia infantil y la extensión del vicio y de la criminalidad en los grandes núcleos de

población. Por ello, si, queremos cuidar de la familia, necesitamos considerar las causas que la amenazan,

y si queremos conseguir un mundo mejor, hemos de mirar a la familia como su piedra básica.

Un Movimiento que, como el nuestro, aspiraba a redimir a España de sus grandes lacras y padecimientos

y crear una España mejor no podía dejar sin estudio y corrección los males que nos amenazaban, y desde

los primeros momentos había de llevar a la legislación y a toda su obra de gobierno su preocupación por

la restauración de la vida familiar, creando el clima favorable para esta hora en que en todos los ámbitos

de España los problemas de la familia se han elevado al primer plano.

Porque nuestro Movimiento desea perfeccionarse constantemente, os convoca a los Municipios, a las

Diputaciones, a los Sindicatos y a las Cortes, y os llama a este Congreso, para que expongáis vuestros

pareceres razonados y vuestras aspiraciones legítimas en orden a una mejor ordenación de los intereses

familiares. El Gobierno oirá con el mayor interés y simpatía vuestros debates y conclusiones dentro del

interés general de la Nación.

Muchas son las necesidades que a la familia se presentan: el lugar físico y salubre que haga posible la

vida del hogar; el salario o la retribución proporcionados a los gastos que les hijos entrañan; la parroquia

y el sacerdote que atiendan al perfeccionamiento espiritual; las escuelas cristianas y las de formación

profesional y superior que, continuando la obra educativa de padres y sacerdotes, proporcionen la

instrucción en los grados sucesivos; un ambiente moral de paz, de justicia social y de caridad cristiana

que ennoblezca nuestra convivencia.

Si aspiramos a que la familia constituya esa piedra básica de la sociedad moderna en la que todos los

españoles se integran, hemos de cuidar de cuanta al mejor desenvolvimiento de la familia cristiana

interesa, seguros de que de la asociación de las familias y del estudio de sus problemas sólo se derivarán

bienes para nuestra Nación, que una vez más habrá señalado al mundo el verdadero camino para la

enmienda de la sociedad moderna. Empieza aquél a apercibirse del gran tesoro que la familia significa y a

contemplar con envidia a los pueblos que, a través de todas las vicisitudes, han sabido conservar esta

bendición de Dios que la familia representa.

Trabajad, pues, con entusiasmo y buena fe, y ojalá que vuestros estudios y proyectos puedan servir de

base a importantes disposiciones de nuestra legislación nacional.

Declaro inauguradas las sesiones del primer Congreso Nacional de la Familia Española."

Los actos del Congreso

MISA DEL ESPÍRITU SANTO EN LA CATEDRAL,

Con una misa de Espíritu Santo dio comienzo ayer el I Congreso Nacional de la Familia Española, Se

celebró a las diez y media, en la iglesia Catedral, oficiada por el patriarca obispo, doctor Eijo Garay.

Asistieron los ministros de Justicia, D. Antonio Iturmendi y secretario general del Movimiento, Sr. Solís;

subsecretario de la Gobernación, Sr. Rodríguez Miguel; presidente del Congreso, Sr. Fraga Iribarne;

directores generales de Prensa, Sr. Muñoz Alonso, y de Beneficencia, Sr. Oriol; de Política Interior, Sr.

Chacón; delegado nacional de Provincias, Sr. Herrero Tejedor; secretario de la Asociación de Padres de

Familia, señor Junoy, y los demás miembros de la Directiva.

Todos los congresistas asistieron a esta ceremonia, terminada la cual se trasladaron al Palacio del Consejo

Nacional para celebrar la sesión administrativa del Congreso, con el objeto de elegir a los presidentes,

vicepresidentes y secretarios de las distintas Comisiones.

En la primera Comisión resultaron elegidos D. Raimundo Fernández Cuesta, presidente; vicepresidente,

D. Luis Rodríguez Miguel; secretario, D. Salvador Musols, y relator, el de la primera ponencia, D. Victor

Fernández González. Resultaron elegidos en la segunda Comisión: presidente, el conde de Santa Marta de

Babío; vicepresidente, don Mariano Sebastián Herrador; secretario, D. Manuel Alonso García, y relator,

el de la segunda ponencia, D, Raúl Chávarri Porpeta.

Fueron elegidos, para la tercera Comisión, el marqués de Vivel, presidente; vicepresidente, D. Enrique

Otero Aenlle; secretario, don José Filgueira Valverde, y relator, el de la tercera ponencia, D. Jesús López

Medel. Para la cuarta Comisión fue elegido pre sidente el patriarca de las Indias Occidentales, D.

Leopoldo Eijo Garay; vicepresidente, monseñor Ricote; secretario, D. Ángel Vegas Pérez, y relator, el de

la cuarta ponencia, padre Jesús María Vázquez.

La sesión inaugural

LLEGADA DEL CAUDILLO

Su Excelencia el Jefe del Estado presidió ayer en el Palacio del Consejo Nacional la sesión inaugural del I

Congreso de la Familia Española. Llegó a dicho lugar a las seis de la tarde, acompañado por el ministro

secretario general del Movimiento, D. José Solís. En otros coches iban los Jefes de sus Casas Militar y

Civil, teniente general Asensio y conde de Casa de Loja, respectivamente; los segundos jefes, general

Laviña y Fuertes de Villavicencio, y los ayudantes de servicio. El Generalísimo, en unión del general

Erquicia, que representaba al capitán general de la Región, pasó revista al batallón de honor del

Ministerio del Ejército, mientras la banda de música interpretaba el himno nacional.

Luego fue saludado por el presidente de las Cortes y del Consejo del Reino, los ministros, el director

general de Seguridad, D. Carlos Arias; gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, Sr. Aramburu;

presidente del Congreso, Sr. Fraga Iribarne, y jefe superior de Policía, Sr. De Diego.

Después penetró en el salón, que estaba repleto de personalidades y congresistas; todos, puestos en pie,

acogieron la presencia del Generalísimo con grandes aplausos. Ocupó la presidencia, acompañado por el

cardenal arzobispo de Tarragona, doctor Arriba y Castro; el ministro secretario general del Movimiento,

Sr. Solís; el nuncio de Su Santidad, monseñor Antoniutti, y el Sr. Fraga Yribarne, delegado nacional de

Asociaciones y presidente de este Congreso.

En el banco de la derecha de la presidencia, situado en el centro del salón, tomaron asiento el presidente

de las Cortes Españolas y del Consejo del Reino, D. Esteban Bilbao, y los ministros de Justicia, D.

Antonio Iturmendi; de Hacienda, don Mariano Navarro Rubio; de Gobernación, D. Camilo Alonso Vega;

de Trabajo, don Fermín Sanz Orrio; de Información y Turismo. D. Gabriel Arias Salgado, y de la

Vivienda, D. José Luis de Arrese, y el obispo de Madrid-Alcalá y patriarca de las Indias Occidentales, D.

Leopoldo Eijo Garay; capitán general y jefe del Alto Estado Mayor, D. Agustín Muñoz Grandes;

gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, D. Jesús Aramburu; señorita Pilar Primo de Rivera, D.

Raimundo Fernández Cuesta, D. Joaquín Ruiz Jiménez, el alcalde, conde de Mayalde, y el presidente de

la Diputación, marqués de la Valdavia. En el banco de enfrente aparecían los directivos del Congreso,

directores genera, les y otras personalidades. Las tribunas estaban ocupadas por los invitados, y en una

especial, los observadores extranjeros que han venido a esta importante reunión.

MEMORIA DEL SECRETARIO GENERAL

El Caudillo concedió la palabra al secretario general del I Congreso de la Familia Española, D. Gabriel.

Elorriaga.

Hace historia de los preparativos del Congrego convocado por la Delegación Nacional de Asociaciones

del Movimiento e inspirado en los Principios Fundamentales, tendente a conseguir el desarrollo y plenitud

de la presencia de la familia, célula básica de nuestra sociedad, en la vida pública. Se fijó un temario

general, y desde noviembre del pasado año, las comisiones de todas las provincias españolas

intensificaron sus trabajos que culminaron en auténticos congresos provinciales. Los prelados,

autoridades gubernativas, magistratura, cátedra, órdenes, religiosas, asociaciones católicas, sindicatos,

ejército, magisterio, organizaciones juveniles y la Sección Femenina, prestaron importantes

colaboraciones que han culminado en esta reunión, en la que se van a discutir los problemas familiares

que han alcanzado en todo el mundo un primer plano en el interés público.

Citó, después, las numerosas adhesiones de organismos nacionales e internacionales que se han recibido y

que culminaron en la palabra de Su Santidad Juan XXIII. Fue muy aplaudido.

Seguidamente, el nuncio de Su Santidad, .monseñor Antoniutti, procedió a la lectura .del texto autógrafo

de! mensaje de Su Santidad el Papa Juan XXIII, que fue oído por todos los concurrentes puestos en pie, y

al terminar, subrayado con entusiastas y prolongados aplausos.

DISCURSO DEL SEÑOR FRAGA IRIBARNE

Don Manuel Fraga Iribarne leyó un importante, discurso acerca de la familia española ante la segunda

mitad del siglo XX, sus problemas y soluciones.

La familia está hoy, dijo, en el centro del interés de los problemas económicos, sociales y políticos,

psicológicos, educativos y morales. Nos falta una visión de conjunto que nos conteste a estas preguntas

fundamentales: ¿Qué espera el mundo de hoy de la familia? ¿Qué espera la familia del mundo de hoy ?

Hace una definición de la familia como institución eterna, y afirma que ninguna sociedad dispone de un

procedimiento superior al de la organización familiar para lograr la educación integral del niño desde su

nacimiento. La familia no sólo tiene inalienables derechos, sino, sus gravísimos deberes y la

responsabilidad de sus fundadores. Esta es hoy más grave que nunca, pues, en un periodo de cambios

sociales como el que atravesamos, no basta con una nueva reiteración de los hábitos tradicionales. Hoy,

menos que nunca, puede ser el hogar una escuela de prejuicios, de espíritu de clase, y menos aún de

hipocresía, en vez de una forja de hombres de verdad, de ciudadanos auténticos y de seres capaces de

asumir su difícil papel en la vida con auténtica plenitud y libertad de espíritu.

El señor Fraga Iribarne examina la función de la familia, como comunidad moral y jurídica, como núcleo

religioso moral y como célula básica de todo orden social y político de carácter orgánico, para adentrarse

en el tema de la crisis de la familia y en la crisis de la evolución social de nuestro tiempo, y deducir que el

divorció vincular ha sido una de las causas más graves de la crisis de la familia occidental, ha aumentado

el número da suicidios y de crímenes pasionales, ha agravado el problema de la infancia inadaptada y

delincuente; no ha resuelto ninguno de los problemas de la familia. pero los ha complicado casi todos

dando un golpe gravísimo a su carácter institucional. Las relaciones entre los sexos han cambiado, ha

disminuido la tradicional autoridad paterna y la vinculación de los miembros de la familia, y, por tanto,

dice, hay que hablar de una crisis de la familia: una crisis en los hechos, que, por lo demás, se

corresponde a una crisis en las ideas.

Por todo esto, la familia ha de ser objeto de protección y garantía por parte de la sociedad mayor de que

forma parte, y esta protección es particularmente necesaria en una época de crisis social. Es necesario

replantear las relaciones de la familia con el resto do la vida social; como igualmente su

institucionalización jurídica. Urgen, pues, medidas de carácter económico, de educación y el

establecimiento de una organización administrativa de carácter especial.

El señor Fraga Iribarne termina su importante y enjundiosa disertación declarando que la familia ha de ser

la célula básica del orden representativo. Las familias españolas han de estar presentes en la gigante,

construcción de un orden social y político a la altura de los tiempos. No basta con lo que hagan el Estado,

y el Movimiento; la familia ha de colaborar con el Estado y dar eficacia a su misión. Tal es el objeto de

este Primer Congreso de la Familia Española: dar este cauce a las familias de España para que ellas

mismas se ocupen de sí. El Congreso será el altavoz de sus propuestas; sus acuerdos serán transmitidos a

los órganos legislativos y ejecutivos del Estado, sin perjuicio de la creación de órganos de acción

permanente de la institución familiar. Ojalá en el vasto panorama de la acción posible, iniciemos ahora un

nuevo camino que en impulsos sucesivos seamos capaces de llevar a buen término. Grandes aplausos

acogieron las palabras finales del Sr. Fraga. Iribarne.

INTERVENCIÓN DEL CARDENAL, ARZOBISPO DE TARRAGONA

Habló a continuación el cardenal arzobispo de Tarragona, Dr. Arriba y Castro.

Hacer uso de la palabra un prelado, empezó diciendo, en un Congreso de la Familia, parece que lleva,

consigo que ha de .tratar del tema desde el punto de vista moral; y, en este aspecto, si yo pudiese

pronunciar un discurso, yo pondría a esta conferencia el titulo siguiente: "Ofensiva mundial contra la

familia".

¿Pesimismo? La palabra pesimismo parece que envuelve labor negativa; sin embargo, creó que el

pesimismo también construye. Aquí podría tener aplicación el principio marxista de la ley de contagios,

que su filosofía invoca como razón del progreso social humano. Del optimismo y del pesimismo —

¡quién sabe!—saldrá, podría salir, un. empuje interesantísimo para esta campaña de defensa de la familia.

He de empezar felicitando muy cordialmente a los organizadores de este Congreso. Desde luego, la

importancia del tema es archiconocidísima por todos y, además, universalmente, reconocida.

No faltan excepciones. Hace poco, leía en la Prensa la afirmación de un escritor de nuestros días, del

tenor siguiente: "La importancia de la familia como entidad social no existe."

Si yo hubiese de definir, de concretar en algunos capítulos esta intervención, habrían de ser los siguientes:

novios, esposos, padres, hijos, hogar.

Es necesario que se tenga en cuenta la realidad para que evitemos los peligros. Porque, sí, ciertamente, los

principios jurídicos están ya establecidos, sobre todo en el orden moral, socialmente también se está

haciendo una gran labor, pero en este aspecto de la vida tenemos que tener en cuenta los hechos.

Por tanto, relaciones prematrimoniales, cursillos preparatorios, ejercicios espirituales, conferencias,

contactos entre esas personas que el día de mañana han de constituir esa célula a que se refería hace un

momento el secretario general del Congreso, esa familia modelo a que el Santo Padre también se refiere

en esa preciosa carta que acaba de leerse.

Relaciones prematrimoniales, relaciones entre uno y otro sexo. En fin, no quiero concretar. Noviazgo,

¿Para qué es el noviazgo? Esposos. Pero ¿es que no es conocida la ofensiva que se está realizando hoy en

todo el mundo contra el matrimonio, en la Prensa, en la radio, en el cine? ¿Es que no se está viendo cómo

se está poniendo el amor conyugal constantemente en ridiculo? ¿Es que no se están ensalzando las

relaciones ilícitas? ¿Es que, en la práctica, no se habla de amor libre?

¡.Esposos! Dios ha bendecirlo e! matrimonio; Jesucristo lo ha elevado a la dignidad de sacramento. Es el

principio de la renovación cristiana. Jesucristo insistió en esa dignidad del sacramento y en las cualidades

que ha de llevar consigo esta institución; ¡Hay que defenderlo, no sólo jurídica, sino prácticamente!

¡Esposos, padres, padres de familia .Recuerdo las palabras de un gran general, que decía: "Nosotros

estamos perdiendo porque tenemos demasiados pocos hijos.".¡Ay! Hay que tener en cuenta esta lacra, hay

que tener en cuenta este cáncer. Es necesario renovar el espíritu cristiano. No hablo concretamente de la

familia española, sino del problema mundial.

Un escritor extranjero, que visitó España hace poco, hizo esta afirmación: "Aqui, en España, no he

encontrado el problema de la. delincuencia juvenil." Sin embargo, amados hijos míos, es necesario tener

en cuenta también este peligro.

Espectáculos, lecturas, películas no aptas, con la censura llevar a la práctica la defensa del niño.

.La defensa del niño. ¡ Qué problema tan tremendo! Los hijo, el hogar, el hogar cristiano, el hogar español

tradicional. Cierto; hay que defenderlo también de esos peligros.

Por tanto, hogar, problemas de hogar, problemas de vivienda:.. ¡Cuánto se está haciendo! Problema de

oración en familia, ¡qué campañas tan preciosas se están realizando! Campaña para que los esposos

convivan en los problemas familiares, para que desaparezca en todo el mundo (en España apenas existe)

el hogar, ateo, el hogar pensión; que todos convivan intimamente los problemas familiares.

Yo confio que este Congreso de la Familia Española, que cuenta con la bendición de la Jerarquía, que

cuenta, sobre, todo—acabais de escucharlo—con la bendición del Santo Padre, de los frutos que podemos

y debemos esperar de él. El ilustre purpurado fue largamente aplaudido al finalizar su intervención.

CIERRA EL ACTO EL JEFE DEL ESTADO

Cerró el acto Su Excelencia el Jefe del Estado, que pronunció un importante discurso y al finalizar

escuchó una gran ovación. Seguidamente abandonó el Palacio del Consejo Nacional entre aplausos y

vítores, siendo despedido a la puerta por los miembros del Gobierno y autoridades. Lo mismo que a la

entrada, un numerosísimo público situado en los alrededores hizo objeto de cariñosas demostraciones de

afecto al Generalísimo Franco.

RECEPCIÓN EN EL PALACIO DE LA DIPUTACIÓN

En la Diputación. Provincial se ha celebrado, en la tarde de ayer, una recepción en honor de los miembros

asistentes al I Congreso de la Familia Española. El marqués de la Valdavia, que recibió a los congresistas

acompañado de los diputados provinciales señores Martínez Cattaneo y Puig MaestroAmado y alto

personal de la Casa, pronuncio unas palabras destacando la importancia de esta Asamblea y subrayó,

asimismo, que el valor más destacado de la familia española era el ser esencialmente cristiana. Le

contestó el presidente del Congre so y delegado nacional de Asociaciones, don Manuel Fraga Iribarne,

con palabras de gratitud.

A dicho acto asistieron miembros representantes de países extranjeros y todos los congresistas nacionales.

 

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